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La razón de la fuerza

Diálogo Estado / Top News / 24/06/2016

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 24 de junio de 2016

 

Lo ocurrido el pasado domingo en Nochixtlán, Oaxaca, muestra, además de su intolerancia, la obsesión del grupo en el poder por imponer el proyecto de nación que es diseño de los grandes centros del gran capital financiero y, también, exhibe la incapacidad del Estado mexicano para resolver de forma civilizada los problemas que aquejan al país.

La represión se dirige no solamente contra los trabajadores de la educación sino contra el pueblo que defiende y exige se respeten sus derechos. De esa manera y ante la absoluta carencia de argumentos racionales, el pequeño grupo que detenta el poder mediante la razón de la fuerza, lo ejerce de la manera más brutal y violatoria de los más elementales derechos colectivos e individuales.

La serie de “reformas” a la Constitución y algunas leyes que inició el grupo en el poder hace más de treinta años con el fin de imponer su proyecto de nación, ha deteriorado seriamente las condiciones y calidad de vida de la mayoría de nuestro pueblo, en particular de quienes habitan en las regiones más pobres, los que por sus tradiciones, su cultura y el grado de conciencia que han adquirido por la realidad que viven y padecen, se han convertido en un gran obstáculo para ese proyecto de nación, proyecto que necesita con urgencia, a través del sistema educativo, formar personas dóciles y acríticas que acepten todo lo que les impongan; por eso la solidaridad de ese pueblo con los trabajadores de la educación que se oponen a la desarticulación y deformación de la educación pública, los convierte en sujetos peligrosos para el sistema.

Tampoco es casual que la represión se dirija contra los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, pues desde hace más de treinta años son ellos quienes se oponen al corporativismo y corrupción que existe en la cúpula de la dirección del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, razón por la cual son objeto de represalias.

La torpeza del secretario de educación pública y de su jefe, el que ocupa la presidencia de la república, en el tratamiento de los problemas de la educación y del magisterio y la participación de fuerzas represivas de los niveles federal, estatal y municipal, no dejan duda de quienes son los directamente responsables de lo ocurrido el pasado domingo en Nochixtlán.

Ante la agudización de los problemas y el descontento social en prácticamente todos los órdenes de la vida en nuestro país y la extrema violencia como respuesta del Estado al reclamo social, es urgente, en una primera instancia, detener de inmediato el clima de desinformación, intolerancia y violencia ejercido por el Estado, para resolver pacíficamente los problemas de la educación y las demandas de los trabajadores de ese sector.

Y dada la incapacidad mostrada desde siempre por el grupo en el poder y su equipo de gobierno para resolver los problemas del pueblo, no sería raro que en lugar de apostar por una solución pacífica de este problema lo agraven aún más y aumenten los de por sí grandes reclamos por la renuncia de quienes gobiernan, escenario en el que lo más probable es que resulte sacrificado el secretario de educación; sin embargo, si la inconformidad social creciera demasiado, al extremo de poner en riesgo al sistema, el grupo en el poder estaría dispuesto a deshacerse de Peña Nieto.

Esto último, si llegara a suceder, sería la manera de realizar una serie de cambios para seguir igual, o peor, ya que mientras el Estado esté en manos de ese grupo los problemas persistirán y se agudizarán, porque ellos insistirán, con otros personeros, en su proyecto de país.

Por ello no podemos pecar de ingenuos. Aun cuando lo más urgente es detener la violencia desde el Estado y lograr la solución pacífica de los problemas de la educación y sus trabajadores, sería socialmente saludable informarnos y tomar conciencia de que la magisterial no es la lucha de un sector de los trabajadores, es parte de una más amplia por recuperar la dignidad y soberanía de nuestro pueblo, lucha que corresponde librar, con la fuerza de la razón, a todos aquellos que deseamos una patria libre, unida, soberana.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.






Luis López




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