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Ofensiva de la derecha

Diálogo País / Top News / 22/11/2019

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 22 de noviembre de 2019

 

El triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador y Morena, el 1 de julio de 2018, se dio en un contexto de descontento y hartazgo con las políticas de corte neoliberal impuestas durante seis administraciones federales anteriores, cuyos resultados fueron favorables únicamente para un reducido grupo: la oligarquía, y sus fieles servidores.

Desde los primeros años del nuevo siglo en varios países de Nuestra América, sobre todo después del ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela (1999), se sucedieron gobiernos con propuestas sociales y económicas que en algunos aspectos se distanciaban de lo que hasta esos momentos era el «modelo» a seguir, impuesto por el Consenso de Washington y el capital financiero: el neoliberalismo.

De esa manera, en países como Honduras, Ecuador, Bolivia, Brasil, Nicaragua, Argentina, Paraguay, los que sin ser anticapitalistas tuvieron gobiernos que impulsaban políticas y medidas que de alguna manera beneficiaban a sus pueblos y afectaban intereses de las oligarquías locales y sus aliadas extranjeras.

Y como salirse del control de los organismos financieros internacionales, o siquiera intentarlo es un mal ejemplo, con la intervención, velada o descarada, de Estados Unidos, sea por la vía del golpe militar (Honduras, Bolivia) o legislativo (Paraguay, Brasil) depusieron a sus presidentes para retornar a la «normalidad»; en los casos de Argentina y Ecuador, ese retorno se dio por la vía electoral y en ambos los nuevos gobiernos reimplantaron las políticas neoliberales.

Sin embargo, el despojo y, como resultado de este, la pobreza y miseria que genera el neoliberalismo, polariza aún más a la sociedad y agudiza las contradicciones entre el segmento dominante y la mayoría de la población, lo que se manifiesta en las calles (Ecuador, Haití, Brasil, Argentina, Chile), o en las urnas, como recientemente en Argentina. En el caso de Bolivia, donde hace unos días de dio un golpe de estado, largamente preparado, el pueblo resiste heroicamente y, como lo ha demostrado anteriormente, vencerá.

Los países donde Estados Unidos, las oligarquías locales y sus aliados de la derecha no han tenido éxito en sus intentos desestabilizadores o golpistas, permanecen amenazados y bajo presiones políticas, económicas y diplomáticas para doblegarlos; son los casos de Venezuela y Nicaragua.

En México, el nuevo gobierno, que no es anticapitalista, ha emprendido acciones y medidas contra la corrupción, las que sensiblemente han afectado intereses de algunos miembros de la oligarquía y de grupos ligados a esta o al crimen organizado, los que a partir del momento en que se conoció el triunfo de López Obrador iniciaron desde diversos frentes campañas de desprestigio en las que la mentira juega un papel importante. En este contexto la reciente declaración del general (en retiro) Carlos Gaytán Ochoa, y el llamado a los militares del dirigente del Congreso Nacional Ciudadano, Gilberto Lozano, para derrocar al presidente López Obrador, son solamente la manifestación de unas de las vías por las cuales transita la ofensiva de la derecha en México.

El objetivo inmediato de la derecha es impedir que el nuevo gobierno concluya su mandato; y si fracasan, imposibilitar la continuidad de políticas que se aparten de los dictados de Washington y del capital financiero, para retornar a la criminal aplicación de la política neoliberal.

En caso de que el apoyo y aceptación popular impidan que los planes inmediatos de la derecha se lleven a cabo intentarán, a cualquier costo, que el régimen que le siga retorne al camino que impusieron durante las seis administraciones anteriores; para ello el mejor apoyo que reciben proviene, paradójicamente, del «partido» que postuló al candidato que hoy es presidente de la república: Morena.

Las pugnas por cotos de poder, la presencia de personajes con marcadas posiciones oportunistas y de viciadas prácticas políticas al interior de Morena, lo alejan cada día más de lo que debe ser un partido político que busque la transformación de nuestro país y lo acercan a lo que tradicionalmente han sido esas instancias políticas; con el peligro de que, concluida la actual administración, los escasos avances logrados se reviertan y la derecha retorne con más fuerza y espíritu revanchista.

Esas pugnas y fuertes contradicciones que se dan al interior de Morena suceden en momentos en que la derecha arrecia su ofensiva, que inició en el momento en que perdió la elección presidencial, en todos los frentes en que encuentra un resquicio a modo, y se vale en buena medida de la desinformación y desorganización presente en muchos estratos de la población.

En estos momentos reviste singular importancia la lucha ideológica, campo al que la derecha presta siempre la mayor atención y en el que utiliza cotidianamente los numerosos y poderosos medios con que cuenta. El pueblo debe conocer los objetivos y alcances de las medidas y acciones con que se pretenda transformar la realidad que le es adversa y, sobre todo, participar activamente en los procesos de cambio, sentirlos, hacerlos suyos, defenderlos y saber por qué y para qué se llevan a cabo.

Por fortuna, el pueblo es mucho más que Morena. Si esta organización no es capaz de representar y abanderar sus legítimos intereses, ya sabrá nuestro pueblo encontrar la vía y crear una que lo haga.


* Alfonso Díaz Rey es miembro del Frente Regional Ciudadano en Defensa de la Soberanía, en Salamanca, Guanajuato.

Collage de portada: Gilberto Lozano y el general Carlos Gaytán Ochoa.






Luis López




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