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Populismo, mucho más que una palabra para estigmatizar

Diálogo País / Top News / 02/05/2018
  1. SOMOSMASS99

 

Agustín Ramírez*

Miércoles 2 de mayo de 2018

 

Frecuentemente se habla de populismo, más en época electoral cuando se usa la palabra “populismo” sin escrúpulos y de manera tendenciosa con el propósito de descalificar e incluso estigmatizar a algunos de los contendientes. Inquieto por conocer el significado de ese término me dediqué a realizar una revisión rápida en Internet.

Lo primero que encuentro es que el asunto ha estado desde hace mucho tiempo en boga como campo de estudio en las ciencias políticas y sociales. Muestra de ello es que el Scholar Google, también conocido como Google Académico, al escribir la palabra populismo genera 60 mil 200 hallazgos, entre libros y artículos científicos. Después de acotar la búsqueda a los 14 meses más recientes, aparecen 4 mil 550 trabajos publicados y sólo en lo que va de 2018 ya se tienen 885.

Así pues, es notorio el interés que los intelectuales le han puesto al tema. Un breve examen de algunos trabajos lo primero que deja ver es la dificultad para definir el concepto populismo de manera precisa. De hecho, los investigadores comienzan sus artículos advirtiendo acerca de la gran diversidad de posiciones al respecto, muchas de ellas divergentes. También destacan los múltiples enfoques que se otorga a la palabra populismo: “se han definido de ese modo regímenes políticos, tradiciones de pensamiento, movimientos sociales, ideologías, modos de participación popular, grupos que reaccionan a la amenaza de la penetración capitalista, políticas públicas, tipos de Estado, movilizaciones a favor de la radicalización democrática y hasta formas de cultura política”.[1]

Para comenzar, abordo lo poco en lo que hay un acuerdo. La Real Academia de la Lengua Española define populismo como “Tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”. Asimismo, los estudiosos del tema coinciden en ubicar el origen del populismo en el movimiento que se desarrolla en Rusia entre 1860 y 1884, conocido como los Narodnik, el cual se trató de un movimiento intelectual con inspiraciones revolucionarias que tomó a la comuna campesina como base de una nueva organización social.[2] En ese marco, en 1862 se constituye la organización que llevó por nombre Semlia i Volia, denominación que traducida al español Tierra y Libertad habría de ser la consigna de varias luchas sociales, entre ellas la del zapatismo en México.

Igualmente, hay coincidencia en considerar como uno de los precursores del populismo a un movimiento que aparece en los Estados Unidos hacia finales del siglo XIX, también con base en el campesinado. Durante las dos décadas posteriores a la guerra de secesión, con una política que favoreció ostensiblemente los intereses empresariales, se generó un enorme descontento social cuyo principal escenario fue el campo. Así, en 1892 se fundó el Partido del Pueblo, comúnmente llamado populista. Su plataforma política planteaba la acuñación ilimitada de la plata, la confiscación de la tierra en manos especulativas y absentistas, el impuesto progresivo sobre la renta, la reducción de la jornada laboral, reformas al sistema electoral (voto secreto, plebiscito, elección directa de senadores, etc.), reducir la corrupción de las grandes compañías, propiedad estatal de los ferrocarriles, teléfonos y telégrafos, y la restricción de la inmigración.[2]

Otro apartado importante en el estudio sobre el tema es el del populismo latinoamericano, con relación al cual hay cierto consenso en que tienen relevancia los movimientos encabezados por Juan Domingo Perón en Argentina y Getulio Vargas en Brasil, hacia finales de la primera mitad del siglo XX. Al respecto, una lectura obligada es Los dos príncipes: Juan D. Perón y Getulio Vargas, un estudio comparado del populismo latinoamericano.[3]

