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Alfonso Díaz Rey*
Miércoles 18 de abril de 2018
A Vera, en su cumple 16

Fidel Castro habla a las tropas durante la invasión planeada por Estados Unidos. | Foto: Campaña de Solidaridad con Cuba.
La tarde del miércoles 19 de abril de 1961 Fidel Castro Ruz, Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Primer Ministro del Gobierno Revolucionario de Cuba, emitió el Comunicado Número 4, en el que se informaba:
“Fuerzas del Ejército Rebelde y de las Milicias Nacionales Revolucionarias tomaron por asalto las últimas posiciones que las fuerzas mercenarias invasoras habían ocupado en el territorio nacional.
“Playa Girón, que fue el último punto de los mercenarios, cayó a las 5 y 30 de la tarde.
“La Revolución ha salido victoriosa, aunque pagando un saldo elevado de vidas valiosas de combatientes revolucionarios que se enfrentaron a los invasores y los atacaron incesantemente sin un solo minuto de tregua, destruyendo así en menos de 72 horas el ejército que organizó durante muchos meses el gobierno imperialista de los Estados Unidos”.
Culminaba así la aventura con la que el imperio intentó someter al pueblo que había proclamado a su país el primer territorio libre en América y que estaba dispuesto a defender su derecho a ser libre, a regir su propio destino y a tener gobernantes que defendieran los intereses de su pueblo.
Cuatro días antes, el 15 de abril, ocurrieron acciones que serían el preludio a la invasión mercenaria: aviones B-26, de fabricación norteamericana, armamento norteamericano y con insignias de la Fuerza Aérea de Cuba, bombardearon zonas de La Habana, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. Sus objetivos eran: destruir en tierra los pocos aviones militares con que contaba el gobierno revolucionario, para que los buques de la expedición invasora no encontraran resistencia al llegar al sitio de desembarco y, crear confusión en la opinión pública internacional, al presentar a los pilotos atacantes como desafectos a la Revolución que se habían rebelado.
En las primeras horas del lunes 17 comenzó la invasión en la zona de Playa Girón, en la costa del Caribe de la antigua provincia de Las Villas, hoy parte de la provincia de Matanzas. Los mercenarios, que fueron detectados de inmediato por elementos de las Milicias Nacionales Revolucionarias, contaron con apoyo naval y aéreo de Estados Unidos; no obstante, poco pudieron hacer por alcanzar el objetivo de la invasión: establecer una «cabeza de playa» y crear un «gobierno» títere que solicitara ayuda para que Estados Unidos pudiera intervenir directamente, con el aval de la Organización de Estados Americanos, la nefasta OEA.
A las nueve de la mañana de ese día, la valiente y heroica respuesta de los pilotos de la aviación cubana había hundido el Houston, barco que almacenaba los repuestos de armas y municiones de la fuerza invasora. En esos momentos el Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo armado desplegaban la contraofensiva terrestre.
No obstante, ese mismo día la propaganda del imperio, a través de sus agencias noticiosas, «informaban»:
La Associated Press:
«Fuerzas anticastristas invadieron hoy Cuba por tres puntos y la principal ciudad en el extremo oriental de Cuba, Santiago, puede estar ya en manos de los invasores. Los milicianos de Castro ya han desertado y la batalla decisiva se realizará dentro de unas horas […]. Los desembarcos de Oriente parecen haber encontrado poca resistencia. En la región de Matanzas se realiza ahora un intento de juntar las varias ramas (sic) del asalto en un solo y potente grupo que pueda cortar la carretera que corre de oeste al este, para luego lanzar una ofensiva final hacia La Habana […]. Los invasores desembarcaron en cuatro de las seis provincias de Cuba, no haciéndolo únicamente en la provincia de La Habana ni en la de Camagüey […]. Se tienen informaciones de que se lucha en las calles de La Habana […]».
La United Press:
«El primer ministro Fidel Castro se ha dado a la fuga y su hermano Raúl fue capturado. El general Lázaro Cárdenas gestiona el asilo político de Fidel».
De nada les sirvió su aparato propagandístico. Desconocedores de la realidad en Cuba y de la firmeza, decisión y convicción del pueblo cubano para la defensa de su Revolución, la aventura imperial sería derrotada en solamente 66 horas.
En su ignorancia, el imperio esperaba que al inicio de la invasión los elementos desafectos a la Revolución produjeran levantamientos en todo el país. No contaron con que la Seguridad del Estado los tenía identificados y junto con el pueblo se encargó de apresarlos y neutralizarlos antes que pudieran intentar algo; además, en número eran mucho menos que los que estimaban.
Aunque estos hechos ocurrieron hace 57 años, conviene tener presente algunas enseñanzas.
El valor de la unidad del pueblo en torno a la defensa de su patria, su soberanía, e independencia son superiores a las armas, no importa lo modernas o sofisticadas que éstas sean.
La importancia de la vinculación estrecha entre el pueblo y sus dirigentes, cuando éstos representan auténticamente los intereses de la nación.
La mentira y la traición son armas que los imperios siempre han utilizado para imponer su dominio. Por ello, el Che diría: « […] no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así.»
El peso de actuar con apego a la verdad, que tarde o temprano se impone y coloca a cada quien en su lugar.
La Victoria en Girón significó la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América y mostró que la unidad, voluntad y dignidad de un pueblo en defensa de su soberanía pueden más que el poderío económico, tecnológico y militar del enemigo. Vietnam pronto lo ratificaría.
[1] Bosch, Juan. De Cristóbal Colón a Fidel Castro. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2003; pp. 570-571. Consultado en:
http://www.fidelcastro.cu/sites/default/files/fichero_libros/De–Crist%C3%B3bal–Col%C3%B3
[2] Ibid, p 571
* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular y del Frente Regional en Defensa de la Soberanía en Salamanca, Guanajuato.
Imagen de portada: 17 de abril de 1961. Fidel Castro dialoga con milicianos durante la invasión a Playa Girón. | Foto: Joaquín Viñas / Sitio web Fidel Castro.
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