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Las viejas mañas

Diálogo Estado / Emma Aguado / Top News / 13/04/2015

Emma Aguado / SomosMass99

Domingo 12 de abril de 2015

 

“¡Candidato, prepárese con veinte gentes y véngase mañana a Guanajuato, lo esperamos en el Hotel Misión a las cinco de la tarde!”, se dejaba escuchar una voz detrás del teléfono mientras Carlos Ramírez confirmaba su presencia al secretario de organización del partido, José Huerta Aboytes, de quien había recibido la invitación directa, era domingo 29 de marzo y entonces todo estaba en calma, no había sospecha de lo que vendría.

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A Carlos Ramírez la dirigencia estatal del PRI le arrebató la candidatura a la alcaldía que ganó en la asamblea municipal. Impugnó ante el IEEG.

El lunes en el lugar de la cita, Carlos reconoció a quien le había recibido sus papeles para registrarse como candidato apenas unos días antes, un tal Guadalupe, sin embargo esta vez su cara parecía otra: “no puede pasar, usted no es candidato”, le dijo. Con sorpresa e indignación varios de sus acompañantes improvisaron cartulinas con mensajes dirigidos a Santiago García, presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional acusándolo de dictador, “¡imposición de Santiago!” aseguraban, ni siquiera los dejaron entrar. Momentos después agentes de seguridad que aparentemente resguardaban el lugar donde decenas de candidatos priistas tomaban protesta ante el líder nacional César Camacho, amedrentaron a dos personas del equipo de Carlos: en el baño uno fue hostigado físicamente; a otra la amenazaron cuando se manifestaba en contra de lo que consideraba un atropello. ¡No me lo esperaba!, comentó Ramírez al rememorar lo sucedido. Adentro ya se encontraba otro candidato.

La firma

En ese mismo instante interpuso una demanda con pliego petitorio ante el Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, el proceso de impugnación daba su primer paso. Y es que el 26 de marzo pasado, último día de registro de candidatos, el PRI estatal recibió de última hora los papeles de la planilla de Ramírez quien había viajado hasta la ciudad de Guanajuato con el objetivo de entregarlos y por si acaso también los llevaron ante el Instituto Electoral en Acámbaro en donde también fueron recibidos sus documentos, pero, sin firma del dirigente estatal, pequeño detalle. Quizá ya se lo esperaban, quizá no, el asunto es que no fueron ellos, sino el ahora ex reportero del Sol del Bajío Ramiro Guzmán y su gente, los únicos avalados por dicha dirigencia: la firma de Santiago García hizo la diferencia, porque al parecer él y nadie más que él, da el visto bueno a los candidatos, aunque más de 150 delegados en asamblea democrática decidieran otra cosa y aunque la secretaria del partido a nivel estatal Luz María Ramírez en franca confrontación, firmara de consentimiento a Carlos Ramírez.

Cierto que el 16 de noviembre pasado en Acámbaro, más de 156 delegados priistas eligieron a Carlos Ramírez como su candidato único tal cual lo dicta su reglamento interno, pero el clima que entonces se respiraba no era precisamente el más transparente. A principios de ese mes otro aspirante de nombre Gabriel Rangel aseguraba que Santiago García se había inclinado por Ramírez, haciéndolo a un lado en la contienda a pesar de haber cumplido con todos los requisitos para luchar por la candidatura: imposición, pura imposición, aseguraba, por lo que decidió cambiarse de partido, por eso hoy es candidato del Verde. Aiga sido como aiga sido, la Comisión de Procesos Internos del PRI municipal presidida por Salvador Santos (quien ahora trabaja para Ramiro Guzmán, el otro candidato) y Javier Vega, avalaba la candidatura de Carlos Ramírez, haciendo caso omiso de las acusaciones de Rangel, que no trascendieron más allá de lo mediático. Mal augurio.

La otra firma

El desacuerdo por la integración de las planillas según comenta el propio Ramírez, es una de las causas del conflicto. Y al hablar de planillas nos referimos más bien a esas en donde estratégicamente se van colocando a ciertos personajes que irán ocupando espacios en los ayuntamientos y en donde sobre todo se mide el peso que tiene cierto sector político cuando logra imponer a algún preferido que sabe ser agradecido, (por aquello de que se alinea con el partido y contribuye religiosamente con sus cuotas respectivas, todas, todas las que le pidan). Así, Santiago quería imponer a su gente, (y con decir su gente, quiero decir a miembros de la Confederación Nacional Campesina, que han canjeado la lucha por tierra y libertad, por regidurías y sindicaturas), y Carlos también quería imponer a su gente, ergo: lo bajaron de la contienda. Al cuestionarle a Carlos Ramírez sobre las acusaciones hacia su líder estatal comentó lo siguiente: “Conozco (a Santiago García) desde hace tres años cuando fuimos candidatos él por lo federal yo por lo local, tuvimos dos meses de trabajo, hicimos amistad. Conocí a un Santiago que se manifestaba contra las imposiciones porque en ese entonces a nuestro candidato para la alcaldía de Acámbaro le habían impuesto una planilla de lo estatal, ahora me desconcierta que sus ideales ya no sean los mismos, sus actos ya no van acordes a lo que decía”.

