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Puerto Rico, puerto pobre: irresponsabilidad y colonialismo

Diálogo Global / Top News / 19/01/2016

SOMOSMASS99

 

José Eduardo Múzquiz Loya

Másde131

Puerto Rico / Martes 19 de enero de 2015

 

El pasado diciembre, el congreso norteamericano determinó que no ayudará al Estado Libre Asociado de Puerto Rico a reestructurar su deuda pública de 72 mil millones de dólares. La situación para el gobierno es desesperada, pues es probable que se quede sin liquidez en 2016, obligando a tomar una decisión entre austeridad e impago. Esta crisis no sucedió de la noche a la mañana y las claves para entenderla se encuentran en la historia y el status legal de la isla. Su relación con los Estados Unidos comenzó hace más de 117 años, al terminar la guerra Hispanoamericana.

En el Tratado de París, que cierra este conflicto, los norteamericanos recibieron de los españoles Filipinas, Cuba, Guam y Puerto Rico, entre otros territorios. Como parte de la política imperialista del presidente Theodore Roosevelt, se eliminó el último reducto de poder europeo en el continente, comenzando el camino de EUA hacia el estatus de potencia mundial. Para los puertorriqueños esto significaría sustitución de unos colonizadores por otros, marcando el último siglo de historia boricua. Por prejuicios como el supuesto barbarismo de la cultura hispana, Puerto Rico jamás fue aceptado como un nuevo Estado de la Unión Americana. En cambio fue establecida la figura de Estado Libre Asociado/Self Governing Commonwealth. Lo cierto es que la relación entre los Estados Unidos de América y Puerto Rico ha estado marcada por la verticalidad y la represión.

El estatus de los puertorriqueños fue poco claro hasta que comenzaron los reclutamientos para la entrada de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial en 1917. En este año fueron declarados ciudadanos, y como tales, debían atender su deber en el servicio militar obligatorio. 20 mil de ellos fueron enviados a pelear contra el Káiser y sus aliados. Los que no se reportaran en las oficinas de reclutamiento irián a prisión en América. Solo 5 años más tarde, ya terminado el conflicto, la Suprema Corte dictaminaría que la Constitución no sería aplicable a los puertorriqueños; formalmente les fueron retiradas sus garantías aseguradas por las 27 enmiendas que este contiene. Esta decisión no detendría la conscripción de 8 mil puertorriqueños para pelear en Corea, ni la de los 65 mil que pelearían en Vietnam.

En 1930, vino el primer gran independentista de la isla: Pedro Albizu Campos. Fue el primer puertorriqueño en graduarse de Harvard, egresando de la Escuela de Derecho. Al terminar la universidad, rechazó ofertas de varios despachos y juzgados, escogiendo a cambio regresar a Puerto Rico a litigar en favor de los pobres. Construiría su reputación de este modo hasta llegar a ser el líder del movimiento nacionalista desde donde escribió y organizó en favor de la independencia de su país. Al principio pasó desapercibido en Estados Unidos, sin embargo en la década de los 30’s, Albizu Campos participó en huelgas azucareras que lograron duplicar el salario de los trabajadores de esta industria.

La reacción de Washington se sentiría en toda la isla. Se comenzó por designar al general Blanton Winship para gobernar la isla, quien emprendió una militarización de la policía: ametralladoras y equipo antimotines. El estreno de esta maquinaria represiva sería la masacre de Ponce. En ésta, la segunda de Puerto Rico, la policía abrió fuego contra manifestantes nacionalistas luego de cancelar el permiso horas antes de iniciar la movilización arrestando a 150, matando a 17 e hiriendo a 200. También se creó un programa masivo de vigilancia, donde el FBI acosó y/o ejecutó a decenas de miles de boricuas. En cuanto a Albizu Campos, pasaría 25 de los siguientes 30 años en prisión, regresando a morir a Puerto Rico.

Esta brutalidad fue especialmente aguda comenzando en octubre de 1950 con un intento de revolución que quemó estaciones de policía, levantó en armas a 8 poblaciones de la isla y realizó atentados en contra del entonces presidente Harry Truman y el gobernador Luis Muñoz-Marin. La respuesta: la fuerza aérea bombardeando el pueblo de Jayuya, donde la nacionalista Blanca Canales había declarado la independencia de la Republica de Puerto Rico semanas antes. 70% del pueblo fue destruido. También, miles de miembros de la Guardia Nacional fueron desplegados para asesinar a decenas de nacionalistas y a arrestar a 3 mil puertorriqueños.

Después del aplastamiento del movimiento independentista, comenzaron las tácticas de guerrilla. Varias organizaciones comenzaron a realizar ataques terroristas para reclamar la independencia. Entre ellos destacan el Ejército Popular Boricua. Este grupo en una ocasión destruyó 11 aviones en la base aérea norteamericana de la isla en 1984, causando daños por 45 millones de dólares. Un año antes, habían robado un banco en West Hartford, tomando aproximadamente 7 millones de dólares.

Por otra parte, también existen las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN), que han realizado 72 detonaciones de explosivos y 40 ataques incendiarios, con un saldo total de 5 muertos, 83 heridos y 3 millones de dólares en daños a propiedad. Ambos grupos han disminuido seriamente su actividad debido a su desmantelamiento mediante la captura individual de sus miembros. Sin embargo, ambos emiten comunicados y mantienen operaciones.

La crisis de deuda actual se relaciona con la asimetría sobre todo por los términos económicos del vínculo colonial. Puerto Rico tiene prohibido tener una flota mercante, por el Jones Act o Cabotage Law. Esta legislación establece que todos los productos que llegan a Puerto Rico deben ser descargados en Estados Unidos, cargados por una tripulación americana en un barco americano, y solo entonces entregados en algún puerto boricua. Ser una isla que no puede importar libremente es una limitación inmensa. También está el capítulo 9 de la ley de quiebra de Estados Unidos, al que Puerto Rico no tiene acceso. Esto significa que, a pesar de que Puerto Rico no tiene solvencia, no tiene derecho a declararse en bancarrota. Esto significaría que el gobierno tendría que emprender fuertes medidas de austeridad para lograr pagar. Por otra parte, tener un congreso que puede ser vetado por el congreso de otro país es una muestra de la seria falta de representatividad que tienen los territorios no incorporados en la democracia norteamericana.

El último paquete presupuestario, aprobado por el congreso norteamericano en inicios de diciembre es auténticamente ofensivo para la gente de Puerto Rico. Después de años de cadenas económicas, represión y control político; en el marco de la crisis económica más seria que ha vivido la isla, el país más rico y poderoso del mundo se niega a ayudar a su colonia a pagar su deuda.

Hay que entender que esta deuda está siendo imputada al pueblo de Puerto Rico, que será quien pague el precio de no tener influencia en su destino con su carencia cuando se despedacen los servicios públicos. Esto después de que durante más de un siglo numerosxs independentistas exigieron la libertad para decidir sobre sus vidas, enfrentándose siempre a represión del corte más brutal. La deuda puertorriqueña es responsabilidad de los Estados Unidos de América por no haberle permitido la independencia en el momento de mayor efervescencia a esta nación caribeña y haber mantenido limitada su autonomía política y económica.

@joseemuzquiz

Fuentes: Nelson Denis. War against All Puerto Ricans. (New York, Nation Books 2015)






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