SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 11 de septiembre de 2020
La salida de diez miembros de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), cinco del Partido Acción Nacional, dos del Partido Revolucionario Institucional, uno del Movimiento Ciudadano, uno del Partido de la Revolución Democrática y un «independiente», para formar la Alianza Federalista, más parece el intento de crear otro frente contra el gobierno de López Obrador.
La Conago, constituida en 2002, «[…] como un espacio libre e incluyente, un foro permanente, abierto al análisis de la problemática de las Entidades Federativas y la búsqueda de soluciones mutuamente convenientes que permitan articular entre sí, y con la Federación, políticas públicas en beneficio de los mexicanos», ha sido intrascendente para el país; a lo más, ha constituido un espacio para exhibición de políticos con aspiraciones «más altas» y, sobre todo, de complicidad con quienes detentan el poder.
Con excepción de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador (AMLO), cuando fueron Jefes de Gobierno del Distrito Federal, ¿alguna vez los gobernadores, antes y después de constituida la Conago, hicieron algo o levantaron la voz por la entrega del patrimonio nacional o por las lesivas y antinacionales (contra) reformas a la Constitución? Tal actitud los convirtió en cómplices de ese despojo. Nunca les importaron las «políticas públicas en beneficio de los mexicanos», sino las que pudieran operar en su provecho personal o de grupo.
Ahora, cuando el combate a ciertas formas de corrupción ha sacado a la luz, aun cuando eran un secreto a voces, anomalías y prácticas viciadas de personajes durante el ejercicio de ese elevado cargo, surgen «desavenencias» de orden tributario y por asignaciones federales a sus estados, que por su participación en la economía nacional se sienten acreedores a mayores cuotas del presupuesto de la nación.
Antes, el nivel de protesta por esa situación no llegaba a tales extremos. Se alineaban y se servían de lo que les tocaba como entidad federativa, conformando todo un entramado de corrupción y complicidades que el país no soportó más.
Acciones como esta son la respuesta a un estado de cosas que está cambiando, no con los alcances ni con la profundidad que se requieren para constituir una verdadera transformación, pero aún así, afectan seriamente privilegios de ciertos grupos acostumbrados a servirse del pueblo, en lugar de servirle.
Además, como su posición es contraria a la del actual gobierno de la República y en su pensamiento y acciones predominan las ideas de derecha, no es aventurado imaginar que tiendan a la conformación de otro frente, en el intento de las fuerzas más conservadoras por desestabilizar al gobierno y preparar el camino para tomarlo nuevamente.
Tampoco habría que desestimar que a este grupo de diez gobernadores se unan otros que tienen un historial político similar y, con el apoyo de otros grupos «opositores» al gobierno y el de la derecha internacional, busquen construir una especie de gobierno paralelo, espurio, y tener así su Juan Guaidó como en Venezuela, para crear una aparente situación de ingobernabilidad, con el objetivo de desprestigiar y desestabilizar al gobierno de AMLO.
No es descabellado pensar lo anterior. Las redes (anti) sociales, con apoyo del extranjero, llevan largo tiempo de labor de zapa, difundiendo falsedades y propaganda contra AMLO y, después, ya como titular de la presidencia de la República, todo lo que se hace o dice desde el gobierno federal; y dado el escaso nivel de conciencia política de amplios estratos de la población, encuentran entre ellos seguidores dóciles y acríticos. A ello contribuye el hecho de que no todo el equipo de gobierno mantiene el mismo nivel de compromiso para impulsar las transformaciones, no tanto las que requiere el país, sino las que se ofrecieron durante la pasada campaña electoral. Además de la innegable existencia de legisladores, jueces y otros funcionarios atentos al mejor postor.
Quizá, lo importante en estos momentos sea cerrarle el paso a la derecha y detener su crecimiento, para evitar que retome el gobierno federal; porque de lograrlo vendrían tiempos de revancha y de neoliberalismo corregido y aumentado.
Como se ha comentado en otras entregas, es necesario desplegar una confrontación ideológica con las fuerzas de la derecha y desarrollar una teoría acerca de la sociedad a que aspiramos, para explicar al pueblo por qué debe organizarse y buscar la unidad en torno a un programa y objetivos comunes que permitan la construcción de un México mejor y más justo.
* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Reunión de gobernadores de la Alianza Federalista. | Foto: Gobierno de Coahuila.
Comparte en Facebook
Twittéalo








