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©Gaudencio Rodríguez Juárez
Psicólogo / [email protected]
El pasado martes 17 de marzo los legisladores del Congreso del Estado de Guanajuato votaron en contra de la iniciativa de reforma a la Ley de Educación de nuestra entidad para prohibir el castigo corporal y demás métodos disciplinarios humillantes y degradantes en los ámbitos escolares.
El argumento del diputado Juventino López Ayala de la fracción del Partido Acción Nacional fue de tipo técnico: considerar que el tema quedaría sobre regulado por el hecho de que ya está considerada la prohibición del maltrato infantil. El error estriba en dar por hecho que nuestra sociedad considera al castigo corporal dentro de la categoría del maltrato infantil cuando la realidad es otra: un amplio sector de la población adulta no lo considera maltrato sino disciplina.
Apelar a dicho argumento técnico es no conocer la idiosincrasia de nuestra gente.
Las personas que consideran viable, legítimo y útil al castigo corporal no encuentran motivación para la adquisición de prácticas de disciplina realmente pedagógicas y respetuosas de los derechos humanos.
Por otro lado, sobre regulación sería si en nuestra sociedad no existieran golpes y castigos humillantes hacia los niños y niñas. En este caso sería absurdo legislar. Pero los golpes existen, y en abundancia, son parte del paisaje: entre el 80 y el 98 por ciento de los y las menores de edad en el mundo lo padecen como medida disciplinaria de acuerdo a la ONU, y Guanajuato está en ese mundo.
Lancé la pregunta en https://www.facebook.com/GaudencioRJ: “¿Por qué debería prohibirse por ley el castigo corporal?” y obtuve infinidad de respuestas como evidencia de que los aportes de las ciencias humanas y de la salud han permeado en u sector de la población:
– “Sencillamente porque nadie tiene derecho a lastimar a otro ser humano, llámese niño, niña, mujer u hombre, de hecho ni a las mascotas, a ningún ser vivo”.
– “Porque daña la personalidad del niño y su futuro en todos los aspectos, además de que daña a los niños y adultos que convivan con él durante su vida, ya que sólo se da lo que se tuvo…”
– “Porque va en contra de los valores que queremos fomentar como sociedad: respeto, solidaridad, comunicación, entendimiento, hermandad…”
– “Porque tenemos que iniciar el des-aprendizaje de una práctica que lastima a la infancia, y que lastimará a la sociedad como ya lo ha hecho”.
– “Porque ningún niñ@ debe sufrir ningún tipo de violencia. Sin importar de quién lo reciba y el ‘por qué’ lo reciba, NUNCA nada va a justificarlo…”
– “Porque el castigo corporal es una falta de respeto al otro, a su cuerpo y a su integridad. Los niños necesitan ser educados con respeto, paciencia y amor”.
– “Porque violentas su cuerpo y por lo tanto así mismo, implícitamente se trasmite el mensaje de que otra persona puede hacerlo. El niño no aprende a respetarse a sí mismo ni a los demás”.
– “Porque el camino a la educación y a la construcción de una mejor sociedad no se puede hacer a base de ‘pequeños’ actos de violencia…”
– “Porque es el principio de una sociedad mejor, más respetuosa, más inteligente en donde se pueden llegar a acuerdos sin necesidad de violencia y poder salir a las calles sin miedo a tanta delincuencia y crimen sin motivo”.
– “Porque les hace daño, duele, asusta, es injusto, es un abuso y es innecesario. Esas heridas no pueden ser comprendidas ni fácilmente sanadas ni pueden ser explicadas”.
– “Porque los niños no son un objeto con el que podemos hacer lo que queramos”.
– “Porque tenemos que aprender a superar nuestras frustraciones y no desquitarlas con los más vulnerables”.
– “Porque es nuestra responsabilidad educar personas responsables y respetuosas, no gente insensible”.
“En 29 países del mundo es ilegal pegarle a un niño, mientras que en 113 naciones se prohíbe el castigo corporal en las escuelas —afirmó la Diputada Verónica Beatriz Juárez Piña, presidenta de la Comisión de Derechos de la Niñez—; sin embargo, en países como México la violencia física se ve como un método para disciplinar a los niños, e incluso en muchas familias se promueve y se les enseña a los padres a ‘dar una buena nalgada o un buen jalón de orejas para corregir’”.
Un sector de la población tiene clara la inutilidad y perjuicio de las malas prácticas de disciplina; desafortunadamente aún no conformamos una masa crítica para hacer eco a la recomendación de la ONU, del 2006 —prohibir por ley el castigo corporal—, y quienes legislan no toman en serio tales recomendaciones.
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