Breaking

La vida muda según Gerardo Trejoluna

Para Ver, Oír y Comer / Top News / 30/10/2014

Emma Aguado / SomosMass99

Acámbaro, Gto. / 29 de octubre de 2014

Gerardo Trejoluna Herrejón es originario de Acámbaro, Guanajuato, los críticos lo han considerado como un iconoclasta de la escena mexicana contemporánea, y su trabajo se ha presentado en varios lugares de Europa, Estados Unidos y por supuesto México. Especialista en teatro ha montado obras clásicas de Shakespeare, Becket y Sófocles y ha participado en series de televisión como el Encanto del Águila, dirigida por Mafer Suárez y Gerardo Tort en 2011, en donde interpretó a Francisco I Madero al lado de actores como Cecilia Suárez, Ignacio López Tarso y Cecilia Toussaint. En 2010 participó en el largometraje «Hidalgo: la historia jamás contada”, de Antonio Serrano, donde compartió crédito con Demián Bichir. En 2013 fue nominado al Ariel como actor en la película El Sueño de Lu de Hari Sama y ha participado en cortometrajes como el Último gabinete de Yaride Rizk.

TREJO-LUNA-FOTO-TOMADA-DE-INTERNET-4
Gerardo se considera un facilitador de encuentros, un hombre capaz de tejer historias.

En entrevista con Somos Mass 99 durante su última visita a Acámbaro en el mes de Octubre de 2014, Trejoluna se describe a sí mismo como un comunicador social, como un facilitador de encuentros, un hombre capaz de tejer historias. Agrega que está convencido de la incompatibilidad entre empresa y ser humano por lo que siempre ha buscado que el teatro sea un medio de expresión y no de sometimiento. De igual modo comenta que a lo largo de su carrera profesional la muerte ha sido una constante no sólo de interpretación sino además también de reflexión en su vida, prueba de ello es la obra de carácter autobiográfico “La vida Muda: obra documental para morirse riendo” escrita por él mismo y dedicada a su padre, que ha sido presentada en varios estados de la república mexicana incluyendo Guanajuato, esta obra adelanta el autor, entraría en una nueva etapa de trabajo en el Centro Nacional de las Artes en la Ciudad de México de la mano con un documental basado en la misma, que toma como punto central una de sus presentaciones en diciembre de 2011 en Acámbaro, en la casa de su infancia.


 

E: Gerardo, cuéntanos un poco de ti.

TREJO-LUNA-FOTORODRIGO-IBARRA--2
Para el artista el teatro debe ser un medio de expresión y no de sometimiento.

GT: Soy de Acámbaro, me he dedicado por más de veinte años a la actuación, al teatro, he hecho un poco de cine, de televisión, talleres para artistas escénicos, también he dirigido algunas obras de carácter circense. Ahora intento dedicarme a la comunicación social, es decir: a generar vínculos de comunicación, por eso el teatro para mí siempre ha sido un espacio que nos permite reunirnos y entablar comunicación, creo que eso es lo más importante, crear espacios de encuentro entre la gente, creo que esa es mi función realmente.

E: ¿Nos compartirías tu experiencia con “La vida muda, una ficción documental para morirse riendo”, obra que te ha llevado a recorrer México y que presentaste en Acámbaro con mucho éxito justo en la casa de tus papás en diciembre de 2011?

