SOMOSMASS99
Alfonso Díaz Rey*
Viernes 21 de octubre de 2021
Personalmente, creo que la guerra es muestra fehaciente del fracaso del razonamiento y la sensatez ante la cerrazón y la imbecilidad, y que el único argumento que la justificaría sería la liberación nacional, mediante una de carácter revolucionario.
En la región que en términos geopolíticos se conoce como Occidente, más sus aliados y vasallos, la propaganda, que por regla general omite o deforma la verdad, se ha encargado de presentar el actual conflicto bélico en Europa ─ Rusia-Ucrania ─ como un enfrentamiento entre los «buenos» y los «malos».
Del lado de los «buenos» están, paradójicamente, quienes en 2014 mediante un golpe de Estado fraguado por Estados Unidos e Inglaterra tomaron el poder e instauraron un régimen pro occidental; prohibieron a minorías de ascendencia rusa el empleo de su lengua materna y de sus manifestaciones culturales; permitieron el resurgimiento de grupos pronazis y fascistas para reprimir a minorías y a opositores políticos; bombardean desde hace ocho años a provincias en las que la mayoría tiene ascendencia rusa (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporozhie; las dos primeras habían declarado su separación e independencia de Ucrania y recientemente se adhirieron a Rusia; Crimea había hecho lo mismo y desde 2014 se unió a la Federación de Rusia) ocasionando miles de muertos y heridos. Si ello fuera poco, manifestaron su intención de adherirse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo que permitiría a esta la instalación de bases militares prácticamente en la frontera con Rusia.
Del lado de los «malos», Rusia, obviamente, país que desde la caída de la Unión Soviética ha visto cómo la OTAN ha admitido a países que anteriormente formaron el campo socialista europeo para instalar en ellos bases militares que cercan y amenazan al país eslavo, en franca violación a un acuerdo de no extenderse militarmente hacia las fronteras rusas.
En ese contexto en febrero de este año Rusia desplegó una operación militar especial en la parte oriental de Ucrania y se inician las hostilidades en el campo de batalla.
Para la gran prensa, los medios masivos de información y los manipuladores de las redes «sociales» occidentales la guerra inició el 24 de febrero pasado y es consecuencia del expansionismo ruso. Presentan al presidente Putin como émulo de Hitler, a quien es preciso detener por la fuerza. Por el otro bando, Zelenski, presidente de Ucrania, es presentado como la víctima.
Como señalara Esquilo (525-456 a.n.e.): la verdad es la primera víctima de la guerra, en este conflicto la verdad es víctima constante y los principales victimarios se encuentran en el bando de los «buenos».
Los «buenos» cuentan con apoyo material y logístico de la OTAN, especialmente de Estados Unidos. Reciben armamento sofisticado y municiones, avituallamiento, apoyo satelital, mercenarios (es obvio que todo con un costo), y aunque Occidente y sus intereses están detrás de este conflicto, del lado de los «buenos» los muertos los pone el pueblo ucraniano.
La Organización de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, manipulados por Estados Unidos, emiten condenas solamente hacia uno de los bandos en conflicto, el de los «malos», y evitan alusión alguna al comportamiento de los «buenos».
Si hacemos un ejercicio de memoria, veríamos cómo desde el derrumbe de la Unión Soviética y del campo socialista europeo, Estados Unidos ha intentado la fragmentación y el sometimiento de Rusia para controlar su vasto territorio e inmensos recursos naturales, y así evitar el surgimiento de un posible competidor a su poderío económico, industrial, tecnológico y militar. Con esta guerra de desgaste pretende alcanzar su objetivo.
Además, para lograr la supremacía, Estados Unidos pretende impedir que la Unión Europea signifique alguna competencia, por ello la ha arrastrado a una crisis en la que intenta hacerla cada vez más dependiente del imperialismo norteamericano.
El sueño supremacista imperial tiene obstáculos: los pueblos de Europa comienzan a protestar por el costo de su dependencia política de Washington; Rusia no es una perita en dulce, y el ascenso de China en todos los órdenes se ha convertido en su peor pesadilla.
El imperialismo ha acudido a la guerra para intentar resolver sus contradicciones internas, pero el carácter de estas lo tienen viviendo en constante conflicto.
* Miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: Liga Internacional Socialista.
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