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Nueve días bajo un mezquite o cómo defender tu derecho a un ambiente sano

Sociedad Estado / Top News / 03/11/2016

SOMOSMASS99

 

Martha Camacho / SomosMass99

Irapuato, Gto. / Miércoles 2 de noviembre de 2016

 

“Simplemente no nos podemos rendir”

Rajenda Pachauri

(Presidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático 2012-2015)

 

 

“Cuando vi que la grúa ya tenía amarrado el árbol salté una zanja y me abracé a él”. Leticia Ochoa recuerda así el momento en que inició la guardia de nueve días por uno de los mezquites de la avenida Gómez Morín. Una batalla ecológica y legal para defender los árboles y las áreas jardinadas del camellón, que al cabo de tres meses ganó junto con Paulina Uribe, Raquel Vázquez, Azucena Oros y su hijo, así como decenas de ciudadanos que se sumaron a la lucha de la organización Agenda Ambiental Irapuato (AAI).

«¡Señora, está usted poniendo en riesgo su integridad! ¿Cómo se brincó?», fue lo primero que atinaron a decir los policías que llegaron al sitio donde la defensora del medio ambiente ya se había instalado en torno al árbol que iba a ser removido. «¿Cómo se llama?», mezquite, respondía Leticia una y otra vez a la pregunta sobre su nombre.

Las líderes sociales tenemos que ser valientes: Leticia Ochoa. Foto: Agustín Galo Samario.
Las líderes sociales tenemos que ser valientes: Leticia Ochoa. Foto: Agustín Galo Samario.

Leticia tiene más de 70 años, es una activista con más de un cuarto de siglo en la defensa del medio ambiente. Dirige la asociación civil Planeta 4 y el brillo en sus ojos cuando nos platica de esta experiencia dejan claro que “aún quedan muchas alhóndigas por incendiar”.

«Cuando me invitaron a unirme a esta causa la verdad yo no quería que se hicieran gestiones ante el municipio para que se cumpliera con la ley», nos dice. “Pues en lo que tengo de vida nunca se ha cumplido. En México la ley siempre ha sido un bonito adorno.  Si de mi cuenta hubiera sido yo no hubiera permitido que se cortara ningún árbol, estaba dispuesta a defenderlos con mi vida», afirma.

La vigilia. Foto: Agenda Ambiental Irapuato.
La vigilia. Foto: Agenda Ambiental Irapuato.

Alrededor de la mesa sus compañeras de AAI la escuchan entre divertidas y orgullosas de lo logrado. Leticia las mira y comenta: “De verdad me sorprendieron las señoras, su constancia y su firmeza, ´es que se tiene que cumplir la ley´, decían. Saben moverse en los medios, mucha gente comenzó a apoyar, se hicieron las demandas y los amparos”.

Leticia recuerda con claridad el día que Paulina le dijo que ya estaba la resolución de la juez. «¿Perdimos verdad?, le pregunté. No, ganamos. ¡Ganamos! Se me salieron las lágrimas. No podía creer que hubiera valentía en una juez. Esa señora me dio un rayo de esperanza, queremos más jueces así», clama, mientras sonríe.

Foto: Agenda Ambiental Irapuato.
Foto: Agenda Ambiental Irapuato.

Fue el  13 de octubre cuando la juez Noveno de Distrito en Irapuato, Karla María Macías Lovera concedió la suspensión definitiva sobre el tema ambiental, es decir que no se talen ni trasplanten árboles en el camellón de la avenida Gómez Morín. La obra de ampliación de la vialidad que el municipio inició el 16 de agosto no está suspendida, sin embargo ya no pueden afectar a los mezquites.

Pasados los días, Leticia recuerda que esos nueve días compartió la vigilia con Raquel. “Me iba temprano, llegaba antes de las siete de la mañana y cuando llegaban los trabajadores de la obra me veían con sorpresa, como si pensaran que me quedé a dormir ahí”.

Así, entre humo, ruido, días con sol y otros lluviosos, Leticia cuidó del mezquite mientras releía “Esto lo cambia todo, el capitalismo vs el clima” de Naomi Klein, una obra que recopila datos y reflexiones de la autora canadiense sobre la crisis climática agudizada por la ideología del libre mercado.

