SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 28 de noviembre de 2017
Para mujeres, estudiantes y pueblos indígenas llegó el momento de construir el nuevo mundo que nos reclaman la historia, dijo la aspirante a la candidatura presidencial independiente
«Ya basta de feminicidios», exigió

Con Botellita de Jerez y Café Tacvuba como teloneros, y Rubén Albarrán en el papel de jefe de ceremonias, miles de estudiantes recibieron en la explanada de CU de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, aspirante a la candidatura presidencial por el Concejo Indígena de Gobierno y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

En cuanto llegó al templete de la poética, instalado frente a una gran manta que decía «venimos a hablar de cosas imposibles porque de lo posible se ha dicho demasiado», bastó que de las bocinas saliera el anuncio «aquí está Marichuy» para que los alaridos de la concurrencia se organizaran en los «¡Goya, Goya, cachún, cachún, ra, ra. Universidad!, «¡otro mundo es posibe!» y, sobre todo, «¡bienvenida, Marichuy!, ¡bienvenida, Marichuy!».
Acompañada de integrantes del Concejo Indígena de Gobierno, el primer acto de la aspirante a la candidatura presidencial independiente lo llevó a cabo junto con Araceli Osorio, un homenaje a su hija Lesvy Berlín Osorio en la cabina telefónica donde fue encontrada muerta en mayo. Ahí preguntó: «¿Cómo vamos a hacer para reestructurar un México nuevo donde no haya más muertas o desaparecidas?», para luego pedir: «Tenemos que sacar fuerzas de esos dolores y esas rabias que se han germinado aquí».

Ya en la explanada de CU, donde la petición de firmas para lograr la candidatura corrió a cargo de Botellita de Jerez, Marichuy dijo sentir un honor por encontrarse en un sitio histórico donde se ha dado forma a lo que somos como nación mexicana. Sostuvo, entonces, que hoy más que nunca la educación debe ser crítica, científica, gratuita, popular y acorde a la realidad de la nación multicultural que es México, para que «deje de ser adiestramiento» para «operadores del despojo, de la producción desmedida, de los justificadores del desastre social, político y ambiental»; para que los derechos no sean mendigados ni convertidos en marcancía, sino reinvindicados y ejercidos sin miedo, para la construcción de nuevas formas y horizontes.
Volvió a nombrar a Lesvy Berlín, pero ahora junto a Carlos Sinuhé Cuevas, asesinado desde 2011, y a Luis Roberto Malagón de Gaona, muerto en este 2017, para quienes exigió verdad y castigo a los culpables.

«A ellos, a ella, a sus familias les manifestamos nuestro acompañamiento sincero y humilde que no es de coyunturas políticas y menos electorales. Tengan por seguro que la memoria es la virtud de las comunidades y pueblos del CNI (Congreso Nacional Indígena), por lo que estamos y estaremos hombro con hombro con ustedes.
«Y les decimos que estamos y estaremos porque el dolor y la rabia que tenemos los pueblos originarios es también por ver a nuestros muertos y muertas, desaparecidos y desaparecidas, encarceladas y encarcelados por defender lo que para nosotros es la vida. Tenemos dolor y rabia por la impunidad ante miles de feminicidios, por la violencia sistemática que día con día vivimos las mujeres en el campo y las ciudades, y que nos hacen decir ¡ya basta!, llegó la hora de las mujeres. «Porque nuestra lucha y nuestra apuesta es muy grande y no debemos dejar de construir, con dignidad, el México en que las mujeres no falten nunca más en el camino y los trabajos para sanar nuestra patria».

«Estremezcamos esta nación»
Explicó que su recorrido por el país no es por el poder, tampoco por cargos públicos ni por votos «electoreros». Lo que se busca es algo mucho más grande e importante: la conciencia colectiva de abajo, «esa que hemos visto nacer y florecer en los estudiantes organizados y que nos han enseñado mucho con su dignidad y determinación», como lo hicieron en los movimientos estudiantiles de 1968, 1986 y 1999. «Es también la hora de ustedes (…), en la memoria histórica de los universitarios y de la juventud rebelde es el tiempo de impulsar y construir desde el pensamiento y la acción colectiva de los pueblos originarios, y la dignidad y fuerza de la lucha de las mujeres que se rebelan y se organizan, el nuevo mundo que nos está reclamando la historia».
La propuesta del Concejo Nacional Indígena, añadió, es muy sencilla: «Estremezcamos juntos a esta nación, rompamos con las inercias viciadas que nos mantienen divididos, descolonicemos el pensamiento capitalista, individualista y patriarcal para que podamos germinar y florecer los pueblos del campo y la ciudad». «Queremo, pues, que sepan que otra forma de gobernarnos es posible, que entre las ruinas que van dejando a su paso la ambición y el dinero nacen esperanzas y mundos nuevos. Que así como la organización digna y autónoma nació de la desgracia y el luto que ensombreció este país por los recientes sismos, así también del luto y el dolor dejado por el capitalismo están surgiendo las guías y las claves para reconstruirnos como pueblos y como nación».

Casi para finalizar, insistió en reconocer a la juventud consciente, a los creadores y multiplicadores de las artes y las ciencias, porque en medio de tanta muerte y oscuridad son la gran luz que necesitamos los mexicanos para seguir soñando, luchando y hacer cada vez más grande eso que los poderosos tanto temen: democracia, libertad y justicia.
Fotos: Twitter del Congreso Nacional Indígena y Concejo Indígena de Gobierno.
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