 GT: La razón de la obra fue una época en donde hubo varias muertes importantes en mi vida al mismo tiempo y eso naturalmente me hizo pensar en la muerte. Yo normalmente genero mis trabajos de teatro partiendo de una premisa, en este caso fue la muerte: qué pensamos, qué sabemos de la muerte, cómo reflexionamos o cómo vivimos con ella, y comencé a generar una estructura de teatralidad respecto al tema. Lo primero que decidí es que lo iba a hacer en un tono de clown porque me pareció que era una tonalidad que me permitía abordar el tema. Decidí ponerle al personaje principal el nombre de Ciriaco que era uno de los nombres que mi papá tenía como boxeador en Acámbaro y esto empezó a suceder un tiempo antes de que falleciera. Fui empujado por el director de la obra que se llama Rubén Ortiz, gracias a  él se generó un elemento documental que fue abiertamente un homenaje a mi papá. Decidí hacerlo de esa manera, porque durante la agonía de mi padre, cada vez que yo venía a Acámbaro pensaba en quedarme con él para acompañarlo, pero siempre me dijo que si lo quería ver triste que me quedara, y que si quería que muriera contento me fuera a hacer mis cosas. Después de que murió pensé que una manera de enlazar esta decisión mutua era hacer una obra de teatro y traerlo conmigo en mi trabajo, por eso la obra tiene tanto de ficción como documental. Y se convirtió en un homenaje a la vida de mi papá como boxeador, como ferrocarrilero, como personaje de la vida acambarense.

E: Remontémonos al mes de diciembre 2011 cuando presentaste en la casa de tu familia la obra “La vida muda, una ficción documental para morirse riendo”. ¿Qué pasó?

GT: No se presentó la obra como la presentamos en otros lugares, lo que intentamos hacer fue una intervención, una instalación en la casa de mis padres. Cuando se dio la oportunidad de traerla para acá, en principio parecía imposible porque la obra está armada con un dispositivo que necesita infraestructura teatral, pero entonces decidimos generar una videoinstalación en toda la casa, de la cual estamos ahora haciendo una edición de ese momento. El resultado fue una instalación de videoarte en la cual, en la parte central presentaba el video de la obra en el que yo estuve interviniendo de distintas maneras en vivo, lo que yo llamo una superposición de realidades.

E: ¿Cómo interpretas para tu obra la superposición de realidades?

GT: Es decir, hasta dónde todo sucede verdaderamente al mismo tiempo, y no de manera lineal como lo pensamos dentro del paradigma en el que vivimos todos. Por eso en un solo plano de la obra está una persona real interpretado por su hijo que soy yo, que al mismo tiempo aparece en la videoinstalación, en el espacio que él habitó es decir su casa; además la obra de teatro está filmada, y al mismo tiempo otra superposición de realidad, o de meta realidades, es la percepción que hay en la  cabeza de los espectadores que estuvieron allí, los recuerdos que venían a sus memorias respecto a la personalidad de mi padre. Esa noche, (en Acámbaro) al final del video se ve a mi padre bañándose a cubetadas en la pileta del patio de mi casa, al mismo tiempo que yo le prendía fuego a esa misma pileta, y a la vez entrenaba box, eso es la superposición de meta realidades, como pensamiento cuántico. Entonces a partir de esta presentación estamos generando un documental que es una edición del evento en donde vamos a tratar que se vean todos estos planos, y vamos a hacer unas entrevistas con algunos físicos para darle sentido a todos estos planos.

E: ¿Cómo te fue en las presentaciones?

GT: Todos los que la hicimos, incluido Alain Karrieu quien hizo el video arte de la obra, quedamos conmovidos. De público nos fue bien, de crítica nos fue bien aunque no es una teatralidad muy digerible para muchos teatreros ortodoxos, también hubo polémica.

E: ¿Por qué generó polémica?

GT: Por la combinación de tonalidades, hay tres fases en la obra: un principio casi carpero donde aparezco como clown y hablo con el espectador y con un dramaturgo que está por ahí arriba respecto a la muerte. En ese momento suponemos que Ciriaco está en su último segundo de vida ampliado por la magia del teatro y que tiene posibilidad de hablar hasta que le dicen que se tiene que ir. Se abre el telón, aparece una linterna de fondo, él pasa a esta otra dimensión, y se cierra el telón. A partir de allí hay una segunda parte que es un puro documental de toda la historia de mi padre: fotos, videos, recortes de periódico. Luego viene otra tonalidad: de contemplación, donde estoy solamente yo y vemos a este personaje moviéndose por una serie de recuerdos, en ese momento sólo hay música, imágenes del teatro físico donde juega con una hamaca, con un espejo, recuerdos, baila con un vestido, el personaje simula una pelea de box que gana con sólo la mano izquierda, en fin, hasta que se va. Por eso es una mezcla de materiales que para muchos teatreros ortodoxos no tiene una línea dramática continua.

