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«La pesadez de la ligereza»

Sociedad Estado / Top News / 26/08/2016

SOMOSMASS99

 

Agustín Galo Samario / SomosMass99

Guanajuato, Gto. / Jueves 25 de agosto de 2016

 

La expectativa de escuchar a Gilles Lipovetsky en la Universidad de Guanajuato, el «filósofo por excelencia de la modernidad», devino en asombro y luego en indignación. Al hablar de la ligereza, que define como la tendencia dominante del espíritu de nuestra época, el pensador utilizó ejemplos machistas, sí, que en esta sociedad las mujeres rinden culto a la delgadez. Y hasta citó un dicho: «Una mujer no es lo suficientemente rica ni lo suficientemente delgada». El pensamiento patriarcal, que no es nada ligero, persiste hasta en las mentes más populares, como en la este asesor del gobierno francés cuya presencia desbordó de estudiantes el auditorio general de la Universidad de Guanajuato.

Foto: UG
Foto: UG

Vaya paradoja, reflejada en comentarios como ese de que las mujeres suelen preguntar: «¿Me veo bonita», que combinó con críticas a la inmediatez de las redes sociales, a la moda, y con explicaciones del por qué las personas se toman selfies con sus teléfonos inteligentes: «Porque no son felices», aunque terminó, precisamente, tomándose selfies con los jóvenes que le pedían firmar alguno de sus libros que la editorial Anagrama puso a la venta a la entrada del recinto.

La claridad con que cuestiona el individualismo y el consumismo de nuestra época en su obra más reconocida, La era del vacío (Anagrama 2006), pareció quedar en entredicho con semejantes contradicciones. No se diga de sus alegaciones contra el otro gran ismo, sí, ese capitalismo de nuestra época que ha hecho de los objetos, la información y aun de los valores toda una forma de manipulación de los comportamientos. ¿Gilles Lipovetsky víctima? ¿Víctima de sus propio discurso?

Ver, escuchar, para creer. De La ligereza fue el nombre de su conferencia, como el título de su más reciente libro y que promociona por el país. Ahí habló de todo aquello que impacta a nuestras sociedades: la ciencia, la tecnología, la nanotecnología, los teléfonos inteligentes, la Internet, la moda, la sexualidad,  el consumismo, la religión, el cuerpo femenino -no del de los hombres-, del arte, la cultura y, otra vez, del capitalismo. De los contrastes entre la modernidad primera y la modernidad de nuestros días, de la pesada carga moral de hace unas décadas a la descarga de la presión de las obligaciones. Es decir, de todo eso que, real, le sirve para dar muestra de la pesadez de la ligereza.

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Como ejemplo citó el caso de lo compacta y ligera que es la nanotecnología, invento cuyo fin era el de transformar átomos y moléculas y que ha servido para revolucionar el mundo de la medicina. Pero que si bien ha hecho de muchas cosas algo más sutil, ha terminado por convertir otras en angustias, en un anhelo de libertad que no lleva nunca a nada. Caso extremo de quienes sufren la constante prisa por cambiar sus teléfonos celulares o lo que sea, ese auto que en principio se pensó que sustituiría la necesidad de transportarse en el autobús del servicio público y ganar la libertad de ir y venir cuando, donde y con quien se quisiera, pero ha terminado por ser otra urgente necesidad.

Propuso también apostar por la educación, a la que definió como fundamental para construir una sociedad que no se base en el híper-consumo, sino para reflexionar sobre las cuestiones que nos permitan cambiar y mejorar nuestros entornos cercanos.

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El éxito de Gilles Lipovetsky en la Universidad de Guanajuato fue rotundo, aunque por momentos estuvo a punto de romperse. Primero, por las y los jóvenes que decidieron marcharse ante la imposibilidad de ingresar a un auditorio general completamente lleno; luego, porque otros más empezaron a abandonar el lugar debido a que la traducción simultánea del francés al español sólo estuvo disponible para algunos cuantos de los asistentes, entre ellos los directivos de las escuelas del Campus Guanajuato. Esta fue la visita a Guanajuato del «filósofo por excelencia de la modernidad», que para concluir recomendó: «Hay que ser ligero como el pájaro, no cómo la pluma. El pájaro es dueño de su destino, la pluma va y viene».






Luis López




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