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Pepe Ramírez*
Miércoles 30 de marzo de 2022
En la entrega anterior, cerramos la primera parte comentando cómo en el documento Marco Curricular 2022 (MC2022) se concluye el capítulo 2 con una reflexión que, desde mi punto de vista, es pertinente: el sistema educativo necesita replantearse en todos los frentes, cuáles deben ser las prioridades educativas, cuál es el modelo pedagógico que más conviene al país, cómo debe definirse al docente, cuál debe ser el centro del quehacer educativo. A ello se da respuesta en los capítulos 3 y 4, mismos que en esta entrega reseñamos y comentamos.
Capítulo 3, “Elementos centrales de la política curricular para la educación básica mexicana”.
Este capítulo nos presenta una visión amplia de lo que significa la educación como un derecho humano. Señala que el derecho humano a la educación no implica sólo el acceso a una escuela, a un aula, a un docente y a las condiciones materiales que rodean al fenómeno áulico. Dice el MC2022 que garantizar ese derecho implica lo siguiente:
- a) La escuela debe asegurar “que no se toleren desigualdades de ningún tipo, ni racismo, ni sexismo, clasismo y ningún tipo de violencia, en donde en sus aulas puedan convivir estudiantes con diferentes capacidades y ritmos de aprendizaje”[1].
- b) La educación no es sólo aprendizaje de saberes y conocimientos sino que debe “garantizar el respeto a la dignidad, el desarrollo efectivo de su bienestar cognitivo, económico, espiritual, ético, cultural y social”[2].
- c) El acto de educar implica que todos los actores de la educación se reconozcan como semejantes desde el marco de la diversidad.
- d) El derecho a la educación incluye el derecho a la paz, a la salud, a tener una familia, a la igualdad, a la seguridad social, a la inclusión, al descanso y la recreación, a la libertad de expresión y de acceso a la información, al acceso a las tecnologías de avanzada en materia de información y comunicación. El derecho a la educación implica, en síntesis, un concepto de transversalidad en el que están implicados toda una serie de derechos ya consagrados en nuestra constitución y sus leyes.
Avanzando en la lectura del MC2022, tropezamos con un apartado central: la concepción del ser docente y su función dentro del nuevo marco propuesto. Decíamos en la entrega pasada que en el enfoque anterior, instrumental, conductista y eficientista, el docente es un operario de técnicas y la evaluación es una medición de conductas esperadas de los estudiantes. El carácter de operarios, de técnicos de la educación, queda atrás. El maestro será un mediador en los temas de reflexión, mediación que considera el contexto social, cultural, los saberes y experiencias significativas. El maestro reconoce el papel que tienen las familias, la comunidad y otras instituciones como auxiliares de la labor docente. El maestro es, en esta nueva concepción, un profesional de la cultura y tiene un papel central en la transformación social. Y es que el maestro, desde su saber, su historia personal, social y laboral, tendrá la oportunidad de replantear contenidos y resignificarlos en función de las necesidades formativas de los estudiantes, ello en función de su contexto. Dice el MC2022 “este principio curricular parte del hecho de que la realidad social e histórica, en sus distintos planos y dimensiones, tiene múltiples significados de acuerdo con los territorios en los que interactúan los seres humanos entre sí, pero también con el medio ambiente” [3]. Se reconoce cómo mucha de la subjetividad del docente entra en juego en el ejercicio de su profesión. Sus propias determinaciones históricas, culturales y sociales están presentes al momento de entrar en contacto con otros seres humanos, sus alumnos (aunque también con sus compañeros, autoridades, padres y madres de familia). En la práctica educativa será igual de importante “la lectura, la aritmética y la ciencia… la tierra, los ríos, el hogar, el cuerpo, los saberes ancestrales, la arquitectura, las fiestas de la comunidad, los espacios de convivencia…” [4]. El punto de partida será el conocimiento y experiencias que tienen los niños sobre su contexto, expresado con su propio lenguaje pero con la pretensión de asimilar múltiples lenguajes: el científico, la lengua materna y extranjera y el lenguaje tecnológico y artístico. El docente vivirá de una nueva libertad académica.
El MC2022 requiere del nuevo maestro. Y éste se formará en las escuelas normales, las cuales operarán en función de los mismos principios: atención a la subjetividad, consideración del contexto de sus estudiantes (futuros docentes), reconocimiento de las realidades sociales, educativas y territoriales.
Un aspecto siempre inquietante entre los actores de la educación es el de la función de la evaluación y la acreditación. Y en ese sentido se observan en el nuevo MC2022 conceptos interesantes de comprender: la evaluación no es un procedimiento para asignar una calificación, sino que tiene una finalidad diagnóstica al mismo tiempo que orientadora del quehacer del docente.. Se trata de identificar, en su concepción diagnóstica, la valoración que se hace de los estudiantes al inicio del ciclo escolar, de conocimientos y saberes previos y para reconocer su contexto, el cual determinará su trayecto formativo. En su enfoque formativo, se evalúa para evidenciar el camino que el estudiante va recorriendo, se trata de mejorar a través de ella los procesos formativos puestos en marcha por el docente, de identificar de qué manera un estudiante aprende, qué métodos e instrumentos tienen mayor impacto, qué obstáculos se presentan, qué espacios propician mejores resultados.
