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México: tan lejos de Dios, tan cerca de Siria

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / Top News / 17/08/2016

SOMOSMASS99

 

PERSIGUIENDO SOMBRAS

Raúl Muñiz Torres

Miércoles 17 de agosto de 2016

 

Por estos días se transmite en los medios de comunicación, un promocional turístico y en él, se dice que todo mexicano debió haber nacido con una maleta bajo el brazo porque eso es lo único que se necesita para conocer y recorrer el país más maravilloso del mundo.

El promocional en realidad no miente, quien haya visitado México ya sea un connacional o extranjero, puede constatar que en efecto, este país puede enamorar a quien sea por sus innumerables lugares que invitan a quedarse por mucho tiempo en él: playa, pueblos mágicos, ciudades, campo, naturaleza, personas y personajes, tradiciones, costumbres y gastronomía, ponen a México entre las naciones más visitadas en el mundo.

Prácticamente todo mexicano que ha viajado al extranjero y todo aquel que por diversas circunstancias se ha quedado a vivir en un país ajeno, echa de menos en algún momento el suelo que lo vio nacer, algunos regresan pronto, otro más no regresan ya, pero México visto desde lejos se añora cuando sabemos que la patria llama para volver a ella, para morir en ella, quizá por ella.

Pero todo lo anterior es la parte romántica que si bien real, nos parece un sueño sereno sólo pensar México desde ese ángulo. La realidad nos despierta para volver a la conciencia de la degradación que como nación sufrimos, que la violencia y la corrupción ahí siguen y la impunidad repta como manto que lo cubre y envuelve todo.

México es también uno de los países más violentos del mundo: según el Índice de Paz Global de 2016 llevado a cabo por el Institute Economics and Peace, México ocupa el lugar 140 entre los países más violentos y la preocupación es que ese lugar es de los últimos, sólo alejado 23 lugares de Siria, el país considerado como el peor en materia de violencia.

A ver, el Institute Economics and Peace no nos descubre el hilo negro, sabemos como ciudadanos que este país y su circunstancia de violencia nos ha obligado en muchos sentidos a cambiar ciertos estilos de vida y a tomar previsiones de seguridad que antes no considerabamos indispensables, pero lo que sí nos permite este tipo de índices de medición es poner en clara perspectiva la situación que guarda México en el ámbito de la paz y su contraparte más oscura, la violencia.

Por ejemplo, el estudio de dicho instituto pone también atención en un dato que nos desnuda como nación y su gris proyección de futuro porque se indica que la brecha entre los países más violentos y los más pacíficos se amplía cada vez más y revela por ello mismo, el nivel de vida que cada latitud del mundo experimenta para sus connacionales.

Así, entre los 10 países más pacíficos del mundo se encuentran siete europeos, Islandia, Dinamarca, Austria, Portugal, República Checa, Suiza y Eslovenia; uno más de Oceanía, la lejana Nueva Zelanda; un norteamericano, Canadá y un asiático, Japón.

Otro dato oscuro: de los países latinoamericanos, México, junto a Venezuela y Colombia, es el país más violento del continente. Nuestro país ocupa el lugar 140, y el 143 y 147 corresponden a venezolanos y colombianos respectivamente.

Contra lo que el imaginario colectivo pudiera pensar, México es medido como un país más bronco que todos los países de América Central y el Caribe en donde Costa Rica ocupa el lugar 33 y Guatemala el 117.

Datos más que reveladores para que, mientra tanto, México se siga perdiendo más en el discurso que en la acción, más en la concentración de consecuencias que en la acción de prevención, más en la protesta “social” que en la práctica educativa de calidad, más en la queja que en la propuesta, más en los personajes nocivos de siempre protagonistas de la política, que en una nueva generación de ideas y personas que pongan a este país en un escenario más relevante para su historia futura y así poder recorrerlo con esa maleta que todos los mexicanos debiéramos traer bajo el brazo.

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Luis López




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