SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Oaxaca, Oax. / Lunes 28 de marzo de 2016
«Voy llegando a Chacahua”, fue lo último que la madre de Jesús Israel Moreno Pérez supo de su hijo. Eso fue el 8 de julio de 2011. La Procuraduría del Estado de Oaxaca determinó el delito como robo y homicidio. Sin embargo el padre del joven, Carlos Moreno, señala que nunca le entregaron un cuerpo, además de desmentir que le hayan robado una cámara digital y un iPod porque su hijo no tenía esos objetos. Al día de hoy no ceja en la lucha por la verdad sobre la desaparición del estudiante de Geografía de la UNAM. Este es uno de los primeros casos individuales de desaparición en México que llegan al Comité de Derechos Humanos de la ONU, debido a las irregularidades en las investigaciones realizadas por las autoridades.
La versión de la Procuraduría del Estado de Oaxaca fue informada 5 meses después de su desaparición. La acción penal estuvo basada en testimonios que se contradicen en tiempo y lugar; no obstante, los peritajes que prueban los hechos fueron realizados bajo la modalidad de «una autopsia verbal sin cuerpo y un avalúo de objetos virtuales sin objetos», así como la diligencia de preexistencia basada en dos testimonios, y el dictamen de criminalística elaborado ante todos los dictámenes que se requieren para su conformación.
I(dh)eas (Litigio Estratégico en Derechos Humanos A.C) apoya actualmente la lucha del padre de Israel, Carlos Moreno. La falta de justicia y esclarecimiento de la desaparición de Jesús Israel es uno de los tres casos que I(dh)eas presentó ante el Comité de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), siendo estos los primeros casos individuales presentados ante este organismo.
El pasado mes de febrero de 2015 el Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU denunció que las desapariciones forzadas en México son generalizadas y la mayoría quedan impunes.
«A lo largo de este proceso cada víctima tiene un sentimiento de soledad, porque a pesar de que nos agrupamos en colectivos el dolor lo asimilamos cada uno. No es tan fácil sobrevivir a esto, ya que te enfrentas a la indiferencia de las autoridades y eso te sangra más la herida, porque es como una gota de agua que está cayendo constantemente, día y noche, y no hay descanso para esto», le dice a I(dh)eas Carlos Moreno, en un testimonio en el que explica que no hay certeza de cuántos desaparecidos hay en el país porque muchos familiares no denuncian debido a que la delincuencia organizada se ha apoderado de sus lugares de origen.
«A mí me gustaría que se denunciara para que se supiera cuantos desaparecidos existen realmente y que esto ya termine, porque ya es demasiado. No podemos seguir viviendo con ese miedo que nos aportan las autoridades».
En un video que circula en Internet (https://www.youtube.com/watch?v=W8hIyxVBnAk&ebc=ANyPxKr2-an9_11zuDELRoakq31VMfThWYOwpqbcaKI8KYJFw1-b2Nrc1tVXnaLj506gKqAymrZFXX0Q-WjVB1S1B4GL5oFCEQ), Carlos Moreno cuenta lo que en diciembre de 2011 le dijo Manuel de Jesús López, procurador General de Justicia de Oaxaca hasta noviembre de 2013: «Que ya cumplió con el compromiso que tenía conmigo». Incluso, relata que el mismo gobernador Gabino Cué Monteagudo llegó a decir que el caso estaba resuelto y que habían entregado un cuerpo. Antes de dejar el cargo, Manuel de Jesús López le había dicho también que no poseía datos para presumir que Jesús Israel hubiese sido reclutado por la delincuencia organizada. La PGJE había abierto, en sus oficinas de Río Grande, municipio de Tututepec, la averiguación previa 176/RG-2011.
Desde aquella última llamada del 8 de julio de 2011, Carlos Moreno se ha dedicado a buscar a su hijo. Fue a la ciudad de Oaxaca, trató sin éxito de entrevistarse con el gobernador Gabino Cué, sin conseguirlo intentó obtener ayuda de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, viajó a Puerto Escondido y de ahí a Chacahua, donde recorrió las lagunas que seguramente Jesús Israel visitó. Incluso, encontró la choza en que se había hospedado, a la última persona que lo vio, a las mujeres que encontraron su teléfono celular. Pero nada más, nadie supo decirle qué ha sido de Jesús Israel.
Los obstáculos interpuestos por las autoridades y la consecuente falta de justicia han llevado este caso hasta la ONU.

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