En el tema de la acreditación se determina que su propósito es el “otorgamiento de calificaciones y certificados de acuerdo con el juicio que hagan maestras y maestros de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje, así como de las condiciones en las que las y los estudiantes hayan avanzado en éste”[5].
El documento es enfático en el aspecto de la evaluación: tiene ésta un carácter meramente diagnóstico y formativo, y en el caso de la evaluación docente, ésta no será criterio para su permanencia en el sistema educativo. Nunca más una evaluación punitiva para los maestros. Otro aspecto central será el de la autoevaluación, con método y rigor, para la valoración de la práctica docente. Esta servirá de guía para la mejora de la labor de maestros y maestras.
Capítulo 4, Estructura curricular del plan de estudios 2022 de la educación básica mexicana.
Retomando postulados teóricos de la psicología evolutiva, el documento es claro al poner énfasis en el contexto. Se afirma: “no importa si un niño ha pasado de la etapa simbólica a una preoperacional, sino que lo fundamental es definir cómo cada sujeto atraviesa cada etapa, lo que construyó en ellas, las actividades que realizó, con quién las hizo, en qué contexto las llevó a cabo…”[6].
La construcción que cada niño o niña haga de sus representaciones de la realidad tienen un sentido histórico y social. El aprendizaje se realiza dentro de un contexto histórico, social y territorial muy específico, en el que está incluido el devenir de cada sujeto, sus emociones, sus afectos, sus conocimientos previos, los significados del conocimiento que se construye.
La comunidad, es el eje articulador de los procesos educativos. La escuela debe ser defendida de quienes desean reducirla a una institución que presta servicios de aprendizaje. La escuela es mucho más. La escuela está inscrita en un sistema social, la comunidad, atravesada por aspectos culturales, de dinámica social, políticos y simbólicos, que determinan en mucho, el quehacer escolar. La comunidad es una construcción social que determina a los individuos, que les da identidad, les protege, que les representa en la defensa de sus derechos. Colocar a la comunidad como espacio central de los procesos educativos implica establecer una relación dinámica de interdependencia e influencia entre la escuela y su entorno. Así, la escuela no tiene sentido sólo con el cumplimiento de sus funciones y operatividad académica y administrativa, sino que deben considerarse sus relaciones con el exterior. La escuela debería considerar: que es un espacio de formación democrática (con gobiernos colegiados); la escuela y la comunidad local son ámbitos de interdependencia y de influencia de uno a otra; la escuela es una institución más de una red de instituciones que tiene la comunidad; en la comunidad la escuela encuentra posibilidades de resolución a problemas que se generan en su territorio y se acercan a su potencialidad transformadora; el trabajo de la escuela debe ir propiciando la resolución de problemas a través de la indagación de los fenómenos, de lo más cercano a lo más amplio.
Previo a la revisión de los planes de estudio, el MC2022 define un perfil de egreso de las y los estudiantes: a) los alumnos contarán con una identidad individual y colectiva; b) poseerán una identidad étnica y nacional , con una perspectiva de cultura de paz; c) valorarán la diversidad; d) actuarán en apego a los derechos humanos; e) valorarán sus potencialidades cognitivas, físicas y emocionales; f) aplicarán el pensamiento crítico; g) participarán en el cuidado del medio ambiente, identificando problemas de relevancia social y emprendiendo acciones para buscar soluciones; h) intercambiarán ideas, poniendo en práctica distintas habilidades de comunicación con variados lenguajes; i) aprovecharán los recursos tecnológicos, de manera ética y responsable, entre otras habilidades.
Los ejes articuladores del plan de estudios son seis: inclusión, pensamiento crítico, interculturalidad crítica, igualdad de género, fomento a la lectura y la escritura y educación estética. Así, los campos formativos deberán considerar en sus enfoques y contenidos uno o más de estos ejes. Los campos formativos propuestos son: lenguajes; saberes y pensamiento científico; ética, naturaleza y sociedad y de lo humano a lo comunitario.
Reflexiones finales.
Desde su difusión, por supuesto que el documento ha dado de que hablar, principalmente al interior del magisterio. Ciertamente que es pronto para tener claridad y mayores elementos de análisis que el documento mismo. Son varias las razones: la primera de ella es que se trata de un documento preliminar, de trabajo, inacabado; la segunda es que la socialización de su contenido es muy inicial y los resultados de los foros en los que se ha discutido no se han dado a conocer.
