SOMOSMASS99
Víctor Corona*
La zanja

Los recuerdos llegan
a veces como olores
empujados por el viento
por el ritmo de las yerbas
esas resinas de estos árboles tan lejanos
lejanos del origen.
yo vengo de una zanja
una pinshi zanja urbana
de una ciudad cualquiera
una pinshi zanja sin árboles
ni pasto
con drenajes que corren a cielo abierto
así
como arterias de las calles mal trazadas
como sangre azulada de bacterias
que hace a los morrillos más resistentes
perros salvajes callejeros
muertos de hambres
-como los sholos-
agazapados bajo los carros
celosos de furia.
Los recuerdos llegan a veces como gritos
gritos culeros
no se oyen
ruidos pa dentro
zarras
de piedras que se deslavan en carreteras
y se volcan los pick-ups con raza que va a la pizca
raza viajando de perrazo
en el frío
en el calor
mano de obra de Driscoll’s
allá en San Quintín
vuelan sus cabezas
sus brazos
se dispersan entre cerezas y tomates.
Los recuerdos llegan a veces como sueños
dos morras en la playa de mi zanja
frías
pedregosas
ventosas
dos morras liberando tortugas
con los ojos bien abiertos
con el alma bien alerta
una vestida de azul
otra vestida de amarillo
y con el pelo corto
come una nieve de mango con piña
mientras detrás de ella
el cielo
amarillo
naranja
rojo
se incendia.
Los recuerdos llegan
a veces como calambre
como un desgarre en el músculo
-pinshi vato zarra-
tú dices que en el alma
y tu compa
-ese que es alto y siempre va vestido de negro dice-
la felicidad
se cuenta a migajas
se encuentra en recuerdos
no son los tendones
ni las rodillas
ni esos 40 años que sostienen la barriga
son todos esos pedacitos heshos añicos
-vato zarra-
de todo eso ya que estaba roto
pero no te habías dado cuenta.
Los recuerdos llegan
a veces como imágenes
como cuadros pintados en la memoria
mi jefe abriendo una sheve
a las cinco de la mañana
un lunes
un martes
un miércoles
y dejarla caer de un golpe en la garganta
para estabilizarse
para alinear los shacras
para calmar los demonios.
Los olores
los gritos
los sueños
los calambres
las imágenes
se amontonan y se hacen nudo
-bolo-
y se atoran en la garganta
en el pesho.
Camino y camino
no salgo de la zanja
da igual que los pinos me escondan en la oscuridad
que la nieve me cale mashin en los pies
allí estoy yo
allí sigo yo
encorvado
ensimismado
caminando y caminando
en vueltas eternas
dando vueltas infinitas
circulares
encerrado
en esa zanja
que me sigue
que destruyo construyo
a cada piso
a cada respiro.
* Víctor Corona estudió Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Guanajuato, México, y el doctorado en la Universitat Autònoma de Barcelona, España. Actualmente se dedica a la investigación.
Imagen de interiores: Mina de Valenciana e iglesia de Valenciana (al fondo) en Guanajuato, México. | Foto: Wikipedia.
Foto de interiores: Cameron Elder (@cameron_elder) / Unsplash.
Imagen de portada: Ali Arif Soydaş (@aliarifsoydas) / Unsplash.
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