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¿Qué país queremos?

Diálogo Estado / Top News / 03/06/2016

SOMOSMASS99

 

Alfonso Díaz Rey*

Viernes 3 de junio de 2016

 

Que en México las cosas no marchan bien es, salvo en la oligarquía y en altas esferas de gobierno, percepción y convicción generalizada.

El clima de desigualdad, injusticia, pobreza y miseria, inseguridad, violación de los derechos humanos, corrupción, despojo, discriminación, entre otros flagelos, afecta y deteriora las condiciones de vida de la mayoría de los que habitamos este país y propicia, por un lado, el aumento del descontento social y, por el otro, el incremento de las medidas y medios de represión del Estado como respuesta, que en lugar de resolver los problemas los mantiene en niveles tolerables para que el grupo dominante mantenga el poder y continúe explotando al pueblo y los recursos de la nación.

A tal grado ha llegado el deterioro que la única solución es un cambio que conduzca a la refundación del país. A esa conclusión llegó en su audiencia final el Tribunal Permanente de los Pueblos, que sesionó en México de 2011 a 2014 (http://www.tppmexico.org/sentencia-de-la-audiencia-final-del-capitulo-mexico-del-tpp/).

Esa refundación, que incluiría aspectos de la vida política, económica, social y cultural que deben ser cambiados o rediseñados para que el nuevo Estado esté al servicio del pueblo, necesariamente deberá ser definida y dirigida por el propio pueblo organizado, sin esperar la aparición de un iluminado, un salvador o un líder que repita las promesas que desde siempre se han hecho y solamente nos han conducido a lo que en la actualidad es nuestro país.

 Y dadas las diferencias geográficas y culturales, principalmente, que existen en nuestro México, sería imposible que ese cambio se produzca por la acción o conducción de una sola organización sino por un movimiento amplio que aglutine en su seno al mayor número posible de organizaciones y ciudadanos que estemos dispuestos a desarrollar ese esfuerzo en torno a un objetivo estratégico de cuyo logro dependerá la transformación del país y un futuro de vida digna para nuestro pueblo.

Si estuviéremos de acuerdo en el objetivo estratégico, el establecimiento de una política unitaria, de alianzas y coordinación, constituiría un gran avance para caminar juntos o por sendas paralelas y en el mismo sentido. Sin embargo, lo anterior resultaría insuficiente si nos descuidamos ante el surgimiento de desviaciones que conducen al oportunismo, sectarismo, dogmatismo y caudillismo, entre otras, y ante la acción del enemigo, que es experto en sembrar los gérmenes de esas y otras desviaciones para provocar divisiones y rupturas entre quienes critican o disienten de la clase dominante.

Alguien se preguntará: ¿Y las diferencias?

Seguramente las habrá. Pero si coincidimos en lo estratégico, el análisis de nuestras diferencias mostrará que éstas son de orden secundario o mucho menor, por lo mismo no son irreconciliables y pueden resolverse; y mientras se llega a ese momento, el mayor respeto a esas diferencias y a las características de las diferentes organizaciones e individuos que decidan caminar juntos en este esfuerzo, porque, también, el enemigo es experto en utilizar nuestras diferencias, por pequeñas o débiles que sean, para dividirnos.

Y si aspiramos a construir un país nuevo, sobre bases que promuevan la justicia, la igualdad, la solidaridad y en general una vida digna para nuestro pueblo y para quienes vivan en México, tendremos que actuar con la mayor inteligencia y apego a nuestras realidades para lograr el cambio que necesitamos.

La tarea es todo menos fácil. Requiere que individuos y organizaciones antepongamos el objetivo estratégico a nuestras contradicciones secundarias y estemos dispuestos, en el momento necesario del proceso, a formar un gran frente o movimiento que conduzca a nuestro pueblo a su definitiva independencia.

En la Constituyente Ciudadana Popular, concientes de que somos uno más de los múltiples esfuerzos que en nuestro país buscan un verdadero cambio en favor del pueblo, intentamos, no sin dificultades propias del proceso o de la acción del enemigo, caminar en ese sentido. Y estamos seguros de que pronto, los caminos de otros y el nuestro se unirán para, juntos, refundar nuestra patria.

* Alfonso Díaz Rey es miembro de la Constituyente Ciudadana Popular de Salamanca, Guanajuato.






Luis López




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1 Comentario

el 03/06/2016

Totalmente de acuerdo compañero Alfonso, es necesario que todos encontremos el hilo conductor de aquello que nos une y en torno a nuestras necesidades comunes construyamos la necesaria unidad para enfrentar con posibilidades de éxito al enemigo común que nos oprime y explota, teniendo presente en todo momento que el objetivo estratégico, la emancipación de todos, está implícito en la re fundación de nuestro país con el concurso de todos.

Por tanto, sumar y multiplicar el esfuerzo en la misma dirección será la clave del éxito, rechacemos el sectarismo y el oportunismo.

Un abrazo.



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