Breaking

No todo está perdido

Agustín Galo Samario / Diálogo Estado / No Todo Está Perdido / 26/11/2014

Sin moral, sin líder

Agustín Galo Samario

 

La renuncia irrevocable de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano al PRD, partido que fundó hace 25 años, constituye un durísimo golpe a la organización política que desde 1989 constituyó la más importante fuerza de izquierda del país y que contribuyó a construir los cimientos de la inacabada democracia mexicana.

La misiva del ingeniero llegó al Consejo Nacional apenas unas horas después de la reunión de 35 minutos que sostuvo con el presidente nacional perredista, Carlos Navarrete Ruiz, y el secretario general, Héctor Bautista. “Un encuentro de desencuentros”, como lo calificó el senador Alejandro Encinas, que sirvió para que la corriente dominante en ese partido, Nueva Izquierda, volviera a hacer cabriolas para intentar caer de pie y no cambiar las prácticas internas que han convertido al PRD en un partido insustancial para los movimientos progresistas del país, por decir lo menos.

En la charla, los desacuerdos cardenistas por la procaz ausencia del perredismo en las luchas nacionales, como la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la aprehensión de 11 personas en la manifestación del 20 de noviembre y el encarcelamiento de los líderes yaquis de Sonora, encontraron a cambio del silencio de Navarrete Ruiz una especie de súplica para que el ingeniero no dejara huérfano de autoridad moral a su partido. “En el partido se leen con cuidado sus señalamientos y sus propuestas. Sí, tiene usted razón, en el partido ha habido un proceso de fortalecimiento de las corrientes internas en detrimento de la dirigencia. Por eso compartimos con usted que el partido tiene que transformarse. México necesita de un personaje con la trayectoria de usted. Por eso ingeniero, este diálogo es para escucharlo, es para corregir el rumo”, dijo el desamparado guanajuatense.

A Cuauhtémoc Cárdenas se le pueden reclamar muchas cosas. Desde la entrevista secreta que habría sostenido con Carlos Salinas de Gortari, en cuyo sexenio murieron más de 300 perredistas, su apoyo a renombrados militantes que también causaron enormes daños al perredismo, como Rosario Robles, y hasta su presunta nueva alianza con personajes de la talla de René Bejarano. Pero al presentar su renuncia con el argumento de que prefiere recibir críticas, válidas o no, que compartir responsabilidades por decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia, exhibe el profundo desmantelamiento de principios al que ha sido sometido el sol azteca desde hace años, pero que se acentuó en la era de Los Chuchos.

Ya sin su líder moral, el PRD queda cada vez más como un partido de siglas huecas, sin contenido. Y la presidencia nacional de Carlos Navarrete Ruiz, sin trascendencia alguna y en serio riesgo de derrumbarse.

[email protected]

Haz clic aquí si quieres Responder, Responder a todos o Reenviar el mensaje





Luis López




Entrada Anterior

PERSIGUIENDO SOMBRAS

Siguiente Entrada

“43 + 11 Justicia y Libertad”.





0 Comentario


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Más Historia

PERSIGUIENDO SOMBRAS

Galileo Galilei y el presidente uruguayo Raúl Muñiz Torres Cuenta la historia que Galileo Galilei tuvo que pedir perdón...

26/11/2014