SOMOSMASS99
Agustín Galo Samario / SomosMass99
Primera parte
Guanajuato, Gto. /Jueves 30 de junio de 2016
Hoy se cumplen un año y cinco días de que el periodista Gerardo Nieto Álvarez fue asesinado al interior de las oficinas en Comonfort del semanario El Tábano, del que era propietario y director. 370 días de impunidad y de silencio casi total de autoridades estatales y federales.
El sábado y el domingo se celebraron misas en su honor en Empalme de Escobedo, a las que asistieron familiares, uno que otro amigo y ex colaboradores cercanos. Nadie más. Por parte del procurador general de Justicia del Estado de Guanajuato, Carlos Zamarripa Aguirre, no hubo información ni pronunciamiento alguno más que la promesa, ante un medio local, de que en unas semanas se detendrá a los culpables. Por tratarse del primer caso de homicidio contra un periodista en la entidad, al gobernador se le pidió una entrevista desde julio de 2015 y su agenda nunca se lo permitió. Lo mismo sucedió con el partido en que Gerardo Nieto militó hasta el último de sus días, el PRI, cuyo su dirigente estatal, Santiago García, ni siquiera respondió cuando se le solicitó ser entrevistado.
La única institución que accedió a ser consultada fue la Procuraduría de Derechos Humanos de Guanajuato (PDHG), pero dijo que no le dio continuidad a la queja oficiosa que abrió al enterarse del homicidio. Margarita Camacho Trujillo, subprocuradora de Derechos Humanos para la zona C, explicó que el caso fue sobreseído y que se emitió un acuerdo de vista al procurador general de Justicia del Estado, Carlos Zamarripa Aguirre, para que continuara las investigaciones.
De estas decisiones y del persistente silencio de las instituciones responsables de esclarecer el asesinato, de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) y de la Fiscalía Especializada de Atención a Delitos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), dependiente de la PGR, lo que se desprende es impunidad. No han bastado, ni al parecer han sido tomados en cuenta, los llamados para que se haga justicia al periodista y a sus familiares, como lo hicieron a lo largo del año las organizaciones nacionales e internacionales Casa de los Derechos de Periodistas, Artículo 19, Reporteros Sin Fronteras y Freedom House. No han sido suficientes las peticiones al presidente Enrique Peña Nieto, durante su visita a Francia, y al gobernador Miguel Márquez Márquez para que se realicen indagatorias expeditas, transparentes, eficientes y no descarten de antemano la labor periodística como línea de investigación, tal cual se empeñó en hacerlo desde el primer día y hasta la última vez que se refirió al tema el procurador Carlos Zamarripa. Tampoco los reportes sobre agresiones a comunicadores en el país entregados a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en que se incluyó lo sucedido a Nieto Álvarez, ni las solicitudes de información que presentó ante distintas instancias en México la embajada de Estados Unidos.
Un patrón de conducta, coinciden los expertos Edgar Cortez, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia; Víctor Ruiz Arrazola, de la Casa de los Derechos de Periodistas, y Gabriel Soto, oficial de Protección de Artículo 19, que demuestra un vacío de resultados, coloca el caso en la indefinición jurídica y, en consecuencia, termina por multiplicar la impunidad.
Temor, impotencia e indignación
De acuerdo con el portal Zona Franca en una nota de cuatro párrafos, publicada este martes (http://zonafranca.mx/promete-carlos-zamarripa-detener-en-cuestion-de-semanas-a-homicida-de-gerardo-nieto/), el procurador Carlos Zamarripa habría aseverado que el asesinato de Gerado Nieto está esclarecido y que en cuestión de semanas se detendrá al presunto responsable del homicidio. “Zamarripa Aguirre recalcó que el móvil del crimen no tuvo nada que ver con la actividad del periodista”, informó ese medio de comunicación.
José Antonio Nieto Ibarra, hijo del comunicador, puso en duda las declaraciones del funcionario. Dijo que de ser cierto que haya prometido detener al culpable del asesinato de su padre, “para nada confío en la palabra del procurador. Como ya te lo había comentado anteriormente, como ha sido en todo este tiempo”.
