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Lady Masacre, la dama de la noche

Diálogo País / Para Ver, Oír y Comer / Top News / 22/04/2020

SOMOSMASS99

 

José Antonio Bueno Saucillo*

Miércoles 22 de abril de 2020

 

El caso estuvo así:

Asesinan a Ignacio Pombo de nueve cuchilladas, las autoridades dicen que fue para robarle en su casa, era ex congresista y tenía influencias políticas sobresalientes, dinero, mujeres; era muy simpático, un poco niño según su hermana Mariana Pombo, una señorona respetable y adinerada que no creía en la teoría de las autoridades y ahora acudía a Frank Molina para que investigara la dudosa trama y descubriera quiénes fueron los asesinos.

Frank Molina era un investigador privado novel, ya que había sido despedido de su empleo de muchos años como reportero de nota policíaca de un periódico; tenía una amante magnífica: Miranda; pero también tenía grandes problemas porque era alcohólico, marihuano y había sido diagnosticado esquizofrénico, bipolar y, claro, con etapas depresivas gravísimas que lo habían llevado ya en repetidas ocasiones a clínicas psiquiátricas.

Con su liquidación compró una casa en un barrio mediero, rentó una accesoria a un peculiar consultor esotérico llamado Kalimán y montó su oficina con el rimbombante nombre de Detectives Metropolitanos.

Apenas estrenando su licencia de investigador privado después de un curso, recibe la visita de doña Mariana Pombo, ésta le explica el caso y le dice que no reparará en esfuerzos ni gastos para descubrir a los asesinos de su muy querido hermano.

Le comenta a Molina que, según sus apreciaciones, Ignacio e Irene su esposa no se llevaban para nada bien y que todo indicaba que practicaban una tolerancia recíproca respecto a sus relaciones personales sentimentales extramatrimoniales.

Unido a esto, también le comenta que todo indica que Irene sostenía una relación íntima con Pepe Mendieta, amigo muy apegado a Ignacio, compañero de correrías y fechorías con fuertes sospechas de corruptelas políticas, su compinche.

Molina ve el caso interesante, lo acepta, acuerda los gastos con Doña Mariana y detallan que el medio de comunicación que tendrán será sólo por correo electrónico, y las mesadas económicas serán depósitos bancarios.

Adelante.

Con los antecedentes que tiene, Molina acomete el medio de Ignacio en busca de elementos e ir encontrando caminos…

Porque es importante –señala el autor− es conveniente señalar el ambiente político social de Colombia en ese momento: el gobierno infiltrado hasta las entrañas por el narcotráfico, los paramilitares también jugando fuertemente en ese triángulo macabro, junto con las guerrillas de las FARC, que también están en el negocio de las drogas.

Era esa clase política a la cual pertenecían Ignacio Pombo y Pepe Mendieta como protagonistas importantes; así que el asesinato de Nacho daba para más que un asalto domiciliario… claro que daba para más…

Frank Molina, con ánimo fresco, comienza las investigaciones elementales, las cubre bajo el influjo emocional de Miranda, esa maravillosa mujer sin dobleces, de mente abierta pero con sentido moral, sincera en cuanto a su amor por Molina a pesar de la diferencia de edades, muestra de cordura, con la limpieza mental para saber siempre qué quiere, y sin ataduras culposas.

Era masajista en un baño turco, siempre estuvo dispuesta y sin interés para lidiar con la psiquis torcida de Frank.

De pilón −dice el autor− con un cuerpo maravilloso, fuerte y dueña de un abandono sin remilgos a sus instintos sexuales en las circunstancias idóneas.

Bueno, se definían los equipos: en esa esquina Frank Molina, Miranda y Kalimán, en la otra esquina Irene de Pombo, Pepe Mendieta y los que resultaran…

Habría que acudir a platicar con Irene y Pepe. Frank lo hace y en esos primeros encuentros no le va muy bien, Doña Irene insolentemente le insulta, le descalifica; las dos entrevistas las realiza con poca fortuna, ya que no sólo son herméticos respecto al caso, sino que hasta amenazantes resultan, pero no se desalienta, sabe que ese es el camino, siente algo con esa malicia de los presentimientos del depresivo bipolar, que tienen al otro yo al acecho siempre.

