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ÚLTIMO PISO
Gwenn-Aëlle Folange Téry*
Lunes 20 de noviembre de 2017
Después de varios meses dando vueltas, pensando y rehusándome a aceptar lo inevitable, por fin tomé una decisión…
Pregunté, observé, cavilé… Y sí… Ésa era la solución.
El espejo del baño, el del corredor, el que tiene aumento y el que tiene luz me habían confirmado la terrible realidad: cada día me parezco más a mi papá…

Moustache. | Foto: Gwenn-Aëlle Folange Téry.
Sí: las canas, la papada y… ¡el bigote!
No sé si es por los lentes nuevos, el espejo de aumento, o la testosterona que me inyectan cada mes por aquello de la menopausia, pero me está saliendo bigote. Bonito eso sí, güerito, finito, ¡pero bigote! Y aunque consideré dejármelo para verme interesante, llegué a la conclusión de que me faltan años para que crezca bien y, al recordar a una de mis abuelas rasurándose cada mañana, decidí tomar medidas firmes: ¡arriba la depilación!
Por la noche, sola en el baño, tomé entre mis manos temblorosas, pero decididas, una tira de no sé qué producto pegajoso para depilar la cara. Eso sí, escogí uno bonito, que huele a fresas y tiene brillitos. Pequeño lujo que merezco ampliamente.
En las instrucciones dice que se aplique en el sentido de los vellos… Ése fue el primer escollo: ¡mis vellitos crecían pa’ todos lados! ¿Qué tenía que hacer? ¿Peinarlos?
Total, que escogí los que iban hacia abajo, y apliqué.
Luego, había que jalar en sentido contrario a los famosos vellos. Así que, armándome de valor, ¡jalé!
¡¡Qué dolor!! ¡¡Qué quemazón!! ¿¿¿No que depilación suave??? ¡¡¡Mi cara!!!
¡Y sólo había arrancado unos cuantos! Por lo visto, sí que crecían pa’ todos lados… ¡No podía quedarme así, a medio bigote! Seguí, una y otra vez, hasta que mi pobre pellejito, enrojecido por tanta jalada me pidió de rodillas que dejara la tortura…
Me puse cremita… y me fui a dormir.
La sorpresa de la mañana siguiente fue descubrir que, o por haber sido de noche, o por ser yo una delicada, me faltaban partes por depilar. Así que seguí, a plena luz del día, armándome de valor…
Lo que sí, la cara, toda, me quedo escocida, hasta la papada se me ve más grande y colorada y ya llevo cuatro untaditas de crema qu’esque para pieles irritadas, que no me hace ni madres… La comezón es insoportable, y así no pienso salir a la calle…
Vaya… Si hasta voy a extrañar mi bigote dorado…
Firma: el Guajolote desplumado… Gor Gor Gor…
20 de noviembre
Aniv. Rev.
Tímido y respetuoso homenaje a los bigotes de aquellos tiempos.

Revolucionarios mexicanos.
* Gwenn-Aëlle Folange Téry es pintora y escritora.
Imagen de portada: Emiliano Zapata. | Foto: Pinterest, subida por el usuario Keith S. Chambers.
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