SOMOSMASS99
José Antonio Bueno Saucillo*
Jueves 8 de julio de 2021
Entre traiciones cotidianas nos movemos, podemos tener un panorama futurista de lo que sigue, cada uno según su alcance, su formación, su cauda, incluso sus intereses y limitaciones.
Pero es fundamental tener proyecto vivo de lo que haya que hacer, individual y colectivamente; siempre tenemos que circunscribirnos a lo que podemos tener como recurso para definir lo que podemos hacer, dentro de lo que debemos hacer.
Nos vamos a enfrentar a tierras yermas y terriblemente contaminadas. Es decir, no solamente hay un desierto, sino que además las arenas son polvos de mierda, políticamente hablando, no se puede aspirar a que todo va a estar bien y ya todos son limpios.
Las elecciones han producido sin duda resultados. Igual, dentro de éstos, habrá algunos convenientes al pueblo y sin duda también habrá otros que sólo reflejen los malos pronósticos que muchos tenemos, fruto de la contaminación de la práctica política. Es decir, la operación de la derecha al interior de la izquierda, resultado de las estrategias de puertas abiertas que han concebido los directivos y operarios que han creído que la alternativa es hacer lo que resulte más «práctico»; aquí el asunto es ¿quién dijo que lo más práctico, bajo el concepto positivista de lo que se obtenga más rápido es lo mejor aunque no tenga esencia alguna porque haya sido despojado de ella, es lo mejor para la mayoría?
«Lo mejor», definitivamente, no es lo mismo para todos, sólo que el parámetro social de cualquier proyecto izquierdista es el bienestar armónico para las mayorías de la sociedad basado en lo que es justo… que no necesariamente legal, porque lo legal es construible, y ahí el asunto sería quién construye esa legalidad y a quién beneficiará; habría que considerar el basamento de esa legalidad para institucionalizar derechos, hacerlos ley.
Programas sociales, incentivar economía sin menoscabo de la naturaleza.
Afortunadamente Andrés Manuel no duerme, tiene la visión de que su empresa no admite recesos.
Además, habría que considerar que muchos sectores de las mayorías están desde hace mucho tiempo expuestos a la influencia de los medios electrónicos que alienan de manera importante la mentalidad de considerables núcleos de población. Ellos tampoco duermen. Televisa, Azteca y, cada vez más frecuente, los medios extranjeros.
Todo esto lo pongo a cuenta del razonamiento que propongo, hagamos cada quien de los resultados de las elecciones que recién se han efectuado, y que a trastienda albergaron los deseos, esperanzas y ansias de millones de votantes, unos poniéndole seguridad a que se refrendara la confianza en el Proyecto de Transformación encabezado por el presidente de la República, que hasta ahora ha hecho las cosas casi magníficamente; otros apostando al desconocimiento de su mandato, llenos de ira por pérdida de privilegios, para prácticamente desterrarlo del escenario político que aquél ha hecho suyo dignamente a diario.
Las esperanzas de los López-Obradoristas se ven dubitativas ante el panorama de muchos candidatos que nunca merecieron serlo, y que seguramente han sido electos por el efecto tsunami del ejercicio del presidente de la República.
Lógico es que una candidatura se soporta en el pasado, en el presente quehacer del personaje, en capacidades, congruencias y sobre todo en el compromiso que contraiga con sus semejantes, no en maquillajes, verbalismo desaforado, vestimentas «elegantes» o amigos poderosos.
Pero…
¿Cómo van a responder ésos, ante las grandes responsabilidades que adquirirán?
Si muchos de ellos venían de robar en los caminos escabrosos tendidos por las mafias en lo extenso del país, ¿cambiarán sus mañas por otras más sofisticadas?, ¿seguirán gobernando para otros que les dan instrucciones para aumentar sus caudales personales?
¿El partido Morena será capaz de estar pendiente del desempeño de los funcionarios electos bajo su peculio, para resarcir daños y aplicar sanciones ejemplares a todo aquél que le sea detectada y comprobada corrupción?
Para proseguir el camino de la Transformación con menos traspiés ¿no sería lo más digno cuidar minuciosamente las prácticas de los chapulines convertidos ahora en funcionarios?
Es lo menos que se puede hacer en correspondencia ideológica y política al meritorio trabajo que realiza Andrés Manuel. ¿O se dejará al país al garete ahora en manos tan sucias como las que supuestamente se están evitando para después sobrecargar las alforjas de la Fiscalía con costos humanos y económicos que ralentizarían el proceso de Transformación?
Aunque se compruebe que el Partido Morena ha resultado bien librado en los comicios electorales realizados, se deberá abandonar el triunfalismo matraquero tan arraigado en la política mexicana, muy a la vieja usanza priísta, reminiscencia de la época sectorista de aglutinamiento, corporativismo, para abrir los ojos a la relativa nueva realidad; si festejamos ahora el triunfo electoral, no olvidemos las pifias de los estrategas políticos de la «izquierda» y el daño que ya causaron a la voluntad popular, al imponer candidaturas, y peor aun si resultaron derrotados; ¿tiempos de componer, al interior de «la izquierda «?
Un ejemplo: la alcaldía de mi ciudad, Celaya.
Siempre será tiempo… el camino no se detiene, un partido es un ente vivo, tan vivo que en este momento varios de ellos están muriendo por falta de preferencias.
No estoy proponiendo la pureza, sino creación de mecanismos de drenado para los desechos: la creación de un órgano que vigile puntualmente el desempeño político, el manejo de recursos públicos, la asociación delictuosa y la aplicación de justicia en igualdad de los funcionarios públicos electos vía Morena.
Que esto tenga como fundamentos el resarcimiento, la reposición y compensación para las víctimas y expulsión del parámetro gubernamental y/o prisión para los traidores al pueblo… si no, habrá una continuidad coja de prácticas corruptas, ya que los chapulines llegaron con herencias.
Aparte, pero cerca.
El replanteamiento de la izquierda social urge, el rescate de la ideología perdida.
La izquierda electoral funcionó con grandes fallas, que aparentemente nadie recordó porque en la corriente electoral perdieron memoria, principalmente cuando se ignoró al pueblo para erigir candidatos.
Además fue el período de brillo de mucho lambiscón de los que huelen miel, las cabezas huecas que mucho gritan, pero que tienen vida de horas…
La derecha que se cree izquierda.
Habrá que repensar la izquierda, habrá que hacerlo…
Queda en el aire: ¿Con quién?, ¿cómo?, ¿a qué hora?…
* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.
Imagen de portada: CELAG.
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