La lucha en tiempos de las redes sociales

A la maestra en Antropología Social, Paulina Uribe Morfín, le interesa que quede claro que no se oponen al progreso sino a que se hagan las cosas fuera de la ley. La obra de ampliación de la avenida Gómez Morín no tiene Manifiesto de Impacto Ambiental, afirma.

Esta jalisciense fue la artífice de las redes sociales y la logística del movimiento por la defensa de los árboles del camellón.

La lucha fue intensa. Hicimos de todo, relata: “Manifestaciones en el camellón, recolección de firmas, desviación del tráfico, les pusimos caras tristes a los árboles. Promovimos denuncias y demandas ciudadanas ante las autoridades del municipio, además de promover dos amparos, uno de ellos es el que la juez resolvió a nuestro favor”.

Hoy podemos decir que la justicia abre un espacio muy importante a acciones como la tala de árboles, señala. “Sabemos que están colisionando dos derechos. Legalmente es interesante. Aquí sí los jueces toman posturas sobre cuál derecho privilegiar: libre tránsito o a un ambiente sano”.

Para la directora de Signos, una asociación que realiza investigación educativa y ambiental para adolescentes, el derecho a un ambiente sano es el más importante, sobre todo porque la obra pública está incumpliendo con la ley.  Asegura que la obra de Gómez Morín no integra la ley de movilidad, no se consideran los derechos de peatones, ciclistas, etc. Prácticamente solo atiende el tema de la movilidad en vehículos. No hay accesos, ni rampas.

Somos más mujeres las que participamos y es por la cultura del cuidado; albergamos la vida. Los hombres ven la naturaleza como un recurso, y las mujeres como una relación: Paulina Uribe.
Somos más mujeres las que participamos y es por la cultura del cuidado; albergamos la vida. Los hombres ven la naturaleza como un recurso, y las mujeres como una relación: Paulina Uribe.

La unión de voluntades es lo que Paulina destaca particularmente.  En el movimiento nadie cobró un peso por ayudar. Es el caso del joven estudiante de Derecho, Luis Alfonso Reyes, quien propuso utilizar la estrategia de Tajamar, esto es que un menor de edad promueva un amparo alegando su derecho a un ambiente sano.  Y cuando se necesitó reunir los 10 mil pesos que la juez fijó como garantía, se lanzó la convocatoria en la página de Facebook de la AAI y lograron reunir la cantidad antes del 20 de octubre, fecha en que debía depositarse esa cantidad en el juzgado.

Ya en la tranquilidad de un fresco mediodía, cuando la tormenta ha pasado,  Paulina recuerda cómo se fueron sucediendo los hechos, así cómo fueron cayendo los árboles mientras las máquinas avanzaban para reducir el camellón y dar paso al asfalto, porque “estos gobiernos panistas aman el cemento y odian los árboles”.  Perdimos 13 ejemplares, lamenta.

Coincide en que uno de los momentos más emotivos del movimiento fue durante la vigilia del árbol amenazado. Divertida, recuerda la hazaña de Leticia de brincar una zanja de metro y medio. Y el desconcierto de los policías al escuchar el “nombre” de la cuidadora de los árboles: Mezquite.

Conscientes de que la fuerza pública podía cargar con ellas, lo habían platicado. Paulina revela que su compañera Leticia le había dicho: “Si me detienen déjenme”, ya habían investigado que podrían ser 36 horas de arresto.  ¿Y pues qué tanto era eso?

“Ya no somos los ciudadanos de hace 50 años”

Raquel Vázquez Rivera, una inquieta y consciente ciudadana cuenta cómo empezó todo. “Cuando se anunció la obra, nos preguntamos ¿qué podemos hacer? Vimos que iban a talar árboles. Entonces mi marido me dijo, esa obra no está justificada. Hay opciones. Hizo un mapa con una propuesta vial que era un par vial. Y la llevé al municipio, pero no me escucharon”.

Yo estaba convencida de que había que seguir un proceso legal, platica. “Fue muy lento, veíamos cómo talaban y las gestiones no avanzaban”. Hubo momentos de desesperación. “Vi cómo iban cayendo los árboles, grabé un video y lo subí a la página para pedir que vinieran a ayudarnos”.