En México, el gobierno de Lázaro Cárdenas es catalogado por algunos autores como “la expresión netamente mexicana del populismo latinoamericano”. Cárdenas procuró recuperar los ideales inconclusos de la revolución mexicana, atendiendo a las nuevas circunstancias socio-económicas de la década de los treinta. Retomó la política agraria en favor de la población campesina. Se amplió la legislación laboral incorporando a los grupos de trabajadores rurales, se impulsó la educación entre las comunidades campesinas, se dividieron grandes latifundios entre pequeños productores individuales y propiedades comunales o ejidos. Cárdenas promovió el desarrollo industrial en concordancia con la realidad agraria del país. Los ejidos y las pequeñas comunidades industriales, subordinadas a aquéllos, constituían pilares fundamentales del proyecto cardenista, en pos de lograr un completo e integral desarrollo del país. Aunque el Cardenismo tuvo como eje central a la población campesina, no desatendió la situación de los obreros urbanos. Unificó el movimiento obrero creando en 1936 la CTM y estableció un sistema de cooperativas obreras. Para mejorar la condición social de los trabajadores urbanos, veló por el cumplimiento de las normas del derecho laboral y favoreció el incremento salarial que posibilitara un mayor consumo interno. No está de más recordar que Cárdenas impulsó una política nacionalista en la que el petróleo fue un elemento fundamental.[4]

Con el ánimo de caracterizar el populismo, en particular el experimentado en nuestro continente, retomo lo que Arturo Fernández señala en Populismo latinoamericano: realidades y fantasmas: “Los orígenes histórico-sociales del populismo determinaron ciertos rasgos comunes que ayudan a configurar el ‘tipo ideal’ propuesto… los movimientos populistas: a) fueron un conglomerado social de sectores no oligárquicos-exportadores de materias primas; b) tendieron a la superación de la dependencia por la puesta en marcha de una industrialización acelerada; c) buscaron el no alineamiento frente a las potencias hegemónicas que desarrollaban el neocolonialismo propio de la segunda parte del siglo veinte; d) conformaron una estructura política donde predominaba el carisma del líder, al cual sucedió el de la organización político-partidaria; e) trataron de crear un Estado regulador, diferente a los precedentes”.[5]

En cuanto a los condicionantes para el surgimiento del populismo, uno de los intelectuales con mayor reconocimiento en el tema es el argentino Ernesto Laclau. En una entrevista publicada por la revista Nexos[6] en 2014, dice:

“Para mí el populismo está ligado a la construcción del pueblo como actor colectivo. ¿Cómo se construye un pueblo? Básicamente sobre la base de poner conjuntamente una serie de demandas insatisfechas… supongamos que un grupo de vecinos pide a la municipalidad que cree una línea de ómnibus para llevarlos desde el lugar donde ellos viven al lugar donde la mayor parte de ellos trabaja. Si la demanda es satisfecha, no hay problema. Pero si la demanda no es satisfecha hay una cierta frustración. Si esta gente empieza a ver que, al lado de eso, hay otros problemas no resueltos para sus vecinos: el problema del agua, el problema de la vivienda, el problema de la escolaridad, etcétera, se empieza a crear entre todas estas demandas insatisfechas una serie de equivalencias que pasan a construir una demanda más amplia. Esto es lo que constituye para mí, básicamente, un pueblo. Y supone de esta manera que entre el poder y el lugar donde se configuran estas demandas hay una cierta brecha. Es decir una brecha que es lo que da al populismo su carácter de acción colectiva.” Laclau concluye señalando que la palabra populismo no debe ser en absoluto peyorativa.

Al margen, en general, de elementos de análisis socio-político, en los últimos tiempos se ha utilizado el término populismo sin considerar las particularidades sociales, económicas, políticas y culturales de cada nación, ni la etapa que vive en su momento el desarrollo del sistema capitalista en general. Así se extrapolan las experiencias de un movimiento a otro sin considerar sus particularidades.

Tal es la confusión que en el 2016, durante el proceso electoral de los Estados Unidos se catalogaron como populistas los programas de dos candidatos diametralmente opuestos, Donald Trump, por una parte, y Bernie Sanders, por la otra, haciendo solamente una distinción muy sutil al calificar al de Sanders como populismo ilustrado y al de Trump como populismo iletrado.

Tal confusión fue también la que llevó a Peña Nieto a la torpeza (otra) de tratar de quedar bien ese mismo año con Obama al criticar las políticas populistas y como respuesta el entonces presidente estadunidense se declaró a sí mismo populista y rechazó que Trump lo fuera.