Desde luego que esa primera postura de los dos ya alimenta cierta sospecha de algo…

Una de las fuentes de Molina en el departamento de justicia le confía que Ignacio Pombo y Pepe Mendieta estaban siendo investigados por la emblemática masacre de Cocoro y que la investigación seguía, en el caso de Mendieta. Además, que lejos de compartir el diagnóstico oficial, dudaban de él, ya que habían encontrado rastros en su cadáver de un perfume barato y unos brillos de diamantina corporal usados como adornos por las desnudistas, un cabello sintético y que todo apuntaba a que el asesino era zurdo por la dirección de las cuchilladas.

Esa joyas de datos fueron muy bien recibidos y guardados por Frank.

Sorpresivamente, y sobre todo porque una investigación oficial haya tenido consecuencias, Pepe Mendieta es aprehendido y encarcelado… la televisión a todo, con pantallas amarillas…

Las noches de Molina siguen siendo de una viscosidad densa, alimentadas con aguardiente y mariguana, con tránsitos mentales circulares; armando y desarmando el caso una y otra vez… obsesionado en un mar de posibilidades.

Prácticamente sin darse cuenta de un punto de quiebre entre la realidad y lo que no lo es, comienza a sufrir períodos de insomnio y comportamientos anormales, se pierde por días a los ojos de Miranda, de Kalimán… vaga por la ciudad como indigente, con la mente perdida, siendo otro.

Miranda y Kalimán promueven su reclusión en la clínica psiquiátrica en donde ya había estado, y contactan con Berni, su psiquiatra de cabecera.

Es recluido, en ese período Kalimán se convierte en su ayudante honorario mientras él «conoce» en el hospital a tres personajes interesantísimos: Batman, un profesor reptiliano experto en los conocimientos especulativos que se entendería muy bien con Kalimán… y Elijah, una especie de poseído por el demonio, incontrolable.

En ese hospital, según Frank, ocurre algo muy extraño; los médicos y enfermero/as son parte de un gran complot en donde los pacientes son alguna especie de conejillos, y algunos de ellos son soldados y líderes de reptilianos extraterrestres que quieren apoderarse del planeta.

El líder es el poseso Elijah.

Un buen día, aliado con el hombre murciélago y el profesor, descubre los sótanos en donde tienen al poseso y observa cómo éste es rescatado por sus discípulos y, siguiendo la huella de escape, de repente se ve en una avenida de la ciudad, saliendo por una alcantarilla, todo colmado de desechos, pareciendo una figura de lodo y mierda.

¡Ah, la esquizofrenia!

Cuando finalmente llega a su casa y se estabiliza con la ayuda de Miranda y Kalimán, lo ponen al tanto de lo que ha sucedido con el caso y se propone proseguir, comienza a rehilar. Kalimán le informa que entre otras cosas le había llamado a la viuda de Pombo y siguiendo la línea que él había trazado para presionarla, le dice que le dio otro apretoncito, a lo mejor ya está más blandita y dispuesta.

También le cuenta que Irene de Pombo ha ido a visitar varias veces a Mendieta al reclusorio y que no ha salido con buen semblante de ahí y que ha descubierto que periódicamente llegan a la cárcel camionetas polarizadas con jovencitas prepago para el disfrute de la barra de reclusos influyentes…

Foto: David Sinclair (@ayosake) / Unsplash.

Molina, a fin de poder entrar por evidencias a la Picota, consigue con una funcionaria del gremio del periodismo un permiso para entrar a la cárcel y hacer un reportaje de las instalaciones.

Una vez adentro logra tomar fotografías de Mendieta abrazando y besando a una de las prostitutas que le serían útiles para chantajearlo a cambio de información del asesinato de Ignacio.

