SOMOSMASS99
David Bacon* / SomosMass99**
Estados Unidos / Miércoles 23 de marzo de 2016
Este es el primero de varios artículos publicados por la página web Guild Freelancers, el gremio de escritores independientes, fotógrafos, diseñadores gráficos, intérpretes y otros trabajadores de los medios. En estos artículos vamos a ver cómo es la vida para los periodistas independientes, y cómo podemos resolver nuestros problemas trabajando juntos.
Como freelancers sabemos hacer nuestro trabajo. Mientras que la forma de trabajar es lo que nos define, también es la raíz de muchos de nuestros problemas.
Proporcionamos contenidos, pero al no tener una relación empleador-empleado tradicional con las publicaciones que distribuyen nuestros artículos o fotografías, no obtenemos una paga regular.
Algunos de nosotros solíamos formar parte de un equipo de escritores, fotógrafos o artistas gráficos. Luego tal vez aceptamos otra opción de empleo, o fuimos relegados y despedidos. Otros estamos empezando nuestras carreras como trabajadores digitales, sin nunca haber tenido la oportunidad de trabajar en un equipo.
Siempre hemos vendido lo que hacemos, artículo por artículo, foto por foto, dibujo por dibujo. Y en algunas empresas editoriales hemos tenido que solicitar que se usen fielmente nuestros textos o imágenes, pues estamos obligados a renunciar a nuestros derechos de autor con tal de trabajar. Muchos de nosotros estamos viviendo sin paracaídas.
En los países peligrosos, los freelancers tienen que sobrevivir sin tener seguras las cuentas de gastos ni las protecciones que se les otorgan a los corresponsales extranjeros y reporteros gráficos que trabajan en equipo. Según el Comité de Protección de Periodistas, los profesionales independientes representaron el 17 por ciento de todos los periodistas asesinados en el mundo en 1992. En 2015, más del 25 por ciento de todos los periodistas encarcelados eran freelancers, y por lo menos seis se encuentran “desaparecidos” desde 2004.
Para la mayoría de nosotros la falta de apoyo es evidente en muchos sentidos. No sólo es que el empleador no asuma la responsabilidad de nuestra salud, ni proporcione un ingreso constante con el que se pueda pagar el alquiler. Todo depende de nosotros para tener el suficiente trabajo que nos permita sobrevivir. Es como vivir en una montaña rusa: los cambios en los ingresos se dan violentamente, y constantemente tenemos que buscar un nuevo editor que compre nuestras historias o fotografías.
Esto les da a los guardianes de nuestras vidas demasiado poder. Sobrevivimos en las relaciones personales, y si amargamente se van estamos en problemas. De repente estamos demasiado viejos, el color o género no es el correcto -o simplemente no somos lo suficientemente amables y humildes- y la puerta se cierra. Nos vamos a la calle digital a buscar otro comprador de nuestras habilidades y productos.
Dado que tratamos individualmente con las personas que nos pagan, realmente no tenemos ningún poder ante esa situación. La prueba está en las tarifas que nos pagan.
Dolares y centavos
En la era pre-digital, un artículo para un medio impreso se podría haber pagado a $1,000 (dólares) -el alquiler de un mes en esos días – y lo mismo una sesión de fotos. Ahora las tareas de impresión están desapareciendo junto con las mismas publicaciones impresas. Eso nos deja con la web, y los precios ahí son sólo una fracción de lo que solíamos hacer. Cien o doscientos dólares por un artículo, o incluso menos por una foto, con lo que sólo se paga un día o dos de lo que cuesta el alquiler a valor de mercado en San Francisco. Eso significa hacinar a tres o cuatro personas en un departamento de dos dormitorios, o tener una pareja con un buen empleo. Nosotros mismos tomamos otros trabajos para sobrevivir. El punto fundamental es que la mayor parte de nosotros no puede vivir de lo que hacemos.
Si esto es debido a nuestra falta de poder en las relaciones económicas -en la negociación que sostenemos como individuos con los medios de comunicación que utilizan lo que producimos-, la gran pregunta es: ¿qué podemos hacer juntos? Después de todo, hasta para cualquier empleado es la misma pregunta.
Sin la capacidad de actuar juntos no podemos cambiar nada. Para los freelancers unirse significa vencer algunos obstáculos serios. En primer lugar, incluso, si se nos da un contrato (generalmente con un apretón de manos o un compromiso verbal), la primera cosa que dice es que somos contratistas independientes, no empleados.
Creemos que si revisamos la historia en The Newspaper Guild’s podemos ver que solía ser lo mismo para los empleados directos. Es por ello que se organizaron, a riesgo de perder sus empleos o de entrar en la lista negra. En esos días los editores les dijeron a los reporteros y fotógrafos que nunca serían capaces de unirse, y aún así lo hicieron. Los grandes periódicos nunca se sentaron para ponerse de acuerdo y cambiar los salarios y las condiciones de trabajo.
Los editores de hoy todavía dicen lo mismo. Eso es lo que nuestros miembros escucharon en el Contra Costa Times, por ejemplo, cuando se unieron a la agrupación por primera vez. Han persistido a pesar de las amenazas y las predicciones calamitosas, y hoy tienen un contrato.
Que ahora tengamos una agrupación es una prueba de que nuestros antecesores en el gremio estaban en lo correcto y equivocados los editores.
Tan grande como la suma
Si encontramos el camino para unirnos como freelancers, ningún papel que diga que somos contratistas independientes, ni costosos abogados que aseguren que estamos legalmente impedidos para negociar, será capaz de detenernos. Después de todo, las compañías para las que trabajamos necesitan lo que producimos. Necesitan nuestros contenidos para llenar aquellas páginas en blanco, sean en papel o en la red.
¿Qué podemos ganar como unión que no podríamos conseguir de otra manera? Podemos elevar los precios. Muchos de nosotros han estado hablando de la tentativa de establecer un dólar por palabra como estándar para nuestra industria. Para una foto podrían ser $100 (dólares). Estas son sólo ideas; tenemos que hablar de precios y convenir qué es por lo que queremos luchar.
Necesitamos una forma de protestar con eficacia por maltrato o discriminación. Esto podría ser de ayuda para que nos paguen si fuimos estafados o para recibir apoyo si hemos sido tratados injustamente. A través del Sindicato de Trabajadores de Prensa del Pacífico (Pacific Media Workers Guild) ya hemos sido capaces de negociar mejoras para atención dental y seguros para la vista, más de lo que habríamos logrado individualmente. Y los freelancers también ya tienen acceso a las acreditaciones de prensa.
Ese es un punto de partida
Si pudiéramos alcanzar convenios colectivos para los periodistas independientes, podríamos lograr que los editores asumieran la responsabilidad para una mejor asistencia en salud. Y puesto que todos queremos retirarnos en algún momento, incluso podríamos ser capaces de negociar un modesto plan de jubilación.
Nuestro sindicato ya ofrece programas de formación para estudiantes de periodismo y cursos gratuitos para los miembros.
A menudo estamos enfrentados como periodistas independientes. Eso crea un ambiente insano en el que nos miramos unos a otros como competencia.
En lugar de ello necesitamos ver que todos estamos juntos en esto.
Vamos a encontrar en cada uno de nosotros la fuerza para hacer nuestra vida mejor.
* Vicepresidente del Gremio de Freelancers. A Unit of the Pacific Media Workers Guild. CWA Local 94521
** Traducción SomosMass99
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