Aún y cuando todavía no iniciaban los foros de análisis de la propuesta, ya podíamos escuchar voces del magisterio pronunciándose en los aspectos positivos y negativos de la propuesta. El periódico La Jornada, en su edición del 6 de febrero pasado, destaca “El nuevo marco curricular para la educación básica, así como los planes y programas de estudio 2022 elaborados por la Secretaría de Educación Pública (SEP), incluyen conceptos relevantes como considerar los aprendizajes en un contexto histórico y comunitario, la autonomía curricular y los aprendizajes situados, «pero es una propuesta inacabada y a destiempo», señalaron directores y profesores” [7]. Los profesores entrevistados son más específicos: “Francisco Bravo, director de la escuela primaria Leonardo Bravo, destacó que «hay muchos planteamientos con los que podemos coincidir, pues sí hay una visión diferente de lo que debe ser la escuela, en particular su estrecho vínculo con la comunidad y el contextualizar los aprendizajes, que son temas que ha demandado por años el magisterio». Sin embargo, «habría que conocer cuáles son los mecanismos que propondrá la SEP para implementar esta nueva propuesta pedagógica, porque está ausente toda referencia a la formación inicial de los docentes y su actualización. Tampoco se incluye la malla curricular, pues sólo se menciona que está en construcción, por lo que no sabemos cómo se van a concretar los procesos de aprendizaje en el aula»”[8].
Otras críticas a la propuesta tienen que ver con los tiempos. Hay quienes refieren que se ha presentado a destiempo al restar sólo dos ciclos escolares completos a la actual administración federal. Desde mi punto de vista es una opinión respetable pero desacertada, ya que los proyectos de cambio educativo y cultural no pueden depender de lo que se haga en una administración sino que son transexenales.
Una aseveración más que considero desacertada tiene que ver con el papel que juegan las normales (preocupación compartida y absolutamente legítima) en la formación de los maestros. Dice el maestro Enrique Enríquez, director de una escuela primaria: “si bien el documento rector retoma muchas de las demandas que hemos hecho, no toca en nada el papel de las escuelas normales, por lo que se comete el mismo error de otras administraciones al cambiar planes y programas de estudio de la educación básica, pero sin considerar la formación de los futuros maestros y la actualización de quienes ya estamos en servicio” [9]. El documento MC2022 no da respuestas detalladas a esta preocupación, más sin embargo sí considera el papel central que tendrán las escuelas formadoras de maestros en la puesta en marcha de la propuesta.
Es interesante y rica la discusión sobre el documento. Ángel Díaz Barriga, profesor-investigador del IISUE y experto en temas educativos, en entrevista con el diario La Jornada “señaló que se trata de un planteamiento general que aparece como documento propio de la Cuarta Transformación, lleno de ambiciosas propuestas para modificar la orientación de la educación, pero que requiere ser enriquecido por otras perspectivas de cambio. Indicó que el nuevo marco curricular recupera la dimensión pedagógica y didáctica, así como la noción de saberes sin reducir el aprendizaje a logros y competencias. El concepto de aprendizaje, afirmó, tiene importante trasformación. Sin embargo, alertó que es un proyecto de utopía para alcanzar una educación muy diferente, que reclama mucha exigencia para su puesta en marcha y un cambio de mentalidad en alumnos, profesores, directores y autoridades educativas”[10].
Esta reseña y primeros comentarios al documento “Marco curricular 2022 y Plan de estudios de la Educación Básica Mexicana” pretende interesar al lector en adentrarse al tema educativo, siempre complejo, polémico y que da para el debate. Una cosa es cierta: la Secretaría de Educación Pública apuesta a retomar su papel como rectora de la educación y no como una simple administradora de servicios educativos; apuesta también a construir un nuevo modelo que supere a aquel individualista profundizado por el régimen neoliberal y que tanto daño ha causado a cientos de miles de estudiantes que han cursado sus estudios en medio de una perspectiva de la competencia entre unos y otros, como en el modelo de libre mercado; apuesta la SEP a discutir e impulsar un modelo en el que se recuperen la dignidad del maestro y su papel como profesional de la educación, más allá de mero técnico que utiliza herramientas preconfiguradas en su trabajo en el aula; la SEP pretende discutir y convencernos de un modelo que hace énfasis en el sujeto de la educación con determinaciones culturales, sociales e históricas y al que, por ende, hay que concebirlo en su contexto poniendo énfasis, pues, en lo comunitario. La SEP, en suma, va por recuperar el sentido pedagógico y didáctico de la educación, con una propuesta humanista que, sin duda, responde a los tiempos en que el humanismo será la respuesta a la grave crisis social que vive México y el mundo. Bienvenida la propuesta y su discusión.
Notas:
[1] Secretaría de Educación Pública. Marco curricular 2022 y Plan de estudios de la Educación Básica Mexicana. Documento de trabajo de la Dirección General de Desarrollo Curricular. México, p. 60
[2] Ib. p. 61
[3] Ib. p. 65
[4] Ib. p. 67
[5] Ib. p. 71
[6] Ib. p. 78
[8] Ib.
[9] Ib.
[10] www.jornada.com.mx/2022/02/17/politica/013n1pol?partner=rss
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertence el autor.
Foto de portada: Javier Trueba (@javotrueba) / Unsplash.
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