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La primera derrota del imperialismo norteamericano en América

Diálogo País / Top News / 19/04/2017

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey

Miércoles 19 de abril de 2017

 

A Vera, en su cumple 15

Al triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959, el gobierno de Estados Unidos fraguó un golpe de estado con la burguesía cubana y altos jefes militares. Mediante la creación de una Junta Militar; pretendían neutralizar la victoria popular y conservar el poder que con la huida del dictador Fulgencio Batista y el avance del Ejército Rebelde se les escapaba de las manos; el intento fue frustrado por el llamado de Fidel a la huelga general.

Como el nuevo gobierno revolucionario no se plegó a los intereses norteamericanos y con la Reforma Agraria, en mayo de 1959, los afectó sensiblemente, fue objeto de una feroz campaña para derrocarlo.

Prácticamente desde ese primero de enero el gobierno de Estados Unidos desarrollo planes, acciones y una intensa propaganda internacional con el objetivo de debilitar y dividir a las fuerzas revolucionarias para separarlas del pueblo, aislar a Cuba y aplastar la Revolución. No faltaron las agresiones económicas, actos terroristas, apoyo a grupos contrarrevolucionarios dentro de la isla y la preparación militar de mercenarios y contrarrevolucionarios en Estados Unidos, Guatemala y Nicaragua, como preparativos para una invasión.

Uno de los actos terroristas perpetrados para impedir que el nuevo gobierno revolucionario se hiciera de medios de defensa fue el sabotaje al vapor “La Coubre”, un buque francés que transportaba armas y municiones que el 4 de marzo de 1960, en el puerto de La Habana, fue blanco de una criminal acción terrorista de la CIA, la que ocasionó un centenar de muertos y alrededor de cuatrocientos heridos.

Mientras, precedido de una copiosa propaganda con base en mentiras y apoyo de gobiernos latinoamericanos subordinados a sus intereses, el gobierno de Estados Unidos, encabezado entonces por el general Eisenhower, reclutó, entrenó, armó y apoyó militarmente a un grupo de mercenarios y contrarrevolucionarios, la mayoría de origen cubano, para derrocar a la Revolución.

Y el año 1960 terminó ardiendo y ardiendo inició 1961. La tienda departamental La Época, en la esquina de Galiano y Neptuno, en La Habana, fue incendiada la última noche de 1960, y el 3 de enero de 1961, a 17 días del cambio de gobierno, Eisenhower rompe relaciones diplomáticas con Cuba y deja encaminados los planes de una invasión para que los ejecutara su sucesor, John F. Kennedy.

Y hace 56 años, el 15 de abril de 1961, ocurrieron las acciones que serían el preludio de la invasión que iniciaría dos días después.

Para informar al pueblo de acontecimientos que en breve se presentarían, el primer comunicado de Fidel al pueblo cubano, iniciaba:

“A las seis de la mañana del día de hoy, 15 de abril de 1961, aviones B-26 de fabricación norteamericana, bombardearon simultáneamente puntos situados en la ciudad de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, según informes recibidos hasta el presente”.

Con los ataques del día 15 de abril iniciaba la fase final del plan de invasión. Las fuerzas mercenarias se habían trasladado de su base en la finca Helvetia, en el departamento de Retalhuleu, Guatemala, hacia Puerto Cabezas, Nicaragua, donde se almacenaban los pertrechos militares proporcionados por Estados Unidos y esperaban a los buques, también norteamericanos, para transportarlos a Cuba.

La invasión inició en los primeros momentos del lunes 17 de abril con apoyo naval y aéreo de Estados Unidos, en la zona de Playa Girón, en la costa del Caribe de la antigua provincia de Las Villas –hoy parte de la provincia de Matanzas– y fue detectada de inmediato por elementos de las Milicias Nacionales Revolucionarias.

El imperio esperaba con que al inicio de la invasión se produjeran levantamientos de desafectos a la Revolución, pero no contaron con que la Seguridad del Estado los tenía identificados y junto con el pueblo se encargó de apresarlos y neutralizarlos antes que pudieran intentar algo; también, entre los planes del imperio se contemplaba el asesinato de Fidel Castro, como un golpe con efectos desmoralizantes para el pueblo cubano y para los revolucionarios.

Desde los primeros instantes de la invasión mercenaria el pueblo cubano dio muestras de unidad y patriotismo, y decididamente junto a fuerzas del Ejército Rebelde y las Milicias Nacionales Revolucionarias se lanzó a defender su Revolución; ello, unido al genio estratégico de Fidel, hizo posible que la aventura imperial durara escasas 66 horas y se vieran impedidos de consolidar una cabeza de playa, instalar un gobierno pelele y obtener el apoyo militar más directo de Estados Unidos para lograr su objetivo central.

El miércoles19 de abril, el Comunicado Número 4, informaba:

“Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional.

“Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.

“La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos”.

Con la Victoria de Girón se produjo la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América y se ratificó que la voluntad y la dignidad de un pueblo en defensa de su soberanía son superiores a las armas, no importa lo modernas o sofisticadas que sean.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: mapio.net






Luis López




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1 Comentario

el 19/04/2017

Alfonso: Sigo de cerca tus valiosas aportaciones siempre oportunas y enriquecedoras como la presente. Saludos camaraderiles, Enrique.



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