Consigue una cita con Pepe Mendieta que le recibe ya con otra actitud; después de darle a conocer las fotografías con la prepago y amenazar con mostrarlas a Irene, consigue que éste le cuente la verdad de los hechos:

Durante una gira de proselitismo político por varias localidades, en Ciudad Bolívar, él y Pombo visitan una arena de lucha libre para darse unos baños de pueblo, ahí conocen a una joven luchadora enmascarada llamada Lady Masacre, La Dama de la Noche; una luchadora devastadora, con una presencia física impactante, con una fuerza erótica absorbente, un torbellino atlético que no dejaba rival de pie, todas sus adversarias sucumben irremediablemente ante ella.

Ignacio quedó rendido ante aquella presencia, (él pensaba) para siempre.

Ambos se enamoraron perdidamente, se juraron estar juntos hasta la muerte.

A pesar de que ella le confiesa que nació hombre y que después de muchas operaciones se había hecho mujer físicamente, pues mental y emocionalmente ya lo era… él ratificó su amor y, a partir de eso, se hizo cargo económicamente de ella.

La blinda económicamente, le paga una beca para que estudie derecho en la Universidad, le abre una cuenta de dinero en Panamá, el departamento… todo.

Gabriela López Merizalde era el nombre del principal motivo de vivir de Ignacio Pombo.

Sin embargo, después de un tiempo de dicha y planes de un futuro idílico, Nacho se ve obligado a decidir por su futuro político o ella… Gabriela.

En su pasado político había mucho obscuro, pactos, pagos, compromisos con diferentes poderes fácticos delictivos. Alianzas negras para obtener poder, pactos de los que no podía librarse, indisolubles. Sólo seguía la muerte.

Entre tanto horror figuraba el evento de que él había facilitado unas fincas en Cocoro, precisamente donde se habían realizado los asesinatos masivos de la famosa «masacre de Cocoro», en esas instalaciones campesinos fueron cercenados con sierras eléctricas y muchas modalidades más de tormento y muerte para arrebatarles sus tierras.

Es decir, sus pactos políticos abarcaron el narcotráfico, los paramilitares y las guerrillas FARC, estaba más sucio de lo que Molina cuando salió del hospital escapando por el drenaje.

Le había comunicado ya a Gaby que se tenían que separar, y el golpe emocional para ella fue durísimo, más que todos los golpes juntos que haya recibido en el ring.

Sin embargo acordaron hacerlo, y prepararon un último encuentro, la despedida.

Tendría que ser especial, se entregarían uno al otro sin medida, por completo… ambos decidieron mezclar sin cortapisas todas sus emociones en el acto sexual más intenso que jamás hubieran tenido… así se lo había contado Nacho a Pepe en las vísperas…

El día decidido para su despedida fue precisamente en el que Mendieta recibe la llamada de un agonizante Ignacio pidiéndole que vaya por él, que muere…

Cuando llega Mendieta, lo encuentra casi muerto en soledad… desangrándose y muere poco después en su camioneta.

Toma la decisión de llamarle a Irene y la convence de montar el teatro del asalto domiciliario para salvar el buen nombre de Ignacio y la honorabilidad de su familia, a lo que accede la viuda temerosa del deshonor y además que se descubran sus relaciones extramaritales con Mendieta.

Todo este relato deja prácticamente al descubierto la autoría del crimen, lo que resuelve el caso de Frank Molina y las dudas de Mariana Pombo.

Pero… Molina guarda dos interrogantes para él fundamentales… ¿Dónde está Gabriela y por qué lo mató?…

Se da a la tarea de buscarla, las luchadoras no le dan razón, no saben dónde está y además la mayoría de ellas se encuentran resentidas, pues todas fueron sus víctimas en el ring. El único dato que tenía y que se lo había proporcionado Pepe Mendieta era el domicilio del departamento que Nacho le había comprado a Gaby y en el cual había acaecido su nefasta despedida.

Hacia allá se dirigió, encontró que lo habitaban unos amigos travestis de Gaby, le dijeron que no sabían de su paradero; dudándolo, ayudado por su amigo Kalimán, entra a escondidas a él a buscar alguna pista que lo lleve a Gaby. Encuentra una vieja libretita de direcciones…

Enseguida se encamina al barrio de las Lomas en la ladera de una montaña, iba a la calle 40 de un barrio humilde, un callejón.

