SOMOSMASS99
Martha Camacho / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 2 de junio de 2016
“En el magisterio guanajuatense hay descontento, por eso estamos aquí. Sí, es un desafío marchar en día hábil, qué nos descuenten la jornada”. No es que no nos importe ganar menos, pero la educación es primero, dice convencida una profesora de San Miguel de Allende.
Son alrededor de mil maestros de 17 de los 46 municipios de la entidad los que poco a poco, minuto a minuto, fueron llenando la explanada de Las Ranas, en la entrada de la ciudad, para participar en la Marcha Estatal por la Defensa de la Educación Pública y los Derechos del Magisterio, convocada por el Movimiento Democrático de Trabajadores de la Educación de Guanajuato SNTE-CNTE.

A partir de las 11 de la mañana el calor va en aumento y también la expectación. El sonido de un claxon como señal de apoyo desata los aplausos de los manifestantes. La marcha sale a las 12:30, Comonfort, Celaya, los Apaseos, Salvatierra y Acámbaro encabezan el contingente.
“Va a caer, va a caer, la reforma va a caer”, es el grito inicial de lucha. Exigen la instalación de una mesa de diálogo con el gobierno federal para dar marcha atrás a la “Reforma educativa” que, señalan, pretende acabar con la educación pública en México y dar apertura a la privatización. Cuestionan la “autonomía de gestión” que dará paso a que los padres de familia se responsabilicen formalmente del pago de todos los servicios básicos de las escuelas, así como de la compra de materiales educativos.
Les siguen los maestros de San Francisco, Irapuato, Pénjamo, Silao, Guanajuato, León y Salamanca. “Esta marcha no es de fiesta es de lucha y de protesta”. Denuncian que en Guanajuato ha habido represión, amenazas de descuentos y despido a quienes participen en las protestas.
Paso a paso llegan a la calle principal de la capital, Juárez, donde los gritos se hacen más fuertes y los ciudadanos detienen su andar para observar a los profesores. 
Más atrás vienen los de San Miguel de Allende, San Luis de la Paz y Dolores Hidalgo, cierran el contingente los representantes de Yuriria. A la marcha también acudieron mitoteros por Ayotzinapa y miembros de la Asamblea Popular Guanajuatense.
“Si hay que evaluar, con Peña hay que empezar”. La evaluación magisterial es otro punto de la reforma educativa que los maestros rechazan. «Mire, yo voy a presentar el examen de permanencia en julio y apenas me acaban de avisar», nos comparte una maestra sanmiguelense. «Dicen que hay capacitación», prosigue con su relato, «pero en este año no ha habido. Y luego en el examen te pueden preguntar de planes y programas de cualquier grado, pero el que uno maneja a la perfección es uno. No nos negamos a la evaluación, pero que sea justa», concluye.
Como dijeran los sub Galeano y Moisés: “Haga usted lo que no ha hecho el gobierno, hable con un maestro o maestra. Mejor aún, escúchelo”. Con esa idea en la cabeza el diálogo con la profesora de San Miguel continúa. Ya a unos metros del Congreso del Estado, una mujer grita al contingente: “Maestros güevones, ya dejen pasar y váyanse a trabajar”. La profesora que relata sus experiencias replica de inmediato: “No es que no queramos trabajar con los niños, los maestros les dedicamos más tiempo que muchos papás”.

Otro profesor de San Miguel de Allende, pidió al Congreso federal darse cuenta que los maestros de Guanajuato trabajan bajo protesta porque no están conformes con la represión contra sus compañeros de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero. Detiene los pasos un momento para mostrar una serie de fotografías «que no salen en los medios» y que muestran a personas golpeadas en el piso por policías, con rostros ensangrentados mientras son detenidas y aun quemadas vivas. Entonces dice: «No estamos de acuerdo con la violación descarada de los derechos laborales y no estamos de acuerdo con lo que se viene para el pueblo de México. Creen que en Guanajuato estamos mansos. No, estamos conscientes y trabajamos diariamente en nuestras aulas, pero con un sentimiento de insatisfacción e inconformidad. Esa es la intención (de la marcha), que sepa la sociedad, que sepa el Congreso de la Unión que estamos insatisfechos y que no se vale ese abuso de poder, que no se vale esa matanza cruel de maestros en Chiapas y en varios estados de la República».

“Esos son, esos son…”
La escena se repite una y otra vez en las manifestaciones. Agentes de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado resguardan la puerta principal del Palacio Legislativo, en los balcones asoman periodistas con cámaras y celulares para captar imágenes. “Esos de azulito también ganan poquito”. 
Las voces se multiplican y el clamor se extiende por el corazón de la cañada: “Hoy la protesta es por reivindicar la educación en este pueblo, en este estado. El gobierno pretende arrebatárnosla para entregarla a organizaciones patronales, a Mexicanos Primero”.
Aquí estamos frente al Congreso, a los diputados les preguntamos: ¿Quién los enseñó a leer?, ¿quién los enseñó a pensar? Y una petición a través del representante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) al presidente del Congreso para que envíe una iniciativa al Congreso federal con la que dé marcha atrás a la reforma educativa.
Entre la gente una jubilada de la SEG les dice a los manifestantes: «Échenle ganas, maestros. Me daba tristeza porque Guanajuato parecía que se estaba quedando atrás. A nosotros los trabajadores administrativos nos dejaron solos, porque el sindicato está muy unido con el gobierno y juntos oprimen. Pero ahora sí, maestros, échenle ganas».

Entonces una mujer policía municipal aparece con teléfono en mano ¿Me permite tomarle una foto a su teléfono mientras fotografía a los maestros?, se le pregunta. «Sí… ¿Para qué? ¿Dónde va a salir?». En un portal de noticias. Y entonces cambia de parecer: «Mejor no, me regañan. Es que el teléfono es sólo para el trabajo. A mí me mandaron a tomarles fotos para saber quiénes son y de dónde vienen».
“Papá, papá, te tengo un secretito, los libros de texto ya no serán gratuitos”
Una madre de familia salmantina toma el micrófono para expresar su apoyo al movimiento. Por el lugar pasan unos padres con su hija pequeña: ¿Qué les parece la marcha de los maestros? La mujer responde sin asomo de duda: «Muy bien, la verdad. Mis hijas tuvieron que dejar la escuela porque ya no tuvimos para pagar la colegiatura. Se quedaron en quinto semestre de la prepa. Ahora una de ellas trabaja en Elektra y la otra en un taller». En otros estados los padres de familia se han sumado a las protestas. ¿Ustedes se unirían? «Si pudiéramos, pero tenemos que trabajar». 
En el aire resuena la denuncia de que precisamente este viernes se realiza en todo el estado el examen único para ingresar al nivel medio superior. Los más de 74 mil aspirantes tendrán una sola oportunidad para obtener un lugar en las escuelas públicas. Los profesores advierten que más del 50 por ciento de los alumnos van a reprobar y solo una mínima parte tendrá la posibilidad de pagar una escuela privada. Con únicamente la secundaria terminada, ¿a dónde van los jóvenes? A ser los modernos esclavos.

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