E: La obra que se presentó en el Juárez de la capital de Guanajuato, en el Greever de León y en otras partes del país, ¿tendrá futuro?

GT: La idea es estrenar el documental en una reposición de la obra, que estoy justo esperando la respuesta en el Centro Nacional de las Artes para ver la posibilidad de hacer otra temporada, y el documental se estrenaría justo al terminar esa temporada. Y a partir de allí podríamos presentarla en distintos lugares, evidentemente Acámbaro sería uno de ellos, una posibilidad de cerrarlo incluso.

E: ¿Qué es la muerte para ti?

GT: Es difícil dar una explicación de la muerte puesto que no la hemos vivido, o por lo menos no nos acordamos. En el escenario usamos mucho el estar aquí y ahora, y uno piensa: ¿cómo es eso? Entre más piensas en ello más te das cuenta de que es algo que no tienes, todo el tiempo nos estamos convirtiendo en pasado, entonces creo que la vida y la muerte son algo parecido: para que unos vivamos otros tienen que morir, sean plantas, animales, es un ejercicio de transformación. Yo creo mucho en ser parte de un movimiento mucho más grande, pienso que solamente estoy de paso y sirvo para que ese movimiento continúe, entonces lo que haga uno en el aquí y en el ahora es la única posibilidad de decisión y de acción, todo lo demás es una corriente que está y seguirá estando con y sin nosotros, en ese sentido la muerte existe y  no, lo mismo que la vida existe y no, en ese delgado hilo invisible, es un estado de tal persistencia y continuidad que se deja de mirar, creo que es eso, la muerte es la continuidad de la vida.

P: ¿Y el teatro, qué significa?

GT: El teatro tiene ese sentido de salvación, lo que me ha alejado un poco de él es que se vuelve industria, incluso el teatro de arte. Cuando un actor adquiere cierto estatus en cierta mini sociedad es fácil que se convierta en industria, en contraste yo creo que el teatro es ritual, reunión, es donde nos encontramos para compartir dolores, placeres, para sentirnos acompañados, es un centro de comunicación, de generación de pensamiento. Cuando un artista deja de pensar en generar pensamiento y solamente en reforzar el pensamiento que ya tuvo o que ya existe no genera nada, o no decide nada, cuando de pronto el teatro o cualquier profesión te utiliza empiezas a perderte.

TREJO-LUNA-FOTO-EMMA-AGUADO
El autor de la obra “La vida muda, una ficción documental para morirse riendo”, cree que solamente está de paso. Lo que haga uno aquí y ahora es la única posibilidad de decisión y de acción.

El teatro no siempre genera comunicación y reunión, muchas veces puede ser lo contrario. La actuación es ser consciente de que tienes alguien enfrente y puedes influir en ella dirigiéndole tu energía. Los políticos por ejemplo saben actuar bien, influyen en la gente, desafortunadamente muchas veces aprovechándose de ella. Así es que no necesariamente tienes que estar en un escenario, por eso yo me pienso más como un actor social que como un actor de marquesina, eso no me ha interesado, no quiero verme supeditado al sistema empresarial porque creo que la industria y la humanidad no se llevan, y me considero más un generador de comunicación humana.

 

 






Luis López




Entrada Anterior

Siguen los reclamos de justicia y la exigencia de presentación con vida

Siguiente Entrada

No busquen en fosas, los queremos vivos: padres de normalistas





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Siguen los reclamos de justicia y la exigencia de presentación con vida

A un mes de Ayotzinapa…   Guillermo Castillo Ramírez / alainet.org 29 de octubre de 2014   Balances inconclusos...

30/10/2014