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La sangría

Diálogo Estado / Enrique Soriano Valencia / Top News / 27/06/2019

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CHISPITAS DE LENGUAJE

Enrique R. Soriano Valencia

Jueves 27 de junio de 2019

 

La sangría o sangrado (ese espacio para iniciar un párrafo, aplicado a la primera línea pero no en el resto del texto no regularmente) es una costumbre y no una norma de ortotipografía. En la actualidad se considera un estilo antiguo y no se recomienda, salvo en casos excepcionales como los que aquí señalaré.

El nombre de sangrado o sangría nos viene del latín sanguinare y consiste en hacer un corte o brecha a algo para, en el caso de los animales o árboles, que fluya el líquido interno.

En la composición tipográfica de los libros, se aplicaron estos vocablos para esa abertura para romper el concepto de bloque completo. Con ello se daba esteticidad a un documento y se volvía más atractivo, lo que actualmente llaman ‘aire’ los diseñadores.

La sangría más común es la que se aplica a la primera línea de un párrafo alineado al margen izquierdo. Sin embargo, el procesador de textos también contempla el sangrado de todo el párrafo respecto de la alineación de todo el texto. Precisamente, esta alternativa se aplica para citas textuales de un párrafo completo. Es el formato sugerido por la APA, que es el sistema de referenciación más difundido.

El tercer sangrado contemplado en el procesador de texto es el espacio entre el final de línea y el margen derecho. Pero al igual que el anterior, también contempla el alineamiento de todas líneas del párrafo, respecto del margen guardado por todo el texto general. Este estilo no está recomendado por la APA, ni por las Academias de la lengua, es solo por el gusto del diseñador de un texto. No obstante, hay documentos en que lo he visto, como en libros comerciales.

Por lo regular, los textos que no tiene espacio entre párrafos –como sucede en libros o en páginas electrónicas– aplican sangrado a la primera línea. Los que establecen un espacio equivalente al doble del interlineado entre párrafos, no suelen recurrir a la sangría. La identificación de párrafos está lo suficientemente señalada para ser necesario sangrar la primera línea de cada párrafo. Hasta los años setenta del siglo pasado era una recomendación de las academias secretariales. Hoy se considera innecesaria la sangría para esos casos y se recomienda lo que se llama el bloque completo, incluso la fecha de los documentos comerciales.

La sangría francesa es totalmente contraria a la sangría de la primera línea. Es decir, que todo el cuerpo del párrafo está alineado y la primera inicia mucho antes que el alineamiento. Así, todos los párrafos presentan una alineación con excepción de las primeras líneas que comienzan antes.

La longitud de la sangría es variable. Como mínimo se consideran cinco golpes del espaciador, lo que equivaldría a cinco letras de tamaño normal, sin considerar las la letras delgadas como la l (ele) minúscula o la vocal i.

Actualmente, se considera aceptable un tabulador que equivale a 1.1 centímetros respecto al margen izquierdo. No obstante, hay quien gusta –y así se observa en algunos libros, sobre todo los de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado– iniciar la primera línea exactamente a la mitad de la hoja.


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Foto de portada: Sam Burriss (@samburris) / Unsplash.






Luis López




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