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Sara González / Somos el medio
Ciudad de México / Lunes 4 de julio de 2016
- La IV Vela Muxe se celebró con mucho baile, mucha bebida y mucha alegría
“Ser muxe tiene que ver con más de 500 años de historia. El temamuxe es una identidad, es un tercer género en la cultura zapoteca. Se reconoce al hombre, a la mujer y al muxe”. Así nos lo cuenta David Kelvin, organizador de la IV.Vela Muxe Guchaachi en la Ciudad de México. “Guuchachi” significa iguana en zapoteco y es uno de los símbolos de la región del Istmo de Oaxaca. De hecho, la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide hizo famosa la imagen de la mujer Juchiteca con iguanas coronando su cabeza. “Nuestra señora de las iguanas” es una foto de 1979 que retrata a una vendedora del mercado de Juchitán.
Para los que no conocen la ciudad istmeña, el mercado de Juchitán de Zaragoza lo llevan las mujeres. Subiendo las escaleras, se entra al mundo de los trajes típicos de la región. Huipiles de terciopelo bordados con flores o con cadenilla, faldas largas, aretes de oro, pulseras y collares. Todo lleno de colores. Son estos trajes que lucían con orgullo los muxes –varones homosexuales– de la Ciudad de México en su fiesta.
Al ritmo de la Sandunga y el Son de la tortuga, esta cuarta velamuxe reunió a muchas familias de Oaxaca. Y es que los muxes, según la investigadora Marinella Miano Borruso, tienen cierta aceptación y apoyo de la familia. El muxe es considerado en ciertas familias el “mejor de los hijos”. Así lo indica M.M Borruso: “en una sociedad donde la mujer trabaja fuera del ámbito doméstico, el hijo muxe se vuelve un elemento valioso para su vida productiva. Desempeñan tareas como cuidar a los niños y los ancianos, limpiar la casa y el patio, cocinar para la familia. Además, el hijo muxe se queda en la familia. No se va cuando se casa”.
El Istmo de Tehuantepec es famoso por tener una actitud social y cultural permisiva ante la homosexualidad, lo que contrasta con el resto del país. Sin embargo, aún existen prejuicios y discriminaciones hacia los muxes. En los años setenta, la comunidad muxe de Juchitán decidió organizar su propia fiesta, llamada “Las auténticas intrépidas buscadoras de peligro”. Desde entonces, muchos han emigrado a la metrópoli. David Kelvin nos explica: “esta vela, con el paso del tiempo, se empieza a expandir en el Istmo. Hace 4 años, iniciamos en la Ciudad de México y hasta en Los Ángeles. En la Ciudad de México, nos dimos cuenta que estábamos lejos de nuestra tierra y de nuestras tradiciones y necesitábamos recuperarlas. Hacíamos reuniones con un grupo de muxes aquí en la zona de Tepito y nos dimos cuenta de que nos hacía falta nuestra vela. Es una fiesta nuestra”.
Además de ser un encuentro de la comunidad, uno de los objetivos de la Vela es integrar el tema de origen étnico y de la diversidad sexual. “Queremos contribuir desde este tema al ejercicio de la ciudadanía y al ejercicio de los derechos de los grupos LGBTTI, que a veces lo ven alejado del tema muxe”, nos explica David.


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