Reflexiona:  “Las autoridades no están acostumbradas a que los ciudadanos cuestionen. Desde el primer día no se nos tomó en serio, fue difícil tratar de que nos escucharan. Piensan que somos los mismos ciudadanos de hace 50 años, pero hemos evolucionado. Tenemos más educación y es difícil que solo nos quedemos a ver sin preguntar”.

Es una victoria para Irapuato, dice Raquel Vázquez.  Foto: Agustín Galo Samario.
Es una victoria para Irapuato, dice Raquel Vázquez (Izq,). Foto: Agustín Galo Samario.

Para esta ciudadana, que fue quien comenzó la lucha, lo más difícil fue enfrentar la apatía y resignación de los irapuatenses, “la gente no cree que puedan lograrlo”.  Y lo más desgastante fue explicar una y otra vez a la gente sobre la importancia de los árboles para la vida.

“Quiero que esto se vea como una victoria para Irapuato. Que sea un llamado al empoderamiento ciudadano, es nuestra obligación ser vigías”.

Esa es la gran lección y el gran logro: “Evidenciamos que se inició una obra pública sin permisos y ganamos una lucha en derecho ambiental”.

Ella también fue una de las cuidadoras del mezquite amenazado, se turnaba con Leticia para sentarse bajo su sombra y así evitar que lo sacaran. Estar ahí te cambia la perspectiva, dice. “Más allá de que sabes que un árbol te da un servicio ambiental. Lo destacable es la manera en la que te haces uno. Un señor llegó llorando con Paulina y dijo es mi árbol. Le decíamos, no se preocupe señor. Y veíamos cómo se iban echando árbol tras árbol. Y les decíamos a los árboles, aguanta, te vamos a ayudar. Empiezas a verlos como seres vivos majestuosos, como guardianes, lo que son realmente. Empieza a crecer más ese vínculo, ese despertar. Yo me quedaba viendo al mezquite y pensaba, te estoy cuidando, te estoy protegiendo. De repente, claro que entras en conflicto: ¿Qué estoy haciendo aquí, de verdad vale la pena? Y luego lo ves, regresas y dices: te estoy cuidando”.

Sin embargo, habían sido ya tantos días de tensión que por momentos sentían que no lo iban a lograr, era tal su desánimo que hasta organizaron una ceremonia de despedida para los árboles. Pero llegó la resolución de la juez,  “como agua de mayo”.

El amor por la naturaleza o la defensa de la identidad

Azucena Oros es vecina de una de las colonias aledañas a la avenida Gómez Morín. Todos los días su paso obligado es el camellón. Ahí fue donde vio un cartel con la leyenda: “Soy el origen de la vida, cuídenme”.

El mensaje caló en sus recuerdos, en su infancia, en sus orígenes. Esta madre de cuatro hijos es oriunda de una comunidad salmantina. En la casa familiar había un gran mezquite como centro de los juegos, de las pláticas y las comidas. “Porque el mezquite es dulce, su vaina es dulce. Se come cocido y fresco. Su miel es deliciosa”.

Así fue que Azucena llegó con esas mujeres que desde hacía semanas luchaban por los árboles. ¿Qué necesitan para detener la tala?, les dijo. Un menor de edad para que promueva el amparo y una madre que le permita participar, le respondieron. La historia se estaba escribiendo. Su hijo Raúl fue el menor que firmó el recurso legal que hoy ha frenado toda acción que atente contra los árboles y las áreas jardinadas del camellón de la avenida Gómez Morín.

“Me siento orgullosa de pertenecer a este grupo, quiero seguir en esto, amo la naturaleza”, dice con sencillez. Nos comparte una máxima que rige su vida y que viene al caso. “Nunca se pierde, o se gana o se aprende”.

Muchos más participaron en esta historia de defensa de la vida y empoderamiento ciudadano, esa es la fuerza del movimiento.

