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NO TODO ESTÁ PERDIDO
Agustín Galo Samario
Las certezas que tiene Carlos Navarrete Ruiz, presidente nacional del PRD, respecto del guerrerense Ángel Aguirre Rivero son muchas. Ayer expresó dos en apenas unas horas: “Tiene la obligación legal de decidir si anuncia su regreso a la gubernatura o una nueva licencia por los meses que faltan”. Más tarde, al enterarse que Aguirre Rivero declinó regresar al cargo, dijo a reporteros que “el ex gobernador está actuando con una gran responsabilidad, ha parado con ello especulaciones, versiones y ha dado certidumbre”.
En febrero, el PAN acusó al PRD de tener un pacto con el PRI para ganar la gubernatura de Michoacán. Navarrete Ruiz lo negó, pero a la vez dio más pistas de cómo se hace e interpreta la política entre quienes se saben con poder. Refiriéndose a Luisa María Calderón, dijo entender que los panistas estén desesperados, pues no es lo mismo la hermana del presidente candidata que la hermana del ex presidente candidata. Tardaron cerca de mes y medio para que se conociera que la tercia de partidos se alió en siete municipios michoacanos, con el propósito de “blindar la elección” y evitar la infiltración del crimen organizado.
Tal es la manera que tiene el celayense de encarar el proceso electoral en curso. Sin hacerse cargo de las responsabilidades que tiene su partido en las crisis guerrerense y michoacana, con violencias que afectan el escenario nacional y a Guanajuato en lo particular.
En cuatro días se cumplen siete meses de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y no hay señales de que pronto pueda haber justicia. Pero mientras los padres la buscan en Estados Unidos y en Europa, para Carlos Navarrete el estado de Guerrero ha recobrado la estabilidad política y el rumbo económico. No pasa nada, pues. Todo marcha y bien.
Cierto, el PRD se ha desdibujado. Tanto que ya no se distingue en nada del PRI y del PAN. Votar por cualquiera de los tres resultará lo mismo.
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