En entrevista telefónica, comenta: “Me atrevo a decir, insisto, me da risa. Hasta la fecha nunca nos dieron acceso al expediente. Nunca se acercaron con nosotros, el procurador nunca se acercó a mí ni a mi familia. Sigo pensando lo mismo que te dije la otra vez, seguramente mi papá sabía algo muy grande, muy choncho. Si desde hace un año tenían todo, ¿por qué no han dado con el culpable? ¿Qué no quieren que se sepa? ¿Qué esconden?
“Ahora, la oficina (del semanario El Tábano, donde murió Gerardo Nieto) ya la entregaron (las autoridades ministeriales). Pero no han regresado el reloj, ni el celeular, ni la memoria USB, si es que la recuperaron. ¿O a quién se los dieron? A nosotros no nos dieron nada. Mi familia tuvo que ir a preguntar para enterarse que ha habían entregado la oficina”.
Cuando se le comenta que la PDHG informó que a pocos meses del asesinato ya no siguió las investigaciones porque su familia no ratificó la queja que se abrió de oficio, José Antonio Nieto responde que “curiosamente hasta hace un mes mi hermana todavía recibía atención de una psicóloga de Derechos Humanos. Porque para nosotros sigue la misma angustia y el mismo temor, por eso no hemos querido seguir. Nosotros no queremos pleito ni acusar a nadie. No se me olvida que él (Gerardo Nieto Álvarez) platicaba que tenía enemigos por lo que publicaba. Ya lo habían amenazado y dos veces lo quisieron sacar de la carretera. Por eso no le gustaba andar solo, procuraba siempre estar acompañado. Sigo pensando, ¿por qué su computadora nunca apareció? ¿Investigaron? ¿Han investigado? Nosotros ni sabemos, nunca nos han dado información y tenemos derecho a saberlo, ¿o no? Lo único que nos dijeron es que no podíamos leer el expediente porque Derechos Humanos lo estaba viendo y Derechos Humanos nos dijo que no estaba (la PGJE) tan lejos de darnos un informe, pero nada”.
José Antonio insiste: “Todo es tan obvio. No sé en qué andaba mi señor padre que no quieren que se ventile nada. Mi papá tenía relaciones con gente no nada más en el municipio, en el estado y más allá. Pero no dicen nada (las autoridades investigadoras), aunque en sus averiguaciones de algo se habrán enterado. ¿Por qué el gobierno no busca? ¿Por qué no dicen nada? ¿A qué le temen? ¿A un escándalo a nivel nacional? Se me hace muy raro. Sentimos hasta impotencia”.
“Se acabó una voz crítica”
El padre Rogelio Segundo pertenece a la Diócesis de Celaya, a cuya jurisdicción pertenecen el municipio de Comnfort y la comunidad de Empalme de Escobedo, donde se encuentra el panteón Dolores en que fue sepultado Gerardo Nieto. Ahí mismo ofició una misa el domingo pasado en memoria del periodista.

- El procurador de Justicia, Carlos Zamarripa, habría sostenido lo que dijo desde el primer día, que el asesinato de Gerardo Nieto Álvarez no está relacionado con el desempeño de su labor periodística.
Enfático, el sacerdote dice que Gerardo Nieto era “un periodista crítico ante lo que veía que no estaba bien. Criticaba por igual a cualquier partido, aunque tenía más relación con el PRI”. Precisa: “Tenía más bien relación con personas del PRI, del gobierno y se interesaba por el bienestar de las comunidades”.
Lamenta la muerte del comunicador porque “se acabó una voz crítica. Eso es importante, porque la crítica nos ayuda a pensar sobre lo que está pasando. Y él era muy crítico, señalaba lo que había que corregir. Es el primer periodista asesinado y eso es grave porque atenta contra la democracia. Afecta mucho, puede causar temor a otros periodistas y medios para que sean las voces de la sociedad, les puede causar miedo al momento de difundir lo que pasa en la comunidad”.
El padre considera que ninguna muerte debe quedar en la impunidad, y menos cuando se trata de un periodista crítico. “No tengo datos, pero es una lástima que no tengamos claridad. No se ha esclarecido nada, hay que seguir exigiendo a las autoridades que investigue, como se tiene que hacer con cualquier persona y más con un periodista”.


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