SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 6 de agosto de 2019
La semana pasada fue una semana cruenta para los periodistas así como para la sociedad mexicana.
El martes 30 de julio fue encontrado asesinado Rogelio Barragán, director del portal de noticias Guerrero al instante, en Zacatepec, Morelos. Tres días después, el 2 de agosto, fue asesinado en Zihuatanejo, Guerrero, Edgar Alberto Nava, director del portal de noticias La Verdad de Zihuatanejo.
Un día después fue asesinado el reportero Celestino Ruiz Vázquez en Actopan, Veracruz, quien además era corresponsal del diario El Gráfico de Xalapa.
A estas muertes hay que sumar el atentado en contra de las instalaciones del periódico El Monitor de Parral en Chihuahua.
De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos con estos últimos homicidios, llegamos a 152 periodistas asesinados desde el año 2000 a la fecha y de los cuales 11 han sucedido en estos siete meses de 2019.
Los estados donde más asesinatos de periodista se han cometido son Veracruz con 23, Guerrero 17, Oaxaca y Tamaulipas con 16 y Chihuahua 14. Estos cinco estados contabilizan la mitad del total.
Una primera exigencia para estos asesinatos y atentado reciente es una investigación adecuada que permita esclarecer lo sucedido y determinar a los responsables de cada delito.
Pero por otro lado tenemos que reconocer que hay necesidad de mayor información y análisis para responder a preguntas como estas: ¿Cuáles son las causas por las que se mata a los periodistas? ¿Por qué la mitad de los periodistas asesinados desde el año dos mil se concentra en cinco estados? ¿Qué distingue a estos estados del resto?
De acuerdo con la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, el Mecanismo de Protección debe contar con una Unidad dedicada a la prevención, seguimiento y análisis que tiene que realizar un monitoreo nacional de las agresiones sufridas por periodistas y personas defensoras desagregada en una base de datos y elaborar reportes mensuales.
La anterior actividad tiene que servir como base para identificar los patrones y elaborar mapas de riesgo, lo que su vez debería dar lugar a planes de prevención. Lo primero sucede con cierta regularidad pero lo segundo no.
Eso significa que no se dispone de información suficiente del fenómeno criminal de ataques a periodistas, lo que impide una respuesta certera que proteja su vida e integridad y, sobre todo, genere las condiciones para que puedan realizar su trabajo en condiciones adecuadas.
El pasado 29 de agosto la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) entregó a la Secretaria de Gobernación y a la Junta de Gobierno del Mecanismos un diagnóstico del estado actual del mismo. Por ahora este informe no es público, pero seguramente apunta a mejorar sustantivamente el acceso a la justicia y a las medidas de prevención.
Foto de portada: IberComp.
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