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Mujeres indígenas: tres realidades

Sociedad Estado / Top News / 08/03/2016

SOMOSMASS99

 

Agustín Galo Samario / SomosMass99

León, Gto. / Lunes 7 de marzo de 2016

 

El camino que emprenden las mujeres indígenas hacia el norte en busca de una mejor vida a veces se detiene en León. La tristeza de algunas por dejar la tierra de origen no siempre se repite con las otras. Y entre el mar de vidas cargadas de dificultades también hay sus excepciones: las que, incansables, se afanan en llevarle la contra a la regla de que ser pobre, indígena y mujer es signo de una triple tragedia. Porque, aquí, la esperanza y los sueños también caben.

Ellas son Ana Rosa Sebastián Martínez, Yocelin y Lilliana. Una, purépecha, otra mixteca y la tercera otomí. Las tres nos comparten algo de su historia, algo de por qué están aquí y qué les significa el Día Internacional de la Mujer.

Vine a buscar nuevas fronteras

Mi nombre es Ana Rosa Sebastián Martínez, vengo de la meseta purépecha estado de Michoacán; de la sierra, de Comachuén. Hablo purépecha y estoy aquí con la finalidad de progresar y de aprender más cosas. Allá hacemos bordados, hacemos blusas, almohadones, manteles, mandiles, nuestros trajes típicos.

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«Al principio era como así… que no estamos en nuestra tierra, así como tristes».

Yo no tengo mucho aquí, apenas tengo tres años. Vine por un mejor trabajo, no vine por la violencia, vine a buscar otras fronteras. Vamos avanzando poco a poco, porque a veces hay muchos obstáculos. Pero pues como todo, ya ve, hay personas que nos discriminan y otras que nos valoran.

En las calles, bueno, nos critican de varias maneras. Empezando por nuestro color, nuestra vestimenta. A mí me ha pasado mucho de que nos ven con cara de que ‘ah, aquí estos’. Otros nos han dicho ‘ah qué con estos indios patas rajadas que no se bañan’, que esto y lo otro. Eso pues me da mucho coraje.

Al principio era como así… que no estamos en nuestra tierra, así como tristes, queriéndonos regresar a nuestra tierra pero…  Allá se quedaron todos, mis papás, mis hermanos. O sea que nada más estamos con mi esposo. Tengo cuatro hijos, dos niñas, la mayor tiene diez años y la más chiquita cinco meses.

Aquí trabajo haciendo la limpieza. Yo lo que quiero.. me imagino a mis hijas que sepan hablar mejor que yo, ¿verdad?, porque cuando llegué no podía dominar bien el español. Aprendí aquí y me cuesta todavía, me trabo. Por ejemplo, cuando hablamos en nuestro idioma con mi esposo en los camiones o cuando vamos a comprar algunas cosas, la gente rápido voltea y dice ‘estos qué’, aunque otros dicen que qué bonito.

¿El Día Internacional de la Mujer? Pues en mi pueblo, o sea, ni sus luces. Porque allá no se da eso, pero venimos acá y vemos que hay personas que sí nos valoran. Mañana (hoy) nos la pasaremos con más ganas de que eres una mujer mexicana y que aparte te dan ese espacio, un día especial.

No me gusta cuando un hombre le pega a una mujer

Yo me llamo Yocelin. Soy de Ometepec, Guerrero, en la Costa Chica, cerca de Oaxaca. Estudié en la Preparatoria Número 5, estoy en el último semestre. Tengo 17 años. Yo vengo a Guanajuato, a León, a cumplir mi sueño de estudiar medicina. Quiero terminar mi carrera y especializarme. Mi familia es de raza indígena, soy mixteca, y quiero salir a lugares, no quedarme solamente en lo que es Guerrero, quiero salir a conocer otras personas.

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«Los hombres se comportan con una actitud de que las mujeres no tienen derecho a opinar y las reprimen».

A mí me gustaría ayudar a las personas de los lugares donde no tienen atención médica. Normalmente en las comunidades indígenas los doctores no quieren subir por las condiciones en las que se vive, y yo quiero apoyar, más que nada, a los niños. Con ellos es con quienes hay más muertes y yo no quiero. Incluso en las comunidades hay muertes por un piquete de alacrán.

¿Que si tiene para mí algún significado el Día Internacional de la Mujer? Sí, porque soy mujer, tengo una madre y tengo también una hermana. Lo primero que voy a hacer mañana (hoy) es hablarle a mi mamá. Porque es una gran mujer y porque a pesar de todos los problemas que hemos tenido siempre ha sabido ponerse de pie y sacarnos adelante. Ella no tenía las posibilidades que yo tengo. Tenía que caminar descalza entre el monte para llegar a la escuela, tenía solamente una libreta y borraba y volvía a escribir ahí mismo porque no tenía posibilidades. Así se la pasaba, yo por eso me siento muy agradecida con mi mamá porque me da un poquito más de lo que ella no tuvo.