La charla con Leticia, Paulina, Raquel y Azucena concluye después de muchas tazas de café. Fuertes, contentas, convencidas de que juntas “pueden más que separadas”, estas mujeres van por más. Ahorita fue Gómez Morín, pero tienen otros proyectos…

 

Foto de Portada: Agustín Galo Samario






Luis López




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4 Comentarios

el 06/11/2016

Felicidades a Leticia Ochoa…de haber sabido voy a hacer guardia de igual manera…

Si hay algo en que los pueda ayudar dejo mi correo. Yo hago obras de beneficencia…así que si en algo puedo apoyar, adelante!

    el 09/11/2016

    Gracias Noé, le paso su correo a las compañeras de la Agenda Ambiental Irapuatense.

el 09/11/2016

«Nunca se pierde; o se gana o se aprende»

Este es el comentario de oro de Azucena Oros. Con estas pocas letras resumimos esta difícil lucha. Azucena es dulce como el mezquite. Y sus bástagos: verdaderos hijos de la Tierra Guanajuatence que nos ha dado Patria a todos los mexicanos.

Por eso, igual que la madre de los Macabeos, alienta a su hijo Raúl, a ser el tendón de Aquiles… ese menor de edad que promueve y firma el Amparo, para ampararnos de los abusos de autoridad emprendidos por los funcionarios ineptos contra toda una comunidad. Y así va a la guerra ese adolescente, sin más arma que su firma.

Incongruente labor de los gobernantes, de todos colores, que ejercen violencia institucional contra el pueblo. Los partidos políticos nos desunen, enfrentan, desgastan y nos convierten en ciudadanos sospechosos por ser más hábiles que los que nos pretenden someter, no gobernar.

Leticia es Mezquite, que atrae a las abejas y las congrega en el camellón. «Si me detienen los policías… déjenme». ¿Que tánto son 36 horas? ¿para los 140 años que han pasado de pie estos majestuosos mezquites? Dijo.

Raquel el dinamo de estas acciones, primero por la buena, y presentando alternativas. No la escuchan, y después va con todo… Ya no puede parar, prometiendo a los árboles que los salvarán de la muerte.

La recolección de firmas, información a los medios de comunicación, recaudación de recursos, y todo lo que sucedió en tres meses de acciones incontenibles, engarzadas con tino y suerte… Fue labor de todos.

¿Y qué decir del joven estudiante de Derecho, Luis Alfonso Reyes, quien propuso la estrategia legal, junto con un equipo de asesores que se guardan en el anonimato?

La unión de voluntades de los diversos medios de comunicación que no han sido comprados, dieron como resultado que la tierra social de Irapuato, se ablandó igual que la del camellón, para recibir las primeras lluvias de la justicia federal.

Y así…

La juez Noveno de Distrito en Irapuato, Karla María Macías Lovera es Rayo, sí Rayo de Esperanza para esta acción. Y cayó el Rayo de congruencia con la nación.

La jaliscience: Paulina, la «forastera» es tratada como forajida, por las lenguas fáciles, de saliva seca. Pero sus raíces maternas tienen sabia de Léon, Guanajuato; su bisabuelo el Dr. Eduardo López Hinojosa fue alcalde «nacionalista» de este Honorable Ayuntamiento, en 1918, ahí está su foto en el Salón de Cabildos, cuando se cabildeaba, no como ahora que se engaña y mata a la verdad a la par que a los árboles.

¿Y qué dirá Gómez Morín, de esta tala de los trece mezquites, el ideólogo del panismo, que ahora es traicionado por sus congéneres que desgobiernan al país?

“Soy el origen de la vida, cuídenme”. Gritan en su camellón los arboles sobrevivientes.

Mi numero es el trece, trece son los mezquites que ofrendaron su vida y ese día de octubre se concede la suspensión definitiva del atropello.

Los niños preguntan a su abuela, a su madre, a su tía: ¿por qué hacen todo esto? La respuesta es: Por ustedes.

Porque la política ciudadana la hacemos todos, aunque no queramos.

Josefina Morfín y López, mamá de
Paulina Uribe Morfín
nieta del Dr. Eduardo López Hinojosa y sobrina del
Lic. Efraín González Luna

    el 09/11/2016

    Señora Josefina, describe usted de manera hermosa las características de estas valientes mujeres. Coincido con usted también en que esta lucha ha sido contra el abuso de autoridad y por un mundo verde para nuestros hijos. Saludos.



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