Breaking

Medioambiente y poder

Diálogo País / Top News / 23/08/2019

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 23 de agosto de 2019

 

El hombre es a la vez obra y artífice del medio ambiente que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral social y espiritualmente.

– ONU. Declaración de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano. 1972

 

Vivimos tiempos en los que como sociedad estamos padeciendo un peligroso desinterés para prevenir los impactos y efectos de nuestras acciones sobre todo lo que nos rodea.

Aun cuando nos dimos cuenta que la naturaleza ya no era capaz de absorber y restaurarse a sí misma de todo lo que irracionalmente atentamos contra ella, no hemos hecho lo necesario para detener ese proceso autodestructivo y revertir el daño causado.

Los problemas derivados del daño causado al medioambiente obligaron a la comunidad internacional a buscar la forma de enfrentarlos, por lo que en junio de 1972 se llevó a cabo en Estocolmo, Suecia, la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, en la que hubo representación de 113 países, 19 organismos intergubernamentales y más de 400 organizaciones (dependientes o no de gobiernos).

La realización de esa Conferencia y la Declaración de Estocolmo marcaron el inicio de una época en la que toma especial relevancia el tratamiento a nivel internacional de los problemas ambientales, relevancia que con el paso del tiempo se ha convertido en extrema urgencia debido a la desatención y agudización de muchos de esos problemas. También, al interior de los países, a partir de esa reunión se desarrollaron leyes y normas cuyo objetivo ha sido el cuidado, la conservación y la restauración del medioambiente.

Después de Estocolmo, en 1972, se han celebrado, con el nombre de Cumbre de la Tierra, otras tres reuniones al mismo nivel (1992, 2002 y 2012), además de 24 reuniones de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), así como diversas sesiones para seguimiento de acuerdos derivados de las COP.

Sin embargo, la inmensa mayoría de las noticias sobre el medioambiente son, por decir lo mínimo, preocupantes; y no pocas son el preámbulo o confirmación de verdaderas tragedias.

¿Por qué, con tantas reuniones internacionales, tanta legislación y normativa a nivel interno e internacional, además de la incontrastable evidencia que sobre su quebranto ofrece la naturaleza, permanece la tendencia al deterioro, ahora acelerado, del medioambiente?

Cuando la producción de bienes y servicios tiene como objetivo la ganancia, en lugar de la satisfacción de necesidades reales; cuando se alienta la compulsión por acumular riqueza, bienes materiales o por el consumo superfluo; cuando por encima de los intereses de la humanidad están los de un grupo de corporaciones multimillonarias y ese grupo, con sus aliados o sirvientes, sea el que detenta y ejerce el poder tanto nacional como internacionalmente, el resultado es, además de la desigualdad, el despojo, la pobreza y miseria, la injusticia, la violencia y otros males, un proceso autodestructivo, casi suicida, que en primera instancia perjudica de múltiples maneras a los pueblos y al medioambiente de los países pobres y subdesarrollados; sin embargo, el hecho de que todos, débiles y poderosos, habitamos el mismo planeta, implica que, no mucho tiempo después, inexorablemente, quienes viven en el «primer mundo» serán alcanzados por ese destino del que en buena parte serán responsables.

Lo anterior suena a fatalidad pero no tiene por qué ser así. Por fortuna la conciencia en el terreno medioambiental también ha avanzado y cada vez hay mayor claridad en cuanto a las causas y los causantes de la situación que en ese aspecto vive nuestro planeta; hace falta, entre otras cosas, más educación y difusión de los problemas medioambientales y sus causas, mayor ─y mejor─ organización social para enfrentarlos, el convencimiento de que los intereses de los pueblos están por encima de las minorías económicamente poderosas y la decisión para, como pueblos, hacer valer nuestros intereses y a partir de ello construir un mundo mejor.

Cosa difícil pero no imposible, porque en ello va nuestra existencia como especie.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Foto de portada: Dietmar Silber / Pixabay.






Luis López




Entrada Anterior

Henri Cartier-Bresson, el fotógrafo al que el cine le enseñó a ver

Siguiente Entrada

“No vamos a ofrecer disculpas”, dicen feministas de Oaxaca





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

Henri Cartier-Bresson, el fotógrafo al que el cine le enseñó a ver

SOMOSMASS99   Redacción / SomosMass99 Ciudad de México / Jueves 22 de agosto de 2019    Este...

23/08/2019