En fin, como conclusión, considero que el populismo es en verdad un asunto que ha venido siendo estudiado de manera cuidadosa por un importante sector de investigadores interesados en analizar sus causas, sus circunstancias y sus resultados en el marco de situaciones concretas, a partir de las cuales, por ser tan diversas, no ha sido fácil llegar a conclusiones de carácter general.

Sin embargo, de manera burda y carentes de todo recato, los interesados en mantener a toda costa el estado de cosas, sólo para privilegiar sus intereses particulares, aun a sabiendas de que las condiciones de vida y las aspiraciones de la mayoría de los habitantes se encuentran por los suelos, agreden con el estigma del populismo a cualquiera que proponga cambios sustanciales a favor del pueblo. Al parecer ésa es la palabra que los aterroriza, pueblo. No como un vocablo abstracto, sino en su sentido de “actor colectivo” como señala Laclau.

En particular, durante los tres últimos procesos para la elección presidencial en México, incluida ésta del 2018 que está en pleno desarrollo, para espantar con el petate del muerto, de manera permanente se ha estigmatizado a Andrés Manuel López Obrador aduciendo que conducirá el país hacia el populismo. Esto se hace sin ningún sustento y con una carencia absoluta de un análisis serio, tanto de la realidad de nuestro país como del escenario mundial actual.

La situación es clara, los problemas de la nación son graves, se han venido ensanchando y profundizando a lo largo de los últimos 30 años. Es necesario hacer algo para atenderlos. Este hombre (Andrés Manuel) ha sido terco en sus propuestas de acabar con la corrupción, de llevar adelante la aspiración de Morelos en cuanto a moderar la opulencia y la indigencia, de utilizar nuestros recursos naturales de manera racional y en beneficio de la nación, de privilegiar en la lucha contra la inseguridad la atención a las causas que la generan, que no son otras más que la pobreza, la desigualdad, el deficiente sistema educativo y el ineficiente sistema de salud pública, y de un gobierno austero.

¿Significan estas propuestas un camino al populismo?

Ojalá que estas líneas hayan contribuido a generar tu propia respuesta.


[1] Flavia Freidenberg; La tentación populista, una vía al poder en América Latina; Editorial Síntesis, 2007

[2] Roberto García Jurado, Las raíces del populismo. Los movimientos populistas del siglo XIX en Rusia y Estados Unidos, Argumentos, Vol.23, 63, México, may/ago 2010

[3] Alejandro J. Groppo, Los dos príncipes: Juan D. Perón y Getulio Vargas, un estudio comparado del populismo latinoamericano,  Editorial Villa María, 2009.

[4] Flavio C. A. Colina; El Populismo como expresión política latinoamericana; en Manual de Derecho y realidad social latinoamericana, Hugo Rubén Galderisi, Ed. La Ley, Argentina 2011

[5] Arturo Fernández; El populismo latinoamericano: realidades y fantasmas; Colección, No. 17, sep. de 2006

[6] Germán Martínez; El populismo y la izquierda latinoamerica. Entrevista con Ernesto Laclau; Nexos, nov. 23 de 2014.


* Esta es una colaboración del Colectivo Miguel Hidalgo de Celaya, Guanajuato, al que pertenece el autor.

Imagen de portada: Juan Domingo Perón (al centro), expresidente de Argentina. | Foto: Aula365.






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4 Comentarios

el 02/05/2018

Gracias por esta contribución.

el 03/05/2018

Totalmente de acuerdo defender a nuestro País, defender a nuestro Pueblo, es una filosofía de protección popular, que de ninguna manera puede calificarse de manera peyorativa, sino como un acto de alta responsabilidad que indudablemente persigue Andrés Manuel López Obrador y por eso es un honor participar en ella.

el 02/06/2018

GRACIAS…..LO ENTENDI, MUY BIEN EXPLICADO Y CON BASTANTES REFERENCIAS..

el 27/03/2019

Interesante análisis sobre un tema tan delicado. Es notable también la forma en la que se transoforma en un estigma, y los motivo detrás de ello. Hemos analizado tal concepto en Estimatizar precisamente por su relevancia a nivel social.



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