Sin embargo eso no es todo. Otro pequeño detalle podría modificar los acontecimientos narrados hasta ahora debido a que para cambiar de candidato es necesaria sobre todo otra firma, la del candidato Carlos Ramírez que declina y cede el lugar a otro compañero o compañera de acuerdo al propio reglamento interno del PRI. Pero la firma no existe, sencillamente porque Carlos no la dio, es decir, o anda circulando algún documento con una firma apócrifa o no existe, cualquiera de las dos, invalida la candidatura actual de Ramiro Guzmán a quien Carlos considera que engañaron. Al día de hoy esperamos la resolución que pueda dar el Tribunal Electoral del Estado de Guanajuato en torno al tema, además de la denuncia penal por falsificación de firmas. “Es un hecho que va a salir en todo el país, imagínate el quemón que se puede dar nuestro dirigente estatal de andar prestándose a esas marranadas”, dice Carlos a esta periodista. Hoy Guzmán, el otro candidato, hace campaña con la seguridad que le da el sentirse avalado por su dirigente estatal y la corriente cenecista que le acompaña, mientras se va sumado a él gente tan dispar como el ex perredista Miguel Montoya quien hace unas semanas iba a convertirse en el candidato de MORENA a la alcaldía acambarense y quien no alcanzó registro por problemas e imposiciones con su planilla, (qué raro) horas antes del vencimiento del plazo.

Sin distingo de colores

Carlos Ramírez actualmente busca la presidencia municipal de Acámbaro por un partido que ha sido considerado por años como el ejemplo vivo de la verticalidad y el dedazo, y aunque en 2012 el PRI inició una campaña donde aseguraba que se había renovado dejando atrás sus malas mañas, los hechos demuestran lo contrario. Pero el caso de Ramírez no es único ni en su partido ni en otros partidos.

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Una muestra de cómo están las cosas en el tricolor es que la secretaria estatal, Luz María Ramírez, firmó de consentimiento a Carlos Ramírez la solicitud de registro ante el IEEG.

A finales del 2014 mientras el perredismo guanajuatense reestructuraba a su gente en vísperas de las elecciones de este año, uno de sus representantes a nivel estatal comentaba off the record sobre el escaso nivel de participación o decisión que tienen los militantes a niveles municipales, incluso estatales, “todo se decide arriba, los representantes de las corrientes más fuertes deciden”, los demás: acatan. Así es la realidad que viven los simpatizantes políticos: verticalismo, imposición, falta de democracia en las estructuras partidistas, ausencia total de transparencia, miedo, sobornos, silencio. Por lo pronto el partido de izquierda en Acámbaro arrancó campaña no en plaza pública, sino en el templo católico, solicitando bendiciones para el candidato del Sol Azteca.

Por último el lado azul también está dando de qué hablar. Recientemente el Tribunal Electoral a nivel federal ha decidido regresarle su candidatura a diputado federal al presidente municipal con licencia René Mandujano, a pesar de lo que el blanquiazul a nivel nacional había dictaminado en su contra y asegurado un tanto aventuradamente que ese tendría que ser el resultado final, la comisión electoral de ese partido que daba por ganador a César Larrondo por haber demostrado las también malas mañas de su contrincante sufrieron un revés cuando al TRIFE no le parecieron contundentes las pruebas que argumentaban rebase de tope de gasto de campaña y uso inadecuado de su investidura como alcalde para atraer votos a su favor. Ante la situación, algunos panistas en la localidad expresan su hartazgo por un proceso que los ha desgastado en lo interno y que más allá de impulsar procesos democráticos ha dejado un regusto a capricho y necedad que ni la más reciente visita del tan cuestionado ex gobernador Juan Manuel Oliva pudo matizar al dar arranque a la campaña del candidato Merino Loo el pasado domingo 5 de abril: la Plazuela apenas pudo pintarse de azul. Y como dicen: ya no se siente lo duro, sino lo tupido.






Luis López




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2 Comentarios

el 13/04/2015

Felicidades por tu cronica Emma. Muy atinada y con toques muy interesantes. Saludos.

el 20/04/2015

Una mirada desveladora de la turbia y obscena realidad que padecemos,con ojo crítico e informado. Buen trabajo



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