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Agustín Galo Samario y Rodrigo Barajas / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 2 de octubre de 2018
Al cumplirse 50 años de la masacre del 2 de octubre de 2018, las demandas por un México democrático siguen vigentes, igual que la exigencia que se alzó con los años: castigo a los genocidas. Pero «ahora, es tiempo de justicia», rezaba la manta que sostuvieron las manos de los integrantes del Consejo Nacional de Huelga durante todo el trayecto de la marcha desde la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco al Zócalo, donde retumbó el grito «¡Ni perdón, ni olvido!», en clave de mensaje al presidente electo Andrés Manuel López Obrador.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.
Medio siglo de agravios sin reparación y que, al menos hoy, unieron todas las luchas: contra los feminicidios, el porrismo en las universidades, las desapariciones forzadas, el despojo de tierras, los asesinatos de la guerra contra el narcotráfico, la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México; por los miles de desplazados, por los damnificados de los sismos, los presos políticos, por los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Y porque en 1968 el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz intentó apagar la llama, había llegado la hora de nombrar a los ausentes: Roberta Avendaño Martínez Tita, Carlota Botey, Adela Castillejos, Adriana Luna Parra, Alicia Martínez Medrano, Judith Reyes, Margarita Suzan, René Torres Bejarano, Horacio Altamirano, Joel Arriaga Navarro, Leopoldo Ayala Blanco, Javier Barros Sierra, Luis Tomás Cabeza de Vaca, Armando Castillejos, Heberto Castillo, Eli de Gortari, José Molina, Martín Dosal, Federico M de Ulloa, Roberto Escudero, Francisco Gallegos, Héctor Jaramillo Chávez, Raúl Jardón, Leobardo López, Florencio López Osuna, Manuel Marcué Pardiñas, Higinio Muñoz García, José Piñeiro Guzmán, José Revueltas, Carlos Sevilla González, Eugenio Valero, Eduardo Valle Espinoza El Búho, Sóstenes Tordecillas Toto, Raúl Álvarez Garín «y muchos más que nos duelen en el corazón», dijo Félix Hernández Gamundi antes de iniciar el mitin.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.
«¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!», resonó en la Plaza de la Constitución. Porque hace 50 años, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el Ejército, el Batallón Olimpia, arremetieron contra la multitud ahí congregada. Porque ahí se perpetró un genocidio, «debidamente demostrado ante las instancias legales en México y aún seguimos sin castigar a ninguno de los genocidas. Por eso hoy exigimos justicia para nuestros compañeros», dijeron los integrantes del Comité Nacional de Huelga.
Luego de guardar un minuto de silencio por los ausentes, Félix Hernández Gamundi, líder estudiantil en el 68 y preso político, recordó que en la marcha del silencio del 13 de septiembre de aquel año una manta decía: «El silencio no es ceder. Aquí nadie se raja». «Por eso -añadió- estamos aquí. Estamos aquí 50 años después de que una tarde como esta y a una hora como esta, el gobierno mediante una matanza quiso apagar la llama de la libertad que recorría las calles de esta ciudad y muchas otras en el interior de la República (…) Raúl Álvarez Garín, en su libro La Estela de Tlatelolco, establece un símil. Dice: ‘El movimiento estudiantil durante varias semanas, durante meses, había planteado un cuestionamiento político a las formas de gobernar en México. Había cuestionado este modelo autoritario, represivo, que ahogaba los sueños de la población mexicana’. Era una lucha política pacífica. El 2 de octubre, ante la falta de argumentos, incapaz de entender y de comprender a su juventud, incapaz de darse cuenta que ahí se estaba gestando la idea de un nuevo país, el gobierno decidió reprimir brutalmente (…) Ahí, un movimiento pacífico, masivo, combativo, que había sido capaz de atraer el apoyo de millones de gentes en el país, fue aplastado militarmente. Pero a partir de allí, el gobierno sintiéndose vencedor de esa partida, con el pistolón encima de la mesa, al día siguiente en lugar de una pistola puso una ametralladora, después un cañón y los tanques y amenazó a la población y creyó que seguía ganando».

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.
Por todo eso, hoy es importante la participación de los jóvenes. La experiencia que nos deja el 68 es que podemos luchar para vivir felices, con orgullo y a plenitud, y por mucho más. Siempre vamos a triunfar cuando estemos unidos
, concluía Hernández Gamundi, mientras en una de las jardineras del Zócalo se instalaba otro antimonumento, ahora en memoria del los jóvenes del movimiento de 1968 y en el que se lee: «2 de octubre no se olvida. Fue el Ejército, fue el Estado».
La conmemoración unió a todas las luchas. Ahí, en el templete, estuvieron las madres y padres de los 43 de Ayotzinapa, delegados de La Sexta de Chiapas, los defensores del agua y del territorio de Atenco con doña Trini a la cabeza, los damnificados de los sismos, alumnos de las escuelas normales rurales del país, estudiantes de la UNAM, del Poli, de la UAM y de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México que reiteraron sus denuncias contra el porrismo y los feminicidios, electricistas del SME, trabajadores de sindicatos independientes, los opositores al nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, escritores como Jorge Volpi, ancianos, niños, adolescentes, mujeres y familiares de los jóvenes del 68. Todos con un par de consignas: «¡2 de octubre no se olvida, es de lucha combativa!» y «¡Ni perdón, ni olvido!», que cada uno de los que tomaron el micrófono le envió como mensaje al próximo gobierno.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.
Septuagenarios hoy, los ayer jóvenes del movimiento estudiantil del 68 se congregaron por la mañana en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, donde leyeron poemas, presenciaron danzas prehispánicas y hacían los preparativos para marchar al Zócalo a las 16 horas. Muchos podrían decir: ¿Cómo se puede estar contento en este día? Los grupos ahí reunidos contestaron con música y con palabras: durante la mañana del 2 de octubre los jóvenes seguían vivos, aún escuchaban el radio y seguían soñando. Es por ello que durante la primera parte del día se recordó su vida, no su muerte. Hay quienes dicen que es una fecha que ya no tiene sentido recordar, pero para otros muchos la lucha no ha terminado y siguen con el puño al aire.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.
Así llegó la hora de iniciar la marcha por el eje central Lázaro Cárdenas hasta llegar a 5 de Mayo y de ahí enfilar hacia la Plaza de la Constitución. Las y los integrantes del Consejo Nacional de Huelga fueron los primeros en llegar una hora y media más tarde. A las 18:10, exactamente como hace 50 años, un helicóptero sobrevoló el Zócalo y desde la azotea del Palacio Nacional un hombre grababa y tomaba fotos de la manifestación.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.
Ya terminado el mitin, pasado de las 19 horas, todavía seguían llegando contingentes al Zócalo. Policías capitalinos reportaron cerca de 90 mil asistentes, entre los que entraban y salían de la plancha de cemento. El 2 de octubre, cierto, no se olvida.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.

Foto: Rausati / SomosMass99.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.

Foto: Rodrigo Barajas Fonseca / SomosMass99.

Foto: Agustín Galo Samario / SomosMass99.

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Foto de portada: Agustín Galo Samario / SomosMass99.
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