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La noche de Feliciano en Lower Springs

Para Ver, Oír y Comer / Top News / 06/04/2015

SOMOSMASS99

 

Homero Flores Samaniego

 

El mojado llegó a Lower Springs invitado por Nando. 15 años, un lío de ropa sucia y una guitarra; el mojado llegó solo. Dijo que venía de Romita, aunque nunca supieron dónde quedaba eso. Dijo que iba a Los Ángeles. Nando lo llevó para que le ayudara a levantar las trancas del corral.

El mojado tocaba su guitarra todas las noches y cantaba quedo, para él nomás. Los otros los escuchaban de lejos, sintiendo, más que escuchando su voz.

Según contó, iba a Mexicali en un camión lleno de mojados. La idea era cruzar la frontera a Caléxico y de ahí a San Diego, pero les cayó la chota cerca de Santa Ana. No los detuvieron, pero tampoco los dejaron seguir y tuvo que pasar un tiempo en Santa Ana. De ahí se pasó a Ímuris y luego a Nogales: Nando lo encontró de este lado,vagando en la calle Potrero, muy cerca de Arroyo Boulevard.

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Cuando el mojado cantaba parecía que iba a llorar.

Lower Springs estaba al norte de Nogales Arizona, cerca de lo que hoy es Palo Duro; era un pequeño desarrollo habitacional que desapareció a mediados de la década de 1980. En aquella época albergaba unas 12 casas, en su mayoría habitadas por emigrados de Nogales Sonora.

El mojado estaba sucio y olía mal. Hablaba poco, casi nada, prefería tocar la guitarra y mirar a lo lejos, casi siempre hacia el norte. Los muchachos de Lower Springs lo evitaban todo el tiempo, sólo Nando lo toleraba y mandaba callar a los demás cuando lo insultaban.

Una noche el Nando se acercó al carro viejo donde dormía el mojado para escucharlo cantar. Estaba cantando una canción de José Feliciano: Qué será, que será, qué será. Qué será de mi vida, qué será; en la noche mi guitarra tristemente sonará y una niña de mi pueblo llorará…

La voz, recién enronquecida, se metía en el cuerpo con tal fuerza que había que hacer un esfuerzo por no llorar. La canción de Feliciano adquiría un tono mucho más nostálgico en la voz del mojado. Pueblo mío que estás en la colina, tendido como un viejo que se muere…Por momentos parecía que iba a romper a llorar y su voz bajaba casi a un susurro.

Después de esa noche, el mojado se mudó al cuarto de los triquis en casa de Nando. Le dio chance de bañarse y hasta le regaló algo de ropa. Los muchachos dejaron de tratarlo mal, aunque nunca lo trataron realmente bien. Estuvo cerca de tres semanas en Lower Springs.

Se marchó un mediodía de domingo, se echó la guitarra a la espalda, tomó el liacho de ropa y emprendió el camino a pie hacia la carretera que lleva a Tucson. Nando y su madre lo despidieron con un abrazo y Carmelita, la hermana de Nando, le dio un beso en la mejilla: estaba llorando.

El mojado se despidió de Carmelita con una sonrisa triste y cálida a la vez. Fue la única vez que se le vio sonreir.






Luis López




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2 Comentarios

el 20/04/2015

Muy bonito. Pero debería ser más larga la historia.

    el 19/04/2016

    Tal vez. El relato se publicó originalmente en una página web para migrantes, Huellas Mexicanas, y la condición es que no pasara de una cuartilla. Hay varios relatos de ese tipo en la página y en Somos mass 99, todos con referencia a la música.



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