Una viejecita, le atiende, es la madre de Gaby, le pide que espere, que enseguida vendrá…

En su interior Molina siente que desfallece, su mente lucha denodadamente por asirse a la realidad, siente que poco a poco le será inevitable caer en un foso, se acerca a una crisis depresiva, la obscuridad donde se perdía Frank y comenzaba su tormentoso descenso hacia la nada sin un ápice de conciencia… cuando vivía el averno de la esquizofrenia.

Con lo poco que le queda de conciencia, contempla la figura imponente de Gaby; la descripción que había recibido de Mendieta definitivamente quedaba corta, era impactante; una mezcla de belleza exótica y fuerza… imponente; ahora Molina se daba cuenta de que las luchadoras a las que había enfrentado se habían dado por vencidas sólo ante su presencia, antes de ser derrotadas en la lucha física.

Alta, morena, fuerte, definida, sin llegar a musculosa, tersa, fina, lenguaje educado, atenta, refinada y con un halo erótico abrasante…

Lucía así físicamente y dejaba sentir cierta serenidad, tristeza, melancolía, cierta paz hueca…

La entrevista se laxa amablemente, Molina logra resucitar de sus riesgos caóticos con un tinto que le ofrece Gaby, y sostienen un diálogo sin presiones que le da a Molina un perfil integral de Gaby, sus sentimientos y las motivaciones que marcaron su vida, sus transformaciones quirúrgicas y hormonales, sus sufrimientos, discriminaciones, grandes esfuerzos, su exquisita sensualidad.

De esta larga charla queda claro que lo que motivó a Gabriela para dar muerte a Nacho, no fue solamente el hecho de que la iba a dejar, él había ido perdiendo la presencia que había subyugado a Gaby como un hombre que enfrentaba retos, echado para adelante con ambiciones hasta de llegar a Presidente de Colombia, había sido minado paulatinamente por sus nexos con la corrupción, y se veía disminuido, el hombre ya no era el mismo.

Él era cómplice del sistema de corrupción del gobierno colombiano, los paracos, los milicos y las FARC.

Él era cómplice de la masacre de Cocoro, ahí donde se masacró al pueblo para robarle… un pueblo al que ella pertenecía… él era el dueño de esa finca en donde la piscina estaba tinta en sangre de los mutilados, él era el dueño de las tierras donde se cavaron las fosas clandestinas…

También fue un acto de venganza del pueblo contra sus enemigos.

«Eros y Tánatos se unieron en un orgasmo como acto de justicia.»

El reporte final de Frank Molina a Mariana Pombo fue que había localizado a Gaby y que había encontrado a una mujer acabada, demacrada, presa de un cáncer terminal, al borde de la muerte.

Y le manifestó que si quería meterla a la cárcel no habría dificultad.

Olvídese, la vida ha hecho justicia –fue la respuesta de Mariana.

 

Mis notas:

Conocí a Mario Mendoza Zambrano hace como cuatro años, en Youtube, en un evento literario de la Brigada para Leer en Libertad.

Junto con Paco Taibo aparecen escritores de novela negra, curiosamente dos de ellos coinciden en su primer apellido, un mexicano y un colombiano…

El mexicano, Elmer Mendoza; el colombiano, Mario Mendoza; junto con Paco hacen una trilogía genial de escritores policíacos… los tres creadores de personajes literarios interesantísimos.

Paco es el creador de Héctor Belascoarán Shayne; Elmer da vida a Edgar Mendieta, el zurdo; y Mario a su Frank Molina.

Eso me llevó a leer lo respectivo de los tres.

Ahora elegí, por lo pronto, una novela muy interesante de Mario Mendoza: Lady masacre.

Él desarrolla un género literario que denomina «realismo degradado».

Escribió otra novela monumental en este género: Satanás, que sirvió de base para hacer una magistral película actuada por el genial actor mexicano, Damián Alcázar.

Son muchas ya las obras de Mario Mendoza que lo perfilan como uno de los escritores más importantes de Latinoamérica.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Foto de portada: Lady Masacre, imagen de la portada del libro de Mario Mendoza.






Luis López




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