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La vigencia de la Doctrina Estrada y la rabia que ciega

Diálogo País / Top News / 12/06/2019

SOMOSMASS99

 

José Antonio Bueno Saucillo*

Miércoles 12 de junio de 2019

 

Desde principios de los años treinta México hizo una aportación magnífica a la política internacional a través de la Doctrina Estrada.

El diplomático que redactó esa gran aportación del derecho internacional mexicano fue el licenciado Genaro Estrada, secretario de relaciones exteriores durante el período gubernamental de Pascual Ortiz Rubio, que abarcó solamente dos años, de 1930 a 1932 (a reserva las condiciones que provocaron su decisión de renunciar, por el momento).

Esta propuesta del gobierno mexicano tuvo gran acogida principalmente en América Latina, ya que varios países de la región estaban sufriendo golpes de Estado y se implantaban los que en ese tiempo se denominaban gobiernos de facto, todos ellos auspiciados por la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, es decir, Estados Unidos invadiendo a esos países.

En estas desafortunadas condiciones se encontraban República Dominicana, Haití, Bolivia, Perú y Argentina, sólo en ese año. El gobierno de los Estados Unidos exigía a los demás países el reconocimiento de los “nuevos Estados», para establecer una legitimidad internacional, legaloide.

La esencia de la Doctrina Estrada reza:

«México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimientos, porque considera que ésta es una práctica denigrante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que sus asuntos interiores puedan ser calificados en cualquier sentido por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes extranjeros.

«En consecuencia, el gobierno de México se limita a sostener o retirar cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos, y a continuar aceptando, cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades».

La posición de la política exterior mexicana desde entonces ha descansado en esa filosofía, basada seguramente, de génesis, en el principio Juarista: «Entre los hombres como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz».

Aunque cabe señalar que estos principios fueron violados por los presidentes Vicente Fox en el mes de febrero del año 2000, al reunirse con opositores del régimen cubano para discutir sobre su política interior, y por Felipe Calderón Hinojosa, durante el golpe de Estado en Honduras en el año 2009.

El Partido Acción Nacional como trasgresor de la Historia y el Derecho.

Planteamientos fatuos de regresiones justificados por falsa justicia.

Precisamente el partido político que estuvo detrás de la organización de la llamada marcha fifí en la Ciudad de México el pasado  5 de mayo de 2019, en donde libremente y en un ambiente de tranquilidad marcharon alrededor de 4000 personas donde los manifestantes expresaron sus reiteraciones sobre lo que ellos consideran la debacle del país bajo la dirección de Andrés Manuel López Obrador, e incluso lo tacharon de «dictador, apoyador de Maduro», porque se negó firmemente a desconocer al gobierno de éste en Venezuela y reconocer a Juan Guaidó como sustituto de Nicolás Maduro; curiosamente, reconocer a un gobierno de facto como en aquellos años treinta, en apoyo a las políticas usurpadoras de Estados Unidos mediante estrategias de la CIA.

¿Ignorancia o rastrerismo hacia el imperio del norte?

¿Y el respeto planteado por Juárez y Estrada?

La observancia de los principios constitucionales del país denota, por principio, una visión de Estado, precisamente de las carencias persistentes que han demostrado los presidentes mexicanos, principalmente desde hace treinta años, aproximadamente.

La visión de Estado consiste en reconocer el derecho a la libertad del ser humano y el respeto a las normas que cada país ha diseñado para su vida social. Principio que debe trascender los tiempos independientemente de las diferencias entre los grupos sociales.

Se ha atendido el juicio de los tiempos por el gobierno actual de México, si a algunos no nos gusta, no debe haber quien sufra por nuestras deformaciones de juicio e ignorancia pletórica de rabia impotente.

Intervenir es permitir que intervengan… ¿cómo aspirar a una soberanía plena?

Sin duda hemos inaugurado un período de convulsiones, de cambios, con la pretensión de que nuestro país deje de ser un ejemplo de desigualdades marcadas a fuego en nuestro continente y el mundo.

La imagen que se tiene de México y que en mucho ha alimentado el imperialismo principalmente norteamericano, es de una delincuencia desbordada y corrupción institucionalizada en donde cualquier acto de deshonestidad es lugar común.

Desde luego que el concepto de justicia dentro de una sociedad estratificada, de privilegios, no es homogéneo.

Si los privilegios comienzan a desaparecer, los que se retorcerán serán los privilegiados, y ya se ve que utilizarán cualquier justificación que avale el veneno que estarán esparciendo.

Es terriblemente asqueroso como la ambición e ignorancia de unos pretende terminar con las aspiraciones legítimas de muchos, que conllevan hasta la conservación de la vida misma.

Ha comenzado la cuarta transformación.

Muchos la acometemos con gozo y grandes esfuerzos, otros la sufren con miedo a perder privilegios asiéndose desesperadamente a principios cortesanos con pretensiones de seguir siendo los elegidos del dios dinero, el dios mercado.

Hasta ahora todos los asideros, que han probado con desesperación, han resultado débiles, porque no tienen razones que los sostengan, su soberbia es densa pero sin autoridad moral; por ende, sólo tienen dinero en riesgo y futuro incierto.

Afortunadamente ante un gran país que comienza a despertar de una horrenda pesadilla.


[email protected]

* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Pancarta durante la llamada «marcha Fifí» del 5 de mayo de 2019 en la Ciudad de México. | Foto: Twitter.






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