SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomoMass99
León, Gto. / Jueves 3 de marzo de 2016
Lucía es una veinteañera que muestra tener las ideas claras. Informada y con una visión amplia del entorno que la rodea, habla con contundencia: «Las mujeres lesbianas y las mujeres bisexuales somos/son víctimas de mucha discriminación y de muchos tipos de violencias». Al interior y exterior de la casa, expulsadas, violadas «para que se corrijan», desconocidas por sus padres y madres, excluidas por «los amigos», despedidas del trabajo y obligadas a casarse y a tener hijos para que de esa manera «normalicen» sus vidas.

- «En el contexto estatal de extrema derecha, de súper catolicismo», las mujeres lesbianas y bisexuales sufren mucha discriminación.
Lucía es compañera de la joven, digamos que sin nombre, que irrumpió el martes en la conferencia de prensa que ofreció en esta ciudad el colectivo Feministas en Movimiento -en la que anunciaron el inicio de una campaña de visibilización de cara al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer-, para denunciar la discriminación de que son objeto las mujeres lesbianas y sumarse «a la lucha» del movimiento feminista guanajuatense.
Pero es Lucía la que da cuenta de las luchas de su organización Chicas Biles León y las propias de mujeres como ellas: «Somos un grupo que llevamos cinco años trabajando en Guanajuato la visibilidad lésbica y bisexual de mujeres, exclusivamente. Nos manejamos desde la postura de género y feminismo, y nos asumimos como lesbo-feministas».
La organización, añade, se dedica a proyectos de diversidad y feminismo. Pero como son pocas sus integrantes, centran sus esfuerzos en la visibilidad de las mujeres lesbianas y mujeres bisexuales desde una perspectiva de género. La problemática de la que hablan las mujeres feministas heterosexuales es similar, con la diferencia de que la postura reconocidamente política de las heterosexuales «es mucho más visible que la de las bisexuales y lesbianas desde el feminismo». Esto da una idea, según se desprende de sus palabras, de la situación en que se encuentran.
«Las mujeres lesbianas y bisexuales -añade- son víctimas de mucha discriminación y de distintos tipos de violencias en un contexto estatal de extrema derecha, de súper catolicismo, (aunque) las circunstancias que viven a lo mejor no tan distintas entre sí. Por ejemplo, además de que son agredidas desde el hogar, cuando nos asumimos lesbianas somos corridas de la casa, desconocidas por nuestros padres, nuestras familias, nuestros amigos.
«Somos orientadas o llevadas al gueto social donde no podemos tener una buena y sana relación con nuestras familias, al grado de tener que emanciparnos de forma obligada porque somos desconocidas cuando damos a conocer nuestras preferencias sexuales».
Las mujeres bisexuales y lesbianas se mantienen, por lo general, ocultas. De todas esas violencias que se dan en primer lugar en sus familias y sus entornos inmediatos, explica, pasan por ejemplo a las dificultades para tener acceso a la educación y al empleo, problemas que a las personas transgénero se les presentan con mucho más frecuencia, sean hombres o sean mujeres. «Si eres una mujer lesbiana visible no tienes trabajo, o por lo general es muy difícil encontrar trabajo».

- Chicas Biles León se asume como un grupo feminista que lucha por hacer visibles los problemas que sufren las mujeres lesbianas y bisexuales.
Por todo ese tipo de circunstancias es que las mujeres lesbianas y mujeres bisexuales no tienen expresiones de afecto en público, no se muestran con sus familiares ni con sus amigos. «Son personas que pueden pasarse siempre en esto que se puede decir doble vida, porque la violencia es muy fuerte y de todo tipo, física y emocional: violaciones correctivas, por ejemplo, visitas forzadas al psicólogo para ver si se te va a quitar, la no aceptación de la persona por cómo es».
En el caso de las mujeres trans o mujeres lesbianas que deciden ser más visibles, se da mucho la violencia física. «Salen y las golpean o más. Está el caso de Irapuato, donde se ha asesinado a muchísimas mujeres trans. La tasa de Irapuato es muy alta, porque son muy visibles y su zona roja trabaja todo el día». Y aunque no con tanta frecuencia, lo mismo llega a ocurrir en la zona roja de León con las chicas trans dedicadas al trabajo sexual, «porque no hay muchos otros empleos que les permitan vivir y por la legislación que no ha reconocido esta identificación sexo-genérica: no se les ha dado la oportunidad de encontrar otros trabajos. Por ejemplo, en los empleos que son usuales en León, como en el de la maquila, son discriminadas, excluidas. Cuando se conoce a las mujeres trans, lesbianas o bisexuales las corren del empleo, además de que son menos las oportunidades de tener acceso a la escuela».
Lucía afirma que las violencias contra ellas no sólo se perpetúa, sino que se agrava. «Hace cinco años, cuando yo empecé a trabajar estas violencias, eran más dentro de la casa y ahora son más al exterior. Hay mujeres que salen y las golpean porque son lesbianas, para ver si así se les quita. Son obligadas a casarse, a ser madres, porque de esa manera van a encontrar la heterosexualidad o la normalidad de sus vidas».
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