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Redacción / SomosMass99
Guanajuato, Gto. / Jueves 19 de mayo de 2016
- Cada año se extrae agua a mayor profundidad y con contaminantes que afectan la salud de los pobladores de la región norte del estado
- Arsénico provoca diversos tipos de cáncer y flúor problemas neurológicos y cardiovasculares: OMS
El diario estadounidense The New York Times publicó este día un trabajo de la periodista Elisabeth Malkin en el que se da cuenta de que mientras la industria agrícola intensiva del norte de Guanajuato prospera con el cultivo de hortalizas de exportación que se venden en los supermercados de ese país, los pueblos de esa región sufren por la escasez y el agua contaminada que ya ha provocado la muerte de tres personas y enfermedades en varias más.
Elisabeth Malkin visitó la comunidad de San Antonio de Lourdes, en el municipio de San Diego de la Unión, adonde acompañó al padre Juan Carlos Zesati en un recorrido para bendecir las cisternas construidas por los pobladores para recolectar el agua de lluvia que cae sobre los techos de las casas. La única forma de abastecerse de agua apta para consumo humano.
La periodista relata que a la sombra de los árboles de mezquite, junto a una escuela de amarillo pálido, los niños terminan de cantar una canción y esperan la bendición del sacerdote.
«El padre Juan Carlos Zesatu empieza con una suave exhortación, con una cita del papa Francisco. ‘El agua es parte de la creación de dios’, dice para explicar la conexión de dios con la tierra, con la vida, la comunidad y, finalmente, con cada individuo. ‘Tenemos que respetar esa conexión’.
«Pero el pozo de San Antonio de Lourdes, un pueblo en el central estado de Guanajuato, se secó desde hace años. El pueblo, deprimido por la pobreza y la migración, parece que está secándose, demasiado, y sólo 29 niños van a la escuela primaria. Pero a media hora de camino en coche, fértiles granjas agrícolas bombean agua desde lo más profundo de la tierra para irrigar los campos donde crecen los brócolis y las lechugas para los supermercados estadounidenses.
«‘Sus comunidades están sufriendo’, les dice el padre Zesati a un grupo de madres y niños que deliberan antes de presentar su denuncia. Esas son las granjas ‘que están explotando el agua, pero sólo para ellos’.
«Entonces voltea hacia un tanque de agua pintado con cal -construido por los habitantes de San Antonio de Lourdes para recolectar el agua de lluvia que cae del techo de la escuela-, levanta su mano y lo bendice. ‘Esto parece poco comparado con todos los problemas que tienen, pero es un signo de esperanza'».
Elisabeth Malkin cuenta que ese fue el primer día de bendiciones en esta árida zona montañosa del centro de México, donde los agricultores esperan por la lluvia para los cultivos de subsistencia, el maíz y el frijol.
«Cuando el padre Zesati llegó al noreste de Guanajuato hace cuatro años, rápidamente se dio cuenta que estaba en el corazón de la crisis del agua, una que se está reproduciendo en gran parte del México agrícola.
«‘Lo que el Papa enfatiza es que quienes más sufren los efectos de la presión sobre la tierra y la destrucción ecológica son los pobres’, dice el padre. ‘Se hicieron pobres a causa de quienes siguen un modelo económico que les cobra sus costos a ellos’.
«Las granjas agrícolas de Guanajuato son una de las historias de éxito de ese modelo, establecido con el Tratado de Libre Comercio (TLC). Todos los días trabajadores apilan cajas de productos frescos en gigantescos camiones refrigerados que hacen rugir sus motores hacia la frontera con Texas.
«‘El TLC es todo aquello sobre los cultivos y el trabajo intensivos’, dice Dylan Terrell, director de Caminos de Agua, una organización que trabaja con universidades de Estados Unidos para analizar la calidad del agua de los pozos de Guanajuato, y que diseña y financia cisternas y otros métodos para recolectar agua limpia para beber».
La información de Malkin publicada por el NYT recuerda que ya en los años de 1980, aun antes del TLC, el gobierno prohibió la perforación de nuevos pozos en Guanajuato. «Pero la extracción de agua se incrementó exponencialmente. Lo que permitió que eso sucediera fue “el bien conocido sistema de sobornos y corrupción”, dijo el señor Terrell.
«Cada año las granjas agrícolas van más lejos en el acuífero, y los científicos advierten que mientras más profundidad alcanzan (los pozos), están llegando a depósitos de agua contaminada de hace diez mil y 35 mil años.
«‘Aquí está el reto para las autoridades’, dice Marcos Adrián Ortega Guerrero, hidro-geólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México. ‘Esto es administrar agua de miles de años de edad, agua contaminada con arsénico y flúor que está causando daño y que nunca han querido reconocer’.
