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La OSUG interpreta a tres compositores «nacionalistas»

Para Ver, Oír y Comer / Sociedad Estado / Top News / 10/06/2016

SOMOSMASS99

 

Roberto Gómez Palacios / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / Jueves 9 de junio de 2016

 

El programa del fin de semana de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato está compuesto por tres compositores “nacionalistas”. Abre con la Obertura Carnaval de Antonin Dvorak, sigue con el concierto número 3 de Béla Bartók y concluye con la Sinfonía número 2 La Pequeña Rusia de Piotr Ilich Tchaikovsky.

Tchaikovsky nació en Vótkinsk en 1840 y murió en 1893 en San Petersburgo, Rusia. Fue huérfano de madre desde niño y vivió en la pobreza, trabajó como empleado del estado hasta que logró obtener un puesto como maestro del Conservatorio. La música de Tchaikovsky llama fuertemente la atención tanto por su espíritu ruso como por su calidad como compositor de sinfonías y obras de concierto. Toda su personalidad y toda su obra es muy defendible, y aunque puede haber quien critique su excesiva pero bien ganada popularidad, para poder juzgarlo con objetividad se necesita inteligencia y empatía.

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Después de ser pobre y huérfano se comprometió en matrimonio con una de sus alumnas, matrimonio que a todas luces jamás pudo estar en condiciones de cumplir. Para la época era impensable un organismo como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación que actualmente existe en México y que se encarga de luchar contra cualquier tipo de discriminación, con el fin de que por medio de la información y la aceptación se pueda evitar la depresión. Porque, precisamente, una vez terminada la ceremonia de boda desapareció y se fue a Suiza para recuperarse de la depresión causada por haber protagonizado ese acto cuando su homosexualidad estaba ahí, latente.

Conoció el éxito, tuvo una mecenas que lo apoyó económicamente, su admiradora Nadezda von Meck. No obstante, sus depresiones nerviosas  no le permitieron disfrutar sus logros. No se preocupó mucho de darle a sus sinfonías un sentido descriptivo, más bien en ellas proyectaba sus introspecciones, sus evasiones, sus conflictos, sus íntimas discordias. De la construcción de una sinfonía aseguraba que “respetaba las grandes líneas y el orden de los movimientos, pero en cuanto a los detalles se deben dar todas las libertades siempre y cuando nazcan del desarrollo de una idea musical…”. La Segunda sinfonía, que tal parece que la escribió entre 1872 y 1879, se aleja del carácter sombrío que tienen sus otras sinfonías. El Andante sostenuto se basa en Nuestra Madre del Volga, una canción popular rusa. En el Scherzo, abundan los temas populares alegres. La melodía popular ucraniana, La Grulla, la incluye ocho veces en el movimiento «Finale». La segunda no es de sus más logradas sinfonías, tampoco es de las más interpretadas, sin embargo tiene su grado de dificultad para la orquesta.

Antonin Dvorak (Nelahozeve 1841-Praga 1904) fue sin duda el sucesor de Bedřich Smetana, compositor oriundo de la región de Bohemia, cuando era territorio del imperio Austrohúngaro. Su infancia fue pobre, su futuro estaba dado para que se encargara de los negocios familiares, responsabilizarse de la carnicería del lugar. Pero su persistencia, su empeño como intérprete de viola y violín le valieron ganarse un puesto como músico de orquesta a los veinte años de edad cambiando su destino. Hay que tomar en cuenta que en los años de 1770 era una maravilla la región de la Bohemia para la enseñanza musical, en cada escuela se enseñaba música y en las casas de las familias pobres se construían violines siendo considerado un arte. El gobierno cobraba los impuestos e imponía el alemán como idioma oficial, además de que la situación política también se reflejaba en lo social y lo artístico. La obra de Dvorak, a pesar  de ser considerada nacionalista, tiene varias influencias, entre ellas alemanas y polacas. La personalidad musical de Antonín Dvorak debió ser muy fuerte pues se le nombró director del Conservatorio de Nueva York en 1892, teniendo un gran éxito. Regresó en 1895 a su país sólo por la nostalgia. Dejó un patrimonio artístico importante, sinfonías, danzas eslavas, música de cámara, conciertos y la Obertura Carnaval.

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El más importante compositor húngaro de todos los tiempos es Béla Bartók, uno de los imprescindibles del siglo veinte.  Él y Zoltan Kodaly dedicaron un destacable trabajo a coleccionar música popular por toda la superficie de su país y por las áreas rurales de Eslovaquia y Rumania. A los diecinueve años de edad era un brillante pianista de ideas políticas radicales preocupado por las manifestaciones musicales del pueblo húngaro. Su nacionalismo se puede emparentar al de  compositores como Strawinsky, Falla, Prokofiev, Albéniz, Grieg, entre otros, que crean un corriente musical fuerte y poderosa frente a la influencia importantísima de la francoitalogermana. Lo que sucedió fue que se apoyaron en las melodías folklóricas tradicionales, con lo que renovaron el mundo de la música con novedosos timbres rítmicos y nuevos colores  sonoros; aparte, enriquecieron el entorno temático. Formaron una nueva escuela original y de ruptura.

En Bartók se manifiesta una concepción viva y progresiva del folklore húngaro. Su música se puede considerar como expresionista, mientras que sus obras destacan por sus aportaciones al lenguaje musical del siglo veinte. Y más aún, se habla de él como un hombre íntegro y admirable, firme en sus principios, en sus creencias estéticas y personales. Nos dejó ópera, ballets, música sinfónica, música de cámara, cuartetos de cuerda. Se ganó la vida como pianista, cuyas sus obras tienen el valor de que son la mejor aportación a la técnica de la interpretación para ese instrumento. El concierto que esta fin de semana interpretará la OSUG será el número tres.

El programa que presenta la orquesta universitaria luce más que interesante, pues además el solista será el joven maestro Carlos Salmerón que ha obtenido premios nacionales e internacionales en esa condición y como intérprete de música de cámara. Ganó el primer lugar en el I Concurso de piano Parnassós en Monterrey, Nuevo León, y el tercero en el VI Concurso Nacional de Piano Angélica Morales-Yamaha, en 2009. Y al frente  del concierto estará el maestro James Sedares. Sedares nació en Chicago, Estados Unidos. Goza de reconocimiento internacional como director, puesto que ha dirigido orquestas como la Rotterdam Philharmonic Orchestra, Phoenix Symphony Orchestra, New Zealand Symphony Orchestra, London Symphony Orquestra y otras más.

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Una buena noticia: La semana pasada en el periódico La Jornada se informa que la Orquesta Juvenil de la Comunidad Europea integrada por 160 músicos y fundada a iniciativa de Claudio Abbado, había obtenido el financiamiento necesario para evitar su desaparición gracias al apoyo del presidente de la comisión europea, Jean-Claude Juncker y a la intervención positiva y decisiva del ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini.






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1 Comentario

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