SOMOSMASS99
Redacción / SomosMass99
Ciudad de México / Martes 25 de octubre de 2016
Las niñas, niños y adolescentes migrantes centroamericanos que atraviesan solos el territorio mexicano no solamente se encuentran en una situación de vulnerabilidad «particularmente agravada» sino en un «entorno propicio para que se violen sus derechos humanos, sean objeto de violencia y abusos, además de que puedan ser captados, con mayor facilidad, por el crimen organizado», dijo Raúl González Pérez, presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Las afirmaciones de González Pérez se dieron en el marco de la presentación este martes del Informe sobre la Problemática de Niñas, Niños y Adolescentes Centroamericanos en Contexto de Migración Internacional No Acompañados en su Tránsito por México, en el cual la CNDH sostiene que el fenómeno de menores de edad que abandonan sus países de origen, los del Triángulo Norte Centroamericano, Guatemala, El Salvador y Honduras, se ha incrementado notablemente en los últimos años.
La CNDH se dice especialmente preocupada por la situación en que se encuentran esos infantes, los que viajan solos, por lo cual «demanda con urgencia» que el asunto sea visibilizado y atendido sin dilación alguna.
Entre las prácticas violatorias a sus derechos humanos más recurrentes, la Comisión advirtió que los menores son detenidos en estaciones migratorias sin que sean ubicados de manera inmediata en centros de atención o acogida; sin que, conforme a estándares internacionales, reciban la asistencia y protección que requieren, ni que se les identifique, informe de su situación jurídica, se les ponga en contacto con los servicios consulares de sus países y tampoco de la posibilidad de solicitar asilo ni de asegurarles, en su caso, un retorno asistido a sus lugares de origen.
Del total de 36 mil 174 niñas, niños y adolescentes migrantes, acompañados y no acompañados, detenidos en 2015, únicamente 12 mil 414 fueron canalizados a alguno de los albergues de los Sistemas DIF, lo que significa que prácticamente en el 68 por ciento de los casos son detenidos en los mismos espacios y bajo las mismas condiciones que los adultos. «En consecuencia, es claro que en la mayoría de los casos las autoridades actúan sin determinar, considerar y proteger el interés superior de la infancia y de la adolescencia, lo cual constituye, por sí mismo, una violación a sus derechos humanos.
Esta situación, aseguró González Pérez, fue constatada por la CNDH en los recorridos de supervisión por las estaciones migratorias, por lo cual emitió entre 2015 y 2016 un total de 40 solicitudes de medidas cautelares, en beneficio de 465 niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados, con el fin de que fueran reubicados inmediatamente en los centros de atención social correspondientes.
Más del 90% de las niñas, niños y adolescentes no acompañados detenidos en México son originarios de El Salvador, Guatemala y Honduras, que han tenido que salir de su país de origen para ir en busca de una mejor calidad de vida, de la reunificación familiar, o huyendo de la pobreza, la violencia, la inseguridad, la exclusión y la falta de oportunidades, entre otras causas.
«Al no existir registros adecuados sobre la infancia y adolescencia migrante no acompañada, se dificulta mucho el que se pueda identificar, ayudar y proteger a los mismos, generándose un entorno propicio para que se violen sus derechos humanos, sean objeto de violencia y abusos, además de que puedan ser captados, con mayor facilidad, por el crimen organizado.
«Asimismo, aquellos que son detenidos por las autoridades migratorias, tampoco encuentran un entorno de respeto y protección plena para sus derechos», afirmó el ombudsman, quien añadió que «si bien es cierto que las autoridades mexicanas han emprendido diversas acciones de carácter legislativo y administrativo para su atención, las mismas aún son insuficientes y tienen alcances limitados».
El presidente de la CNDH dijo que las diversas disposiciones legales en la materia resultan inadecuadas para garantizar la protección efectiva de niños, niñas y adolescentes migrantes, en particular de aquellos no acompañados, pues no definen claramente los ámbitos de intervención y atribuciones específicas de las distintas autoridades involucradas, tanto municipales, estatales como federales, lo cual duplica funciones y evita que los recursos destinados a este ámbito se maximicen.
Otro factor que incide en que se propicien violaciones a los derechos humanos de la infancia y adolescencia migrante, es el perfil y capacitación del personal que forma parte de las autoridades migratorias y de las instancias de atención. «Si bien, desde un punto de vista formal, podría suponerse que la totalidad de los servidores públicos cuentan con una formación adecuada, los testimonios recabados por la CNDH no evidenciaron que su trabajo demostrara, en los hechos, que efectivamente cuentan con la preparación requerida».
La Comisión Nacional también constató que no todos los centros de asistencia social cuentan con las condiciones necesarias y, con frecuencia, no se encuentran ubicados en las entidades que presentan mayores flujos migratorios.
Para la CNDH, afirmó González Pérez, «la solución a la problemática migratoria en la región no se alcanzará mediante políticas o mecanismos punitivos, centrados en impedir la entrada de las personas, ya que ello más allá de inhibir el tránsito de personas sólo propicia que se haga recurriendo de manera irregular. Es preciso que se determinen y entiendan adecuadamente las causas que originan los fenómenos migratorios y que se actúe de manera efectiva para su atención».
Foto de portada: Adolfo Vladimir / Cuartoscuro.



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