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©Gaudencio Rodríguez Juárez
Para elegir el juguete adecuado ante tanta variedad, la clave está en recordar que lo importante es el juego y no el juguete.
Recordemos que los niños (la palabra se refiere también a las niñas) juegan para ejercitar las partes de su cuerpo, descubrir el mundo que les rodea, desarrollar su creatividad e imaginación, acercarse al mundo de los adultos, desahogar sus tensiones y para aprender a relacionarse con los demás.
Por lo tanto, los buenos juguetes son aquellos que sirven para propiciar el ejercicio físico, ensayar soluciones a los conflictos y problemas que se presentan en la vida diaria, estimular la imaginación y el deseo de investigación y experimentación.
Para los fabricantes y vendedores, los niños se han convertido en clientes importantes; por eso utilizan de manera agresiva la publicidad que ha de influir en sus elecciones, tentándolos, en ocasiones, a pedir algunos que no son adecuados.
Es bueno saber que un niño que no está influenciado por la publicidad prefiere los juguetes que pueden usarse fácilmente y a los que pueden dar vida, los que lo acercan a la vida diaria, los que construye él mismo, así como con los que puede construir cosas (y los tradicionales tienen estas características).
Los juguetes complicados y casi siempre costosos limitan la capacidad de imaginación e invención, lo mismo que la creatividad. Por eso, si vas a comprar juguetes, toma en cuenta que sean adecuados para la edad, las características, necesidades y capacidades del niño, y que sean acordes al presupuesto familiar; no compres más de dos juguetes, si compras uno, está muy bien.
Algunas de las afirmaciones arriba expuestas forman parte de una guía para la compra adecuada de juguetes, editada por el Instituto Nacional del Consumidor hace 25 años. Cambian los hábitos de consumo, no las necesidades de desarrollo infantil.
Llama la atención que en dicha guía del consumidor los juegos eléctricos estaban propuestos para los niños de 10 a 13 años y los videojuegos aún no aparecían en su lista; actualmente existe en el mercado videojuegos para niños menores de tres años (aun cuando los especialistas recomiendan que antes de esta edad los niños no sean expuestos a las pantallas).
¿Cómo sabemos si determinado juguete es el adecuado? Con base a lo anterior, podríamos decir que es adecuado si al niño le gusta, lo maneja con facilidad, lo acerca a la vida diaria y pone a funcionar su cuerpo y su mente. Además, los buenos juguetes son para jugar no para verlos jugar.
Investigadores estadounidenses (sociedad caracterizada por la cultura de consumo) concluyen que siguen siendo los juguetes clásicos, tales como las pelotas, los bloques para construir, el barro y los lápices de colores, los más saludables para los niños, en comparación con los juguetes con llamativos empaques y precios estratosféricos.
No destruyamos, pues, la capacidad inventiva de nuestros niños obsequiándoles artefactos complicados y caros. Tampoco olvidemos obsequiar parte de nuestro propio tiempo junto con el objeto.
Una sugerencia más: es bueno ofrecer todo tipo de juegos y juguetes a niños y niñas e invitarlos a que investiguen nuevos papeles y situaciones, evitando los estereotipos de género, porque los cochecitos no son exclusivos de los niños ni las muñecas de las niñas. Después de todo, es muy probable que cuando la niña crezca, tenga la necesidad de manejar un automóvil y el niño la responsabilidad de cuidar y atender a sus hijos o a otras personas, y el juego es la oportunidad para comenzar a desarrollar habilidades, interese y roles indispensables el día de mañana.
Te deseo austeras y amorosas fiestas. Nos leemos el próximo año.
Psicólogo / [email protected]
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