Las señales de contaminación del agua parecen evidentes, añade Malkin en su texto. «La evidencia más visible está en la prevalencia de fluorosis dental, una enfermedad que ennegrece los dientes. Sin embargo, las muchas quejas de dolor en las articulaciones sugieren que algunas personas podrían haber desarrollado una enfermedad mucho más grave, fluorosis esquelética, que ocurre cuando el flúor se acumula en los huesos.
«‘Mi esposo no puede soportar el dolor en los pies’, dijo Guadalupe Mata, de 39 años, una madre de tres en Rancho Nuevo, el segundo pueblo en la ruta para las bendiciones de cisternas del padre Zesati. ‘El recibe inyecciones, pero el dolor regresa. Sigue yendo a trabajar en los campos de siembra de chile’.
«Su hija de 16 años ha sido hospitalizada por problemas renales, dijo. La compra de agua embotellada está lejos de las posibilidades de la familia; su esposo gana 33 dólares a la semana.
«No ha habido ningún estudio formal de los efectos causados a la salud por exceso de arsénico y flúor en los pozos comunitarios de Guanajuato, pero recientes pruebas llevadas a cabo por la Universidad del Norte de Illinois para la organización Caminos de Agua revelan niveles que superan muchas veces los recomendados por la Organización Mundial de la Salud.
«De acuerdo con la OMS, la exposición prolongada al arsénico en esos niveles puede causar cáncer de piel, pulmón y otros más, y puede tener efectos neurológicos y cardiovasculares. Junto con fluorosis dental y esquelética, el exceso de flúor puede exacerbar las enfermedades renales, dijo la organización.
«Tres personas han muerto de enfermedad renal desde que el padre Zesati llegó a la zona y ahora teme por Gloria Villanueva Rodríguez, cuyos riñones enfermaron hace un año. Tres de sus hijos migraron y se unieron a otros tres que ya trabajaban en Estados Unidos y que le envían dinero para pagar sus tratamientos de diálisis. ‘Ellos trabajan para curarme’, dijo la señora Villanueva».
Malkin dice que «pocos cuestionan que el abasto de agua en Guanajuato se encuentra en situación crítica. Las granjas agrícolas representan aproximadamente el 82 por ciento de todo el consumo de agua y no tienen que pagar por ello.
«‘Los estudios disponibles disponibles son más que suficientes para afirmar que los acuíferos están sujetos a la sobreexplotación destructiva’, escribió Víctor Hugo Alcocer Yamanaka, subdirector técnico de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), en respuesta alas preguntas que se le hicieron.
«Negó que la Conagua, que tiene sólo 10 inspectores para todo el estado, haya otorgado concesiones ilegales de agua.
«El doctor Alcocer también confirmó que se habían detectado niveles excesivos de fluoruro en varios sitios en la parte norte del estado, y que se habían encontrado fluoruro y arsénico en un grupo más pequeño de los sitios.
“Tenemos que apoyar el crecimiento”, dijo Roberto Castañeda, subsecretario de Agricultura del estado de Guanajuato. Para ahorrar agua, dijo, “tenemos que ser mucho más intensos en la aplicación de la ley, en llevar la tecnología a las zonas rurales y mejorar la eficiencia”.
«Alvaro Nieto, un productor de brócoli, lechuga, col rizada y coles de Bruselas, que vende a distribuidores de California, Estados Unidos, dijo además que los agricultores de Guanajuato no están interesados en la conservación. Y agregó que el gobierno ha sido reacio a acabar con los pozos ilegales y el bombeo excesivo.
«El señor Nieto dijo que había logrado reducir el consumo de agua a un 40 por ciento de lo que era hace dos décadas mediante el uso de tecnologías para la conservación. “Yo no bombeo más agua porque quiero que mi negocio permanezca muchas generaciones, dijo. “Somos muchas personas bebiendo del mismo vaso con muchos popotes”.
«Jaime Hoogesteger, investigador de la Universidad Wageningen de Holanda y quien ha estudiado el problema del agua en Guanajuato, predijo que el boom de la agricultura eventualmente puede consumir toda el agua que lo alimenta. ‘La pregunta es cuánto tiempo tardará en hacerlo’, dijo».
«Cuando la noche cae, mientras las ovejas balan el padre Zesati bendice otra cisterna para la casa de una pareja mayor, Teresita Aguilar y Gabriel Padrón. Ellos, junto con una docena de familiares y amigos, levantaron la mano derecha. Alguien dijo entonces: ‘Ahora sólo tenemos que esperar a que llueva, y mucho'».
La información original, publicada en The New York Times, puede leerse aquí.
Traducción SomosMass99



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