SOMOSMASS99
Edgar Cortez
Martes 15 de diciembre de 2015
El diez de diciembre es el día de los derechos humanos. La razón de esta conmemoración es que en la misma fecha, pero en 1948, fue aprobada la Declaración Universal de los Derechos Humanos y cincuenta años después, la Asamblea General de la ONU, adoptó la Declaración sobre Defensoras y Defensores de Derechos Humanos (http://bit.ly/1Y8pb3Y).
En México desde hace algunos años, el 10 de diciembre está lleno de eventos gubernamentales y civiles que celebran esta causa. Este año se repitió el ritual.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) otorgó el Premio Nacional de Derechos Humanos a Consuelo Morales; religiosa que durante veinte años ha trabajo en la defensa y promoción de los derechos humanos en Monterrey, y en últimos años está dedicada al acompañamiento de familiares de personas desparecidas. El Premio es por demás merecido pero paradójicamente lo entrega el presidente Peña Nieto, figura que difícilmente se puede asociar con los derechos humanos; por el contrario el Presidente simboliza a un gobierno que mantiene un discurso de derechos humanos completamente hueco.
La CNDH es una institución autónoma y su mandado considera vigilar a todo el gobierno federal, incluido el presidente, para que cumplan cabalmente con el respecto y garantía de los derechos humanos. Aquí la segunda paradoja. El reconocimiento que hace la CNDH, institución autónoma, lo entrega quien preside un gobierno que viola derechos humanos.
El mismo día de los derechos humanos el Senado eligió a la nueva Ministra y el nuevo Ministro que van a integrar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Ambas personas tienen una trayectoria cercana al Ejecutivo y a los círculos de poder político del país, lo que pone en duda su autonomía e independencia al pasar a formar parte del máximo tribunal del país.
Una paradoja más, es que para celebrar el 10 de diciembre se pronuncian discursos elogiando que desde junio de 2011 tenemos una reforma constitucional en materia de derechos humanos, pero en los hechos el presidente Peña Nieto propone y el Senado elije a integrantes de la SCJN afines a los intereses de la clase política y lejos, muy lejos de los interés ciudadanos y de la protección de sus derechos.
El 10 de diciembre puede ser un día para reiterar el compromiso con la causa de los derechos humanos pero también puede ser una orgía de simulación. En México lo que prevalece es lo segundo.
@edgarcortezm
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