SOMOSMASS99
ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 30 de octubre de 2017
El domingo fui a la marcha.
Hacía tiempo, casi dos meses.
Lo bueno es que tuvimos tiempo de ir a comer antes. Nos fuimos a la fondita de la calle de Río Lerma y nos echamos un caldito de gallina muy rico. Lo mejor fueron las tortillas, hechas a mano y la salsa verde picosita, con su cilantro bien fresco. Estaba lleno el lugar, hasta había una mesa de güeritos, bien puestos echándose sus quesadillas. El hijo de los dueños jugaba allí en la calle, y muy tranquilos sus papás, como si no hubiera un buen de gente en Reforma lista para manifestar.
Nada más terminamos de comer, nos levantamos y salimos a lo de la marcha. Nos esperaban los compañeros, ya listos, muy ordenados como siempre. Llevaban un rato, con eso de que hubo confusión sobre la hora. Unos decían que la marcha empezaba a las doce, otros que a las cuatro. Entonces mejor llegamos tempranito, desde la una, no fuera a ser que nos ganaran y se fueran sin nosotros.
Hacía calor, no les voy a mentir, mucho calor. El sol nos daba en la espalda y la nuca me empezó a picar, por el sudor. Pero no había ni dónde ponerse, la sombra quedó del otro lado de Reforma, ahí, entre los árboles. Nosotros veníamos por la avenida, en medio de todo y en medio de nada, caminando con cuidado, fijándonos en todo.
Con los manifestantes venían unos chavos gritando, de otras cosas, nada que ver con lo de las pancartas. Me dio risa nerviosa, ya en las marchas se revuelve todo.
Y ahí nos fuimos, tranquilos. Se oían los gritos, que si la transparencia, que si el gobierno, lo de siempre, lo normal. Llegamos por fin a la Alameda como a las cuatro.
La verdad que a mí me dan tristeza esa gente ahí caminando. Ni que les fueran a hacer caso. Por más que digan que están encabronados, ya nadie los pela. Si en esta marcha conté como mil o dos mil personas, bien poquitas. Lo bueno es que no hubo desmanes, ni necesidad de golpear a nadie o de arrestarlos. No se crean, luego se pone fea la cosa.
Ya cuando se dispersó la gente, pensé que nos iban a liberar pero se tardaron. Tuvimos que regresar a los camiones a pasar lista y a entregar el equipo luego, empezando por los escudos. Pero llegué temprano a mi casa, eso fue bueno.
Sí, me perdí de la comida en casa de mis primos, pero cuando uno trabaja no se puede todo ¿verdad?
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Foto de portada: SomosMass99.
Comparte en Facebook
Twittéalo








