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Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 17 de mayo de 2016
El magistrado Adalid Ambriz Landa, del Sexto Tribunal Unitario del Segundo Circuito, liberó este viernes a los tres últimos militares implicados en la masacre de Tlatlaya. De este modo, al absolverlos de los delitos de homicidio, encubrimiento y modificación ilicita de vestigio del hecho delictivo, por falta de pruebas, quedaron en libertad los siete soldados involucrados en el asesinato de 22 personas a mediados de agosto de 2014 en una bodega de ese municipio del Estado de México.
Para el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh), la resolución confirma su advertencia del 29 de mayo cuando señaló que el fuero militar exoneraba a los militares participantes en los hechos y que el caso se encaminaba a quedar impune. En ese sentido, enfatiza, «la resolución confirma también que en México no hay justicia para las víctimas de abusos castrenses».
En un comunicado emitido ayer, el Centro Prodh considera que «la resolución muestra que la acusación de la Procuraduría General de la República (PGR) fue deficiente, por lo que es su responsabilidad. No obstante, también se deja ver a un Poder Judicial de la Federación poco efectivo para el juzgamiento de los casos de graves violaciones a derechos humanos».
Hace notar que la decisión judicial no es definitiva y puede ser impugnada por las víctimas reconocidas en el expediente, de tal suerte que la Comisión Especial de Atención a Víctimas, apersonada en el juicio, «debe asesorar a las familias sobre esta posibilidad e interponer los recursos. La actuación de esta instancia debe evitar reproducir lo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que no fue proactiva en los juicios para evitar que estos terminaran contradiciendo su recomendación. Importante señalar que la CNDH calificó los hechos como grave violación».
Ambriz Landa, que dio la orden para que los soldados Fernando Quintero Millán, Roberto Acevedo López y Leobardo Hernández Leónides abandonaran la prisión militar 1-A, es uno de los tres magistrados que en junio de 2005 declararon inocente a Raúl Salinas de Gortari del asesinato de su cuñado Francisco Ruiz Massieu en septiembre de 1994 y del delito de lavado de dinero. Es el mismo que cobró relevancia el año pasado cuando medios nacionales lo señalaron por el encarcelamiento del arquitecto Saúl Camacho, a quien primero contrató para que le construyera su casa de descanso en el fraccionamiento Rancho San Diego, entre los municipios de Ixtapan de la Sal y Tonatico, Estado de México, luego no reconoció la deuda contraída con el profesionista y finalmente lo acusó de fraude. Hasta el 2015, Camacho llevaba en la cárcel ocho años.
«Para mí se vienen momentos difíciles»
Para Clara Gómez, sobreviviente y madre de Érika, menor ejecutada en Tlatlaya, esta resolución evidencia la falta de acceso a la justicia, pues al no ser reconocida como víctima no podrá impugnarla. No obstante, con la asesoría del Centro Prodh seguirá valorando alternativas legales e internaciones para buscar justicia, lo que incluye la investigación hasta ahora omitida por PGR de la orden de abatir. Estando libres todos los responsables de la masacre de Tlatlaya, su defensa exigirá garantías de seguridad para su persona y su familia.
De acuerdo a información de ese centro de derechos humanos, Clara Gómez declaró a diversos medios de comunicación que teme que los soldados liberados «puedan tomar represalias en su contra, incluso a pesar de que cuenta con medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y cuente con un plan de protección.
«Clara reiteró que a ella le consta que los hombres ejecutados se rindieron ante la llegada del Ejército, sin embargo, fueron ejecutados. Indicó que se siente indignada y enojada por la liberación de los tres militares porque entonces en este país ya no se pueden hacer denuncias porque no pasa nada.
“Para mi vienen muchas cosas muy difíciles porque de lo que pasó hace dos años, de lo que hizo el gobierno, yo lo que vi fue eso, que los estuvieron ejecutando y que la mayoría se rindieron… Cuando entró el Ejército (les dijeron) que se rindieran y que les iban a perdonar la vida a todas las personas que estaban ahí y al tiempo de pasar unos minutos de que se rindieron, fueron pasando de una sola persona, de los militares que entraron, que fueron tres, y ahí fue que empezaron a ejecutarlos”.
En su cuenta de Twitter, el periodista Jorge Alejandro Medellín, especialista en las Fuerzas Armadas, integrante del Casede (Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia), escribió el viernes: “La liberación de los tres militares de Tlatlaya es la disculpa pública de Enrique Peña Nieto a Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa y la Sedena”.



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