Yo no he sufrido discriminación. Pero en ocasiones he visto que algunas mujeres de mi pueblo sí lo son y no me gusta, no me agrada. Más cuando son mis amigas. En alguna ocasión tuve una amiga que su novio la maltrataba. Yo me enojaba con ella, le dije que no se dejara. ‘Solamente es tu novio, imagínate que sea tu marido, pues te va a terminar matando’. La llevé a una psicóloga y terminó dejando a su novio.

Mis papás me inculcaron que yo no debo hacerle caso a las personas, que lo que digan no me importe. O sea, los malos comentarios que no los tome en cuenta, que siempre tome en cuenta lo que es positivo. A veces el machismo es lo que se toma más en cuenta. Los hombres se comportan con una actitud de que las mujeres no tienen derecho a opinar y las reprimen. Me da cosa… como cuando veo al vecino golpear a su mujer, pero lo bueno es que ya lo detuvieron. No me gusta ver que se maltrate a las mujeres.

A las mujeres quiero decirles que nunca se den por vencidas y que ningún hombre u otra persona las haga valer menos, que todas somos muy valiosas, que le demostremos al mundo entero que somos capaces de muchas cosas. Prefiero que se reconozcan mis derechos a que me regalen flores o chocolates, porque mis derechos se van a fortalecer y las demás personas se van a dar cuenta que yo también tengo derechos.

Hay una discriminación fatal

Me llamo Liliana. Así, sin apellidos, por favor. Soy psicóloga, me gradué hace quince días. Mis papás son otomíes, de un pueblo llamado Amealco, en Querétaro, que colinda con el Estado de México y Guanajuato. Si tú me preguntas que si debe existir un día para la mujer, yo digo que sí. También se debe ser igualitarios, siento que todas las cosas debieran ser equitativas, equilibradas. Mañana es Día de la Mujer y a veces se nos pasa. En serio.

Yo llevo aquí en León mis 24 años. Mi mamá decide no quedarse en el pueblo porque las circunstancias no eran las más favorables y ella quería un mejor futuro para nosotros. Me refiero a nosotros, tres hombres y tres mujeres, porque a todos nos ha dado estudios. Yo la veo como una persona resiliente (capacidad para superar dificultades y hechos hasta traumáticos), porque realmente ella nunca fue a la escuela. Mas sin embargo, de hablar su lengua empezó a aprender español cuando nació mi segundo hermano y quizá lo hablaba medio mocho. Pero al hacer las papas y salir a venderlas, el saber español ya era una ganancia.

Yo que he estado aquí en la ciudad no es nada padre. Si me preguntas que si hay discriminación, te diré que hay una discriminación fatal. Porque al momento en que te ven de tez morena, ‘ah, no, pinche india’. Perdón por las palabras, pero es así. Te dicen ‘ah, vendes papas, eres un papero’. Entonces a veces te llegas a preguntar qué hiciste mal para que te traten así. Te encierras en tu mundo. Pero después llegas a un punto donde te pones a pensar si tiene valor lo que dicen las personas en comparación con los sacrificios de mi madre. Yo creo que no, empiezas a sacar tus propias herramientas y te dices que no por ser diferente eres menos, soy igual y quizá hasta mejor. Te enfrentas a un mundo lleno de todo, pero cuando llegas a casa es el refugio más agradable porque tu mamá está ahí abrazándote, porque tú papá está ahí alentándote. Mi papá, aunque nada más estudió hasta sexto de primaria, estuvo ahí. Estaban los dos. Realmente, problemas los hay. Es decir, los problemas que encontramos al exterior los resolvemos al interior. Somos una familia unida.

Diría que en muchas culturas indígenas hay mucho machismo, pero creo que todo depende de los padres. Hay gente que conozco y son machistas hasta decir basta, y hay mujeres que se salvan de cuestiones machistas y se van a un feminismo. Creo que tampoco está bien. Creo que como hombres y mujeres debemos estar a la par.

En esa parte de la igualdad creo que debe trabajarse más en las instituciones, en las escuelas. Y creo que sí, que ya se empieza a manejar más esta parte. Pero en discriminación, sobre todo cuando las indígenas portan su vestimenta tradicional, son muchos los factores los que influyen, no sólo lo social sino también cuestiones culturales en la familia. A los niños hay que enseñarles desde la escuela que si hay personas con diferentes costumbres hay que respetarlas, para que cuando crezca y se encuentre con alguien diferente no vaya a caer en discriminación.

– ¿Crees que ser mujer, ser indígena y pobre es una triple desventaja?

En parte sí. Porque cuando no tienes recursos, no tienes acceso a la educación que te empape de conocimientos para saber lo que tienes que hacer para defenderte como mujer.






Luis López




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