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©Gaudencio Rodríguez Juárez
El hecho de que una persona se comporte de manera violenta con los niños tiene que ver con la interacción de muchos factores biológicos, sociales, culturales, económicos y políticos.
Los especialistas saben que el maltrato infantil es un fenómeno universal que no tiene límites culturales, sociales, ideológicos ni geográficos, no existe país o comunidad que se escape de él, y se presenta tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo; lo vemos en las grandes ciudades, como en los sectores populares y en zonas rurales.
Se trata de una producción social, comportamientos de seres adultos basados en ideologías que preconizan la violencia y favorecidos por contextos de estrés ambiental.
Los detonantes del estrés pueden ser muchos, pero entre más recursos personales, materiales, comunitarios, etcétera, se cuente, mayor será la capacidad para su manejo. Sin embargo, la pobreza es la ausencia de recursos, caldo de cultivo para el estrés e incompetencia para su manejo.
Cuando la pobreza se agudiza, quienes más padecen el maltrato son las niñas y los niños, el eslabón con mayor predisposición a ser vulnerado.
Los padres no pueden cumplir sus funciones de protección, nutrición y cuidado y los hijos lo sufren. No estoy diciendo que todos los padres en pobreza extrema maltraten a sus hijos pero sí que la pobreza los predispone intensamente al maltrato; la mayoría de las veces la violencia no será con dolo sino por falta de recursos, de ahí que el principal tipo de maltrato de esta población sea de tipo negligencia y abandono, el 57.9% de los 125 casos que atendidos en el año 2006 en la casa cuna Amigo Daniel, A.C. correspondió a esa categoría de acuerdo a una investigación realizada por la trabajadora social Maricela Ríos Santoyo.
La mayoría de las niñas y niños de esta muestra presentaron, al ingresar a la institución, problemas crónicos de desnutrición, dermatitis de pañal, parasitosis, pediculosis; otros no estaban registrados, unos más no contaban con sus esquemas de inmunización completos, presentaban deficiente aliño en su ropa y en su persona.
En época de crisis económica son más frecuentes las noticias de policías que entran a los domicilios para rescatar a niños muy pequeños que son abandonados por sus padres, algunas veces en condiciones infrahumanas.
Un 51.3% de la población de la muestra de la licenciada Ríos Santoyo procede de zonas suburbanas. Sobre este aspecto retoma importancia cómo la falta de accesibilidad al equipo adecuado, la localización inadecuada de las viviendas, la presencia de viviendas sobre pobladas, la condición de marginación decadente y precaria, la exclusión, el ambiente de desorganización, las condiciones insalubres, el aislamiento social, el trabajo limitado, entre otros aspectos, fungen como caldo de cultivo para que se genere la problemática en este tipo de contexto social.
La presencia de nutrición inadecuada, una deficiente alfabetización, carencias sanitarias, servicios de salud, y más aun de las diferentes formas de maltrato infantil es un llamado de atención a la sociedad y a las autoridades para contrarrestar el maltrato en la infancia y las implicaciones que conlleva.
UNICEF ya ha hecho un llamado a los Estados para que en este momento de crisis no retiren los recursos para la infancia, llamado pertinente toda vez que los niños en el mundo siguen careciendo de voz y de canales suficientes para exigir lo que por derecho les corresponde.
Psicólogo / [email protected]
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