SOMOSMASS99
Gwenn-Aëlle Folange Téry / SomosMass99
Martes 2 de mayo de 2017
La señora Obdulia es de Nanacamilpa, por ahí por Tlaxcala, México.
O era, a estas alturas ya quién sabe.
Por ahí del año 2000, andaba en Las Vegas, United Estates de la América. Trabajando. Sin papeles. De ilegal pues, mojarra.
Sus hijos estaban con ella, ilegales también.
Sus nietos ya nacieron con derecho a papeles, de los gringos.
Vivía en un departamento, con unas 15 personas. Se organizaba el uso de las camas por turnos, salía uno a trabajar y llegaba otro a dormir, sábanas calientitas, de lujo pues. Compartían un baño, una cocineta.
La señora Obdulia le ofreció un lugar a mi papá, turno de la noche, en el corredor. Él buscaba trabajo en los hoteles bonitos de por allá, de cantante. Iba con papeles, aunque sin permiso de trabajo. Y sin lana. Presupuesto de 5 dólares por día, pa’comer y beber, agua o coca. Todo el día sentado en una cafetería, esperando el famoso llamado.
Y la señora Obdulia le abrió las puertas.
No sé dónde ande usted Señora. Pero de acá, le ofrezco mi admiración.
Y le doy las gracias.

Foto: Pixabay.
Este trabajo forma parte del proyecto Somos La Mojarra, vivencias y anécdota de los dos lados.
* Mil gracias a SomosMass99 por abrirnos sus puertas.
Foto de portada: Nanacamilpa, Tlaxcala. | Eduardo Vera Olvera.
Comparte en Facebook
Twittéalo








