Breaking

La OSUG y Beethoven despiden el año

Diálogo Estado / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 09/12/2016

SOMOSMASS99

 

Roberto Gómez Palacios

Jueves 8 de diciembre de 2016

 

Tomo de la edición española de The Pelican History of Music la siguiente cita: “Mozart es hijo de la Encyclopédie; Beethoven, de la Revolución. La verdadera grandeza de ambos reside en el hecho de que expresan los sentimientos de la humanidad de su época, no la nostalgia sentimental del pasado”: Edward J. Dent.

El último programa de la segunda temporada de 2016 de la OSUG se integra con dos sinfonías, una de Mozart y otra de Beethoven. Generalmente los historiadores dividen la historia de humanidad en períodos. La Revolución francesa de 1789 inaugura un periodo por su importancia y por el impacto que tuvo en la humanidad; hay un antes y un después: creó nuevas ideas que dieron origen a la evolución política y social de un buen número de países en el mundo. Lo podemos ver en la historia de los siglo XIX y XX, cuando se habla de soberanía, de igualdad entre los ciudadanos, de libertad, solidaridad. Si pensamos en el fin de los privilegios para el clero y la nobleza, entonces el referente obligado es la Revolución francesa.

Respecto a la música, tuvo compositores valiosos y destacados: Francois Joseph Gossec (1734-1829), Nicholas Delayrac (1753-1809), Etienne Nicolas Méhul (1763-1817), Jean Francois Lesueur (1760-1837), Gasparo Spontini(1774-1851) y el italiano Luigi Querubini (1760-1842), que se había mudado a Paris antes de la Revolución. La profunda crisis que experimentó la humanidad en los últimos años del siglo XVIII se refleja en la transición que se dio de la serenidad del clasicismo a la turbulencia del romanticismo y sus consecuencias, ya sea desde la óptica estética, social o ética. Todos estos años, si los ubicamos en la inmensa figura de Beethoven, veremos que la música nunca volverá a ser lo que era ni a representar lo mismo que en los años anteriores. Su evolución es fantástica, los compositores a partir de este momento no pensarán ni se comportarán igual. Max Steinitzer, en su Beethoven editado por el Fondo de Cultura Económica, habla de Rossini y afirma que su obra está llena de virtudes al referirse al estreno de Guillermo Tell apenas un año después de la muerte Beethoven, y halla huellas de la influencia de la música del compositor vienés. Nació en Bonn en una familia de origen flamenco, es un hombre de la Revolución y un revolucionario en un sentido profundo, fácil de comprobar si lo observamos frente a sus antecesores.

Los compositores franceses de la época son talentosos y muy importantes. Beethoven se nutre de ellos, respeta sus valores, sus logros. Sobre ellos construye con sus propios recursos, llevándolos al extremo. La historia de su vida es la historia de una vida particularmente difícil. La sordera que padeció le orilla a un destino de soledad y vacío, envejece prematuramente. Ya metido en su soledad y casi olvidado por el público vienés, en noviembre de 1823 comienza a escribir una sinfonía y coro final sobre la oda de Schiller a la Alegría, para gran orquesta, cuatro voces de solo y cuatro voces de coro. La termina en febrero de 1824 y la dedica al rey Federico Guillermo III de Prusia. La sinfonía tiene la forma de sonata, que la escribió en cuatro movimientos. El primero, Allegro ma non troppo e un poco maestoso; el segundo, Molto vivace; tercero, Adagio molto e cantábile; y el cuarto, Presto. Se comenta que el primero se refiere al destino; el segundo a la energía física, a la exuberancia; el tercero sería el amor, que suele ser el más difícil de interpretar; y el cuarto, que lleva el coro y los solistas es una referencia directa a la alegría.

La novena sinfonía se tocó por primera vez el 7 de mayo de 1824 bajo la dirección del compositor, cuando la sordera estaba muy avanzada. Al finalizar el último movimiento fue necesario avisarle a Beethoven que volviera la vista y viese la excelente recepción que había tenido la “novena” entre el público. Richard Wagner cuando la estudió por primera vez se impresionó hasta las lágrimas. En algún lugar él mismo afirmaba que toda su obra procedía de esta sinfonía. En posteriores ejecuciones de la obra, los amigos de Beethoven se creyeron en la responsabilidad de incluir en los conciertos algunas arias de óperas de Rossini, por la gran popularidad que gozaba el músico italiano y por atraer a una mayor cantidad de escuchas.

Para el último concierto de la segunda temporada de 2016 la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato propone como primera parte la sinfonía 41 llamada Júpiter, de Mozart, otro genio de la música y que también es la última que escribió. Para acercarnos a la obra citaremos palabras del compositor mexicano Manuel M. Ponce: “Al comenzar la radiante sinfonía Júpiter el maestro deja a un lado la tonalidad menor, emblema de melancolía, y llena la partitura de optimismo, de pujanza juvenil, de entusiasmo y alegría y, sin vacilaciones ni tanteos, ataca el allegro vivace, luminoso, fuerte, perfecto en su forma y en su contenido. Los temas son jubilosos, amables, graciosos, y la mano del compositor los maneja con suprema elegancia, sin esfuerzo visible, con la sonrisa del atleta que juega con un objeto delicado…”. Los comentarios tomados de Nuevos escritos musicales (México, Stylo, 1948), se publicaron en el décimo aniversario de la revista Pauta, en sus números de enero-diciembre de 1991 y con motivo de la conmemoración del bicentenario de la muerte de Wolfgang Amadeus Mozart. Beethoven y Mozart, Miguel Angel y Leonardo, Shakespeare y Cervantes, son bienes de la humanidad.

El viernes 9 y el sábado 10 de diciembre la OSUG presenta la “novena de Beethoven y la Júpiter de Mozart, en el Auditorio del estado de la capital del estado con dos presentaciones y en el teatro Bicentenario de la ciudad de León con una presentación. Tal ha sido la expectativa, que desde este jueves ya se habían agotado las entradas.

Foto de portada: Luis García / Cuartoscuro.






Luis López




Entrada Anterior

El problema con Trump es de política y organización

Siguiente Entrada

Diego Rivera, a sus 130 años, un pintor contundente





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

El problema con Trump es de política y organización

SOMOSMASS99   Raúl Ross Pineda* Viernes 9 de diciembre   Después de la victoria de Donald Trump, la secretaria...

09/12/2016