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PERSIGUIENDO SOMBRAS

Diálogo Estado / Raúl Muñiz Torres / Top News / 19/11/2014

2015: elecciones del perdón y la acción

Raúl Muñiz Torres

La dura carta que Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, el histórico fundador del Partido de la Revolución Democrática, envía al Comité Ejecutivo Nacional de ese partido y en donde exige la renuncia de Carlos Navarrete como presidente de dicho instituto político, no debe de ninguna manera distraer al resto de los partidos de su propia responsabilidad y culpas en la grave situación que afronta nuestro país.

Acostumbrados a hacer leña del árbol caído sin ver la vergüenza que se acumula en sus propias casas, los partidos políticos mexicanos deben observar la carta de Cárdenas como un espejo para ver su propia realidad, sus propios defectos y pecados que por cierto, son muchos.

El año próximo, tiempo de elecciones, el sistema partidario de México se verá puesto a prueba para darnos cuenta si fue capaz de entender lo que este país requiere, será vital para mostrarnos que fue capaz de generar en las palabras y los hechos, una esperanza y un estado de ánimo distintos que nos permita saber, no a esta generación actual, sí a la que viene, que esta nación puedo reinventarse y levantarse de las cenizas de sus muertos.

Por el contrario, si por enésima ocasión vemos la miseria de los candidatos y sus partidos, basando sus campañas en el desprestigio del otro, acudiremos a la nefasta constatación de que no aprendimos nada, que los jóvenes estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y los miles y miles de cadáveres sembrados en nuestra tierra, fueron sangre y muerte inútiles.

Cuauhtémoc Cárdenas le dice en su carta a los perredistas, que el PRD “se encuentra en una grave situación de postración y agotamiento” y tiene razón, pero tanto el PAN como el PRI, deberán abstenerse de utilizar la filosofía barata de gritar: ¡al ladrón, al ladrón! estratagema que sólo busca distraer al resto de electorado de la chapuza y la mugre que también, ambos partidos tienen en su respectivo closet.

Dice también Cárdenas en su misiva:

“Así, en lo que son ya años de desviaciones y claudicaciones, que en diferentes momentos y públicamente hemos señalado varias voces partidarias, el partido se ha ido diluyendo como institución y como opción política ante la ciudadanía y la opinión pública en general”.

¿Podrían negar Acción Nacional, el Revolucionario Institucional y los demás partidillos comparsas y patiños que esa realidad que describe Cárdenas no les aplica también?

¿Cuál es entonces la opción de candidato que le queda al electorado mexicano? Pues aquel que sea capaz de no basar su miseria en la miseria de los otros, aquel que sea capaz de pedir en cada mitin, perdón por las ofensas históricas, aquel que sea capaz de desmarcarse de las líneas impositivas de sus partidos para hacernos saber que tiene ideas propias y un proyecto de bienestar común nacido desde la comprensión de necesitar una nueva generación de políticos dignos.

Que no se atrevan el PAN y el PRI a basar su capital en las horas bajas que vive el PRD. Si logran no caer en la tentación de la descalificación fácil, ambos partidos, quizá y sólo quizá; puedan sacar algún tipo de grandeza, esa grandeza que quizá alguna vez tuvieron pero que su propia miseria enterró quién sabe dónde.

 

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Luis López




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