SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 16 de abril de 2021
Las elecciones intermedias, a celebrarse el próximo mes de junio presentan, para quienes ahora son oposición, la oportunidad de conseguir la mayoría en la Cámara de Diputados, además de las gubernaturas y alcaldías que se renovarán, para iniciar la recuperación de privilegios perdidos a raíz del resultado de la elección federal del 1 de julio de 2018. Su objetivo principal es recobrar la presidencia de la república en 2024.
Esa oposición está compuesta, principalmente, por los antiguos y nuevos miembros de los partidos que conformaron el Pacto por México y que ahora se unen en la coalición Va por México, con la adhesión, además, de «partidos» que buscan desesperadamente la manera de obtener financiamiento público durante los próximos tres años y así vivir del erario. Todos ellos son la cara electoral visible de la oligarquía local y sus aliados externos,
Oposición que carga con un enorme desprestigio producto de prácticas corruptas en que incurrieron, que para ellos se tradujeron en turbios y jugosos beneficios económicos y privilegios, mientras que, por otro lado, para el país significaron la pérdida de riquezas naturales y de bienes considerados como patrimonio de la nación, así como el despojo a comunidades, por la privatización a ultranza que con su complicidad se llevó a cabo de manera especial durante las seis anteriores administraciones federales, los gobiernos neoliberales; para el pueblo, en general, y particularmente para los trabajadores, esa corrupción causó un deterioro persistente de sus condiciones de vida y trabajo.
No son pocas las acusaciones y evidencias de la corrupción y el enriquecimiento de miembros de esa oposición y en algunos casos se advierten vínculos con el crimen organizado. Son, en gran medida, los responsables de la pérdida de soberanía que ha experimentado nuestro país, de la estratosférica deuda pública, del desmantelamiento de la seguridad social y las empresas estatales, de frustrar el desarrollo del país y haber sumido a más de la mitad de la población en algún tipo de pobreza.
Cuando fueron gobierno estuvieron al servicio de la oligarquía, al pueblo lo mantuvieron con promesas que se reciclaban cada tres o seis años, y siempre incumplían. Lo que prometieron nunca llegó y ahora, cuando han perdido muchos de sus privilegios, acusan al actual gobierno del desastre que dejaron; pero eso sí, con nuevas versiones de las mismas promesas, llaman a votar por ellos para retornar al paraíso en que nos tenían
Esa oposición, cuya conocida trayectoria es la causa de su desprestigio, no es tan preocupante. La que debiera preocupar es la conformada por un ejército de oportunistas incrustado en el partido que obtuvo mayoría de votos en la elección de 2018, además de elementos de anteriores regímenes en puestos de gobierno, en el poder judicial y en organismos «autónomos» como el Instituto Nacional Electoral; ellos defienden los intereses de quienes detentan el poder económico e impiden que se intenten cambios de fondo que realmente transformen al país.
Esta situación se da porque, en la realidad, el pueblo no participa en la política. No se trata de hacer grilla sino de interesarse por los problemas locales, regionales o nacionales que de alguna manera le afecten y ocuparse en proponer, impulsar y dar seguimiento a sus soluciones, además de ser vigilante y crítico de las acciones y conducta de quienes tienen responsabilidades de gobierno.
Tal conducta popular no se da por decreto, por convocatoria de un partido o el llamado de un «iluminado». Requiere de conciencia y organización, también del despliegue de una intensa lucha ideológica para sacudirnos la subordinación a la clase dominante en ese aspecto, con el objetivo de tener, como mayoría, una visión y una concepción propias del mundo, la historia y la realidad, cuestión clave para encontrar la mejor solución a los problemas.
De otra manera quedaremos como actores trienales o sexenales pasivos, dejando que otros decidan por nosotros y esperando, ilusos, por un futuro mejor que en esas condiciones nunca llegará.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Foto de portada: Va por México.
Comparte en Facebook
Twittéalo








