Agustín Galo Samario / SomosMass99
León, Gto. / Domingo 29 de noviembre de 2015
La descomposición en Veracruz se agudizó en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán (2004-2010) y le siguió en el gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Desde entonces “el estado es dominado por el narco”. “Esto, el asesinato de Nadia Vera Pérez, es un crimen en el que están relacionadas estas organizaciones criminales”.
Es la voz de Patricia González, quien habla en entrevista con este periódico digital al cumplirse cuatro meses de la muerte violenta de su amiga y ex compañera en la Facultad de Antropología de la Universidad Veracruzana, quien el 31 de julio falleció en la colonia Narvarte de la Ciudad de México junto con el fotperiodista de Cuartoscuro y Proceso, Rubén Espinosa, la estilista Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete Avilés y Mile Virginia Martin, joven de nacionalidad colombiana.

Por supuesto, Patricia González es el nombre ficticio de quien pide guardar su nombre en el anonimato por “todo lo que tú sabes que esto implica”, es decir, que los riesgos contra quienes critican al gobernador veracruzano no se quedan en aquella entidad. “Porque lo que pasó fue que Nadia empezó a destapar cierta información sobre el gobernador Javier Duarte; ella mismo lo dijo en los videos”. En las imágenes grabadas ocho meses antes de su muerte por Rompeviento TV, en las que la activista dijo, textual: “Responsabilizamos totalmente a Javier Duarte de Ochoa, gobernador del estado y a todo su gabinete, sobre cualquier cosa que nos pueda suceder a los que estamos involucrados y organizados en este tipo de movimientos, tanto académicos, estudiantes, sociedad civil en general. Sí queremos dejar muy marcado que es totalmente responsabilidad del estado nuestra seguridad, porque son los que directamente están mandando a reprimirnos”.
A manera de explicación, pregunta: “¿Quién va a ver un futuro con el PRI? No, nosotros reflexionábamos sobre cómo los partidos políticos son una mierda y que siempre están relacionados a intereses. (En los comicios de 2010) surge un grupo llamado los Matazetas, con un discurso totalmente revuelto y confuso, en el que está un candidato del PAN. Era una guerra al interior del estado y mucha gente no se dio cuenta. Cuando fueron las elecciones hubo quema de urnas, una serie de irregularidades, pero aún así ganó Duarte”.
La muerte de Nadia Vera fue, explica, algo muy doloroso. “Fue un golpe muy duro. Evidentemente es un crimen de Estado; han querido tergiversar toda la información, aprovechan a la chica colombiana para decir que fueron narcotraficantes o que eran prostitutas. Yo estoy segura quien era Nadia y ella no era narcotraficante y menos prostituta”.
Este comentario de Patricia se da en el contexto de la manifestación de fotógrafos este fin de semana ante el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, durante la reinauguración de la línea 12 del metro, en que reclaman la impunidad en que se mantiene el quíntuple asesinato de la Narvarte, y las declaraciones el viernes del subprocurador Edmundo Garrido, en las que a pesar de reconocer que todavía no sabe cuál fue el móvil, sostiene que el crimen tuvo que ver con la amistad que tenían los homicidas con Mile Virginia.

“Nadia era una activista social, era antropóloga, era bailarina y era artista. Trabajaba en proyectos de artes, era una mujer que le gustaba bailar, hacía danza contemporánea y era una amiga muy sincera, muy fuerte, una mujer con mucha personalidad y con mucha fuerza. En nuestra facultad, ustedes han de saber que ser estudiante de la Universidad Veracruzana es un gran reto, salir de ahí vivo es un logro. Yo la última vez que la vi fue en Xalapa, hace como año y medio, platicamos de muchas cosas. Efectivamente de las cosas que nos unían. Estábamos enojadas por cómo estaba el país, nos preocupábamos por ambas”.
Como antropóloga, igual que Nadia Vera, comenta que al interior de su universidad las discusiones se dieron siempre en la búsqueda de todos los elementos y factores que intervienen en los sistemas sociales. Como analistas sociales, sus reflexiones las llevaban a concluir que el neoliberalismo es un sistema que no sirve a los ciudadanos. Por muchas razones, pero asesinatos como el de Nadia y de quienes la acompañaban, el auge del crimen organizado, la recuperación del PRI, los cambios estructurales, responden invariablemente a ese motor económico del capitalismo. “Evidentemente teníamos una reflexión para tratar de encontrar un Estado más consciente con la ciudadanía, cosa que no es posible con el modelo que instala Carlos Salinas de Gortari y que empieza en 1989 con la reforma al artículo 27 constitucional”.
Simpatizantes del movimiento zapatista, cuenta que lo que querían era un país donde cupiéramos todos. “Eso es lo que buscábamos. Nadia estuvo en manifestaciones en pro de los maestros, y ambas estuvimos en Chiapas en diferentes momentos y espacios, en la misma causa. Pero en Xalapa la cosa es muy peligrosa, a ella la golpearon, a otra compañera también, por ser parte de este tipo de manifestaciones.

“Pero, fíjate, nunca nos imaginamos que le pudiera pasar algo a Nadia. Cuando platicábamos era, sí, criticar al sistema, pero nunca imaginamos que esto pudiera pasar. Para el grupo al que pertenecíamos todos en la universidad esto fue toda una consternación, terrible. Es algo que todavía no hemos podido manejar de la mejor manera. Todavía para algunos de nosotros es muy difícil hablar de todo esto, de Nadia. No sé, es algo complicado.
Patricia también ha experimentado lo que es la represión. En 2006, luego de viajar a Oaxaca para conocer el movimiento de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO), El Diario de Xalapa publicó un editorial en la que la señalaba “como semilla para formar grupos subversivos” en Veracruz. “Y no sólo a mí, también a otra compañera y a profesores de la universidad. Yo con esto quiero decir que la Universidad Veracruzana, y más la Facultad de Antropología, Sociología y Humanidades, siempre ha sido el foco de agresiones del Estado. No es gratuito que estudiantes de pedagogía hayan sido macheteados (el viernes 5 de junio en Xalapa por un comando armado de al menos diez hombres que portaban chalecos de la policía) y que mi amiga, mi compañera antropóloga, haya sido asesinada brutalmente”.
Social y políticamente, sostiene, el asesinato de Nadia Vera sólo representa una muerte más. Es decir, “se siguen acumulando muertos de un Estado asesino. Creo que esto también es un mensaje por parte del Estado para los activistas, para decirles cálmense. También para ustedes los periodistas, Rubén Espinosa también fue asesinado en ese lugar, y ustedes saben los riesgos en su trabajo (…) porque hay un Estado asesino totalmente vinculado para proteger los intereses del PRI. Creo que así es en todo el país, pero Veracruz se cuece aparte”.
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