Breaking

La mirada más hermosa…

Para Ver, Oír y Comer / Somos Audio / SOMOS PALABRAS / Top News / 20/03/2019

SOMOSMASS99

 

Gerardo Sánchez*

 

Gerardo Sánchez nació el 8 de abril de 1959 en Celaya, Guanajuato, ciudad en la que radica hasta la fecha. Estudió la licenciatura en español y la Normal de Educación Básica. En el ámbito literario, asistió a los talleres poéticos con Armando Adame y Efraín Bartolomé, poeta chiapaneco. Ha publicado los poemarios: Poemas haciendo fila, Ed Praxis / Dos filos, 1984; Jugar a ser poeta, Ediciones de la Casa del Diezmo, 1990; Dolencias infantiles, Ed. Cuarto creciente, 1992, con el cual obtuvo el Premio Nacional Efraín Huerta en 1993; Escuela de mediodía, Casa de la Cultura de Tarimoro, 1998, y Asuntos de escuela, Ed. Fuera de comercio / Escuela de escritores de Querétaro, 2001. También ha publicado Límites interiores (Gobierno del Estado de Guanajuato, 1993); Cuadernos de repaso, Ediciones La Rana, Colección de autores de Guanajuato, 1998; Letanía de los cuarenta, Ed. Praxis, 2001; Mueblería y otros poemas, Ediciones Tierra Blanca, 2010. Y en 2002, De tarea, vivencias, Diversa ediciones, que lo volvió a publicar en 2010. La calidad de su poesía lo ha colocado en un lugar relevante dentro de los poetas de Guanajuato.





Después del domingo

Después del domingo

la escuela empieza

a separarse de la ciudad

y nosotros llegamos tarde,

pero nos espera con las fauces abiertas.

Entramos resignados,

ya sin nada de domingo en las mochilas

sólo con lunes

en la punta de los zapatos limpios.

 

Entramos al salón de clases.

El rostro pálido de la maestra

también debe extrañar

el color del domingo.

 

Nos observa y no sabe

como meter el lunes

en nuestros ojos con sueño.


En el patio

En el patio hay una jacaranda

y sabemos que ya es primavera

cuando se llena de flores.

A los niños más pequeños

les gusta recogerlas,

llenan sus bolsillos de florecitas moradas

como si fueran monedas de gran valor,

cuando las mamás las encuentran

seguramente sonríen.

Y adquieren un poco de más paciencia.

 

Hoy, llegaron unos hombres oscuros.

Al entrar a la escuela

notamos que no tenían cara.

De cualquier modo, son culpables.

Cuando se fueron

no quedó nada de la jacaranda.

Allí se construirá un salón de clases

y otros niños aprenderán muchas cosas,

pero nosotros ya nunca sabremos

con exactitud

cuando habrá de empezar la primavera.


Un fotógrafo

Un fotógrafo vino a retratarnos.

Entró a la escuela muy sonriente.

Salimos al patio y nos acomodó sin gritar,

era tan amable que nos dio miedo.

 

Las niñas pusieron su mejor cara,

en sus casas las habían peinado con pulcritud;

nosotros, con un gesto de valentía,

nos enfrentamos a lo desconocido

 

El fotógrafo nos advirtió:

—nadie debe cerrar los ojos—

Todos nos endurecimos

para no ver quién era el cobarde.

 

La fotografía reveló que las mujeres

—aún desde niñas—

tienen la mirada más hermosa.


Llueve

Llueve mientras nosotros copiamos una lección,

pero la punta de nuestro lápiz

quiere escribir el sentimiento de la lluvia

que cae llamándonos al patio.

 

No podemos salir del salón de clases.

La maestra nos exige no mirar afuera.

 

Para escaparnos hicimos barquitos de papel

y dejamos la lección sin terminar,

y luego escribimos una carta

para nuestra pobre maestra que no pudo salir.


Las niñas

Las niñas tienen un secreto,

sólo ellas lo comunican.

 

Se reúnen a platicar,

ocultándose misteriosas.

Nosotros no entendemos,

pero debe ser un secreto penoso

porque alguna se pone colorada

y las demás muy serias,

como que le aconsejan con malicia.

 

El secreto que esconden las niñas

hace que se vean

un poco mayores que nosotros

y la maestra les habla

como si (ya) fueran señoritas.


En la pared

En la pared del salón hay un reloj muy exacto,

en su interior debe tener hormigas

que trabajan sin cansarse

y forman cada minuto

encadenando con lentitud los segundos.

 

Así sentimos crecer las horas

como un aguijonazo interminable.

 

Cuando estamos ya fastidiados

alrededor del reloj vamos a poner azúcar

y engañaremos a las hormigas

que dejarán de trabajar sus horas

para salir y llevarse un polvo azucarado:

y la maestra creerá que se terminó el tiempo de estudiar.



* Selección de poemas del libro De tarea: Vivencias.

Voz de audio: Yatzil Victoria Hernández Ramírez.

Fotos de interiores:

(1) Yusril Permana ali (@yusrilali) / Unsplash.

(2) Holiday Soo.

(3) Alex Iby (@alexiby) / Unsplash.

(4) Pete Nowicki (@shadypete) / Unsplash.

(5) Caroline Hernandez (@carilinehdz) / Unsplash.

(6) Murtaza Vora (@mrtzv5) / Unsplash.






Luis López




Entrada Anterior

Momo, en una interpretación dancística sobre el valor del tiempo

Siguiente Entrada

Laila





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Momo, en una interpretación dancística sobre el valor del tiempo

SOMOSMASS99   Redacción / SomosMass99 Ciudad de México / Miércoles 20 de marzo de 2019